Cultura

Juan Villoro acerca a niños lo que es la democracia y cómo ejercerla

En su reciente libro, El hámster del presidente narra la historia de un presidente que tiene como asesor a una mascota. Es importante que a edades tempranas sepan sobre esto, añade

El hámster del presidente es un relato para acercar a los niños a la política, qué es la democracia y cómo se debe ejercer, porque creo importante que desde edades tempranas comiencen a pensar en esto y cuando vayan a votar por primera vez, tengan otra perspectiva de la política, asegura el escritor Juan Villoro.

Al presentar su reciente libro, editado por SM, el Premio Crónica dijo que cuando se escribe para niños “lo más importante no es decirles qué deben leer, sino qué quiero contarles, es decir, lo más significativo de un autor para infantes es que pueda ponerse como un personaje, de alguna manera, y establecer un contacto horizontal con la mente de los niños. No se debe tener una actitud impositiva y vertical les diga: te voy a enseñar, pedagógicamente, lo que te conviene; sino quiero establecer una conversación contigo”.

En ese sentido, cuenta que hacer literatura para niños es apostar por las expectativas, por desaforadas que sean, para luego tratar de establecer un contacto con ellos recordando nuestra infancia y, por último, que esto se inserte en un relato que para los chicos sea creíble.

“Porque aquí hay un gran tema: la mente de los niños es muy abierta, acepta toda clase de estímulos, además es barroca y compleja; entonces, lo que se le propone a esa fantasía infantil tiene que ser lógico. Los niños aman la imaginación y la lógica. Si uno les dice que el hada puede cumplir tres deseos y de pronto da otro de propina, no lo creen y dicen: ‘me hiciste trampa’”, explica el autor de otros textos infantiles como El taxi de los peluches y La cancha de los deseos.

RELATO. El hámster del presidente, explica Juan Villoro, tiene que ver con la política y es un relato que busca acercarla a los niños. “Uno pensaría que son pequeños para aproximarlos y sepan qué es la democracia y cómo se debe ejercer, pero creo que vale más que empiecen desde edades tempranas a pensar en esto, porque hoy tenemos una democracia fallida, sólo representativa, que ofrece malos resultados y me gustaría pensar que los niños que hoy tienen seis años y lean estos libros, dentro de 12 años, cuando  voten por primera vez, tengan otro acercamiento a la política”.

En este sentido, explica que con El hámster del presidente es un relato divertido  en el cual se plantean desafíos sobre cómo influir de manera directa en los gobernantes. “Uno de los grandes déficits que tenemos es que el mandatario electo acepta nuestro respaldo  el domingo de elección y, al día siguiente, el lunes, ya se olvidó de nosotros. La caducidad del voto es de 24 horas y entonces hace lo que le da la gana”.

Y este relato, añade, es una especie de utopía, donde no sólo se elige a un presidente, sino también a una mascota  que mantiene al mandatario alerta y lo va a ayudar a representar los intereses de la gente. Al mismo tiempo, agrega, “hay una crítica, porque es bueno que los niños sepan que muchos políticos sólo persiguen sus  fines y no los de la gente, que engañan prometiendo cosas que no van a cumplir o cambian ideología o de actitud de acuerdo a lo que les favorece”.

Por ejemplo, explica, en el relato el Mandatario de pronto prohíbe todos los dulces, entonces un país sin postres es una nación amarga y la gente se rebela, necesitan los dulces, por lo que el Presidente —prohibicionista, tiránico y caprichoso— se ve enfrentado a la voluntad popular, que quiere comer caramelos.

En este entorno, añade Juan Villoro, emergen los políticos oportunistas con su oferta de muéganos y chocolates. “Ofrecen todo tipo de golosinas para  cautivar a la voluntad popular, pero no se dan cuenta que están en un país con altas tasas de obesidad y sus acciones son equivocadas porque sólo buscan su beneficio y, por esto, surge otro enfrentamiento con la comunidad”.

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