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Pequeñas comunidades absorben a los paisanos deportados

► Dos fenómenos del campo mexicano y el mundo globalizado: En esta página, el regreso de nuestros migrantes, su tránsito de urbes de la gran metrópoli estadunidense a poblaciones muy pequeñas, con servicios más bien escasos

La tercera parte de los mexicanos deportados de Estados Unidos llegan a comunidades rurales; en su mayoría, se trata de poblaciones de dos mil 500 habitantes o menos donde no hay fuentes de empleo. El reto del gobierno mexicano es extender la cobertura de los programas productivos, educativos y de salud para atender a esta población de origen mexicano que radicó, muchas veces por años, en el Norte.

En la investigación Política de atención a migrantes mexicanos de retorno de Estados Unidos de América, el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados, destaca que los repatriados que llegan a esas poblaciones son 30.8 por ciento y están en edad productiva, por lo cual se requiere que el gobierno federal voltee la mirada hacia esas comunidades y genere condiciones de trabajo y salud para los migrante que fueron deportados y regresaron (no por decisión propia) a su lugar de origen.

“Una de las características que distingue a estos flujos migratorios es que se encuentran en edades productivas, lo que implica que las acciones de gobierno deben considerar apoyos para su reinserción laboral”, advierte el estudio.

Hasta diciembre del año pasado, habían  sido repatriados de Estados Unidos más de 156 mil mexicanos. Mientras que  hasta marzo de este 2018 otros 53 mil 764 connacionales han sido deportados.

El estudio analiza las políticas de deportación de Estados Unidos, sus efectos y la relación con los programas desarrollados por el Gobierno de México para atender a los repatriados.

Asimismo, especifica que la reinserción en la vida nacional no resulta fácil, pues la tercera parte de quienes son deportados regresan a sus pequeñas comunidades, donde están destinados a un medio rural, que muchas veces les resulta ajeno, sólo porque no tienen otra opción y detalla también que es una minoría la que retorna a comunidades situadas en  polos de desarrollo (con oportunidades laborales variadas), como son las entidades fronterizas, el Estado de México y la propia Ciudad de México.

CAMPESINOS AMBULANTES. Las poblaciones de entre dos mil 500 y 14 mil 999 pobladores son las que están absorbiendo el regreso de los deportados. Como se trata de comunidades vinculadas a actividades del campo, las oportunidades de encontrar trabajo o el acceso a los servicios de salud escasean. La opción de trabajar en el sector agropecuario está allí, pero muchos terminan de vendedores ambulantes o incluso en labores domésticas.

De acuerdo al estudio, la mayoría de los  migrantes se ocupan en servicios y en la agricultura (40.5 por ciento); en menor proporción se dedican a  activiaddes informales (en el ambulantaje quedan 3 por ciento), y en servicio doméstico (1 por ciento).

De acuerdo con el Marco Censal Agropecuario 2016, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México hay 9.3  millones de terrenos rurales con carácter ejidal, comunal, colonias y privados, que ocupan un área de 190.3 millones de hectáreas en territorio nacional.

Las entidades con mayor número de zonas agrarias, en relación con el total nacional, son: Veracruz, Estado de México, Chiapas, Puebla, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, San Luis Potosí y Guanajuato.

En tanto que las  principales entidades con población migrante en 2010 fueron: Zacatecas, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, estados con un Índice Absoluto de Intensidad Migratoria (IAIM) muy alto; Guerrero, San Luis Potosí, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Morelos, Aguascalientes, Colima y Jalisco, con nivel alto.

 

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