Espectáculos

Desafortunado regreso de Lars von Trier

El director danés Lars von Trier regresó al Festival de Cannes, de donde fue expulsado en 2011 por unos desafortunados comentarios sobre Hitler y declarado persona non grata.
El cineasta, que estrenó ayer su nuevo trabajo de ficción The House That Jack Built, posó para los fotógrafos con el protagonista de la cinta, Matt Dillon, antes de desfilar por la mítica alfombra roja. Con barba y el pelo más largo de lo habitual, el cineasta regresa al certamen que durante casi toda su carrera lo ha mimado y admirado.
El director danés ha llamado su película la más violenta hasta la fecha, Matt Dillon interpreta a Jack, un asesino en serie con más de 60 muertes a su nombre. El asesino — Dillon— saborea el derramamiento de sangre y trama formas cada vez más horripilantes de infligir la muerte. Y aunque su personaje tiene el mismo interés en matar a hombres y mujeres, son los personajes femeninos de Von Trier quienes son asesinados con el mayor gusto.
De acuerdo con la revista estadunidense Variety, la película es “extremadamente gráfica”, pero repleta de escenas violentas. En un momento dado, el personaje dice: “Algunas personas afirman que las atrocidades que cometemos en nuestras ficciones son aquellos deseos internos que no podemos cometer en nuestra civilización controlada. Entonces, ellos se expresan a través de nuestro arte. No estoy de acuerdo. Creo que el cielo y el infierno son uno y lo mismo. El alma pertenece al cielo. Y el cuerpo al infierno”.
Este tipo de diálogos y la violencia explícita causaron disgusto en la función y provocaron que algunos dejaran la sala.
Von Trier, que conquistó la Palma de Oro en el 2000 con Bailando en la oscuridad, muestra un thriller ambientado en los años 70 en Estados Unidos sobre un asesino en serie.
Al presentarse la cinta fuera de competición, el realizador no tiene la obligación de ofrecer una rueda de prensa. No obstante, el cineasta sí concederá entrevistas. Tras ser expulsado de Cannes, el director de 62 años aseguró que no volvería a conceder una entrevista, una promesa que rompió unos años después.

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