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¿Es Italia el nuevo enfermo de Europa?

Inquietud. El Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte causaron ayer un terremoto político en Roma y financiero en Milán tras filtrarse que quieren salirse del euro. La inminente llegada al poder del primer gobierno populista de una de las grandes economías del viejo continente amenaza con desatar una crisis que dejaría a la griega en pañales

  • cronica.com.mx
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Italia es en la actualidad un laboratorio del que podría salir en breve el primer gobierno populista que toma el poder en una de las grandes naciones de Europa.

No se sabe aún qué pócima saldrá de ese laboratorio romano, pero, conociendo el discurso antisistema y eurófobo de los que están detrás del experimento —Luca di Maio, del Movimiento 5 Estrellas, y Matteo Salvini, de la Liga Norte—, lo que se está cocinando es un coctel explosivo que podría hacer saltar por los aires la moneda única y poner en serio peligro a la Unión Europea, que no es más que otro experimento, pero éste de signo radicalmente opuesto, ya que ha servido durante décadas de antídoto, preciosamente contra los experimentos populistas y ultranacionalistas que desangraron el viejo continente en la primera mitad del siglo XX.

Bastó con que se filtrase ayer una gota de ese experimento que llevan a cabo Di Maio y Salvini, los candidatos que quedaron en primero y segundo lugar en las elecciones del 4 de marzo, para que temblase la Bolsa de Milán (cayó 2.35%).

Cláusula Opt-out. Todo ocurrió cuando la edición italiana del Huffington Post divulgó ayer un borrador fechado el 14 de mayo en el que Di Maio y Salvini consideraban que “la gobernación económica europea debe ser modificada radicalmente”, para permitir que los países que comparten la moneda euro (incluidos cuatro de los cinco grandes: Alemania, Francia, Italia y España; excepto Reino Unido) “queden fuera de la moneda única con una cláusula opt-out [opción de salir], si hay una clara voluntad popular de recuperar su propia soberanía monetaria”. Dicho de otro modo, que el M5E y la Liga planean concretar una amenaza de campaña: un referéndum para sacar a Italia del euro y regresar a la lira.

Tras el miércoles negro vivido en Italia, los dos candidatos a formar gobierno aseguraron que existe una versión actualizada en el que ya no se pide consultar a los italianos si quieren seguir en el euro y regresar a la extinta lira. Sin embargo, esta rápida rectificación no calmó ni mucho menos la creciente ansiedad de los mercados sobre el futuro de Italia, y más cuando los encargados de formar gobierno subrayaron ayer que siguen defendiendo “revisar, junto a los socios europeos, la política monetaria y económica única”.

Tras conocerse esta declaración de principios —justificada porque “así lo decidieron los italianos con su voto”— la prima de riesgo italiana se disparó un 15.75%, hasta trepar a 150 puntos, muy por arriba de la de España (78 puntos) y sólo por detrás de la griega (375).

La gangrena se extiende. Lo ocurrido ayer en Italia es, en cualquier caso, el último síntoma de una enfermedad que está gangrenando ya órganos de la UE. Polonia y Hungría sucumbieron a líderes populistas y ultranacionalistas, que repudian a Bruselas y su política proinmigrante, y admiran a machos alfa como el estadunidense Donald Trump o el ruso Vladimir Putin. No es casualidad que en el programa de gobierno filtrado de la Liga y el M5E se critiquen las sanciones europeas contra Rusia —entre otras cosas por los ciberataques del Kremlin a los candidatos antirrusos en otros países— y anuncien que Italia las levantará unilateralmente.

Si bien es cierto que Francia y Holanda lograron “in extremis” cortarle el paso a líderes populistas y de extrema derecha, como la xenófoba Marine Le Pen, la tibieza e incluso permisividad de la UE con la deriva autoritaria en Hungría y Polonia, así como la falta de previsión por la llegada masiva de refugiados a las costas del sur de Italia, fueron aprovechadas por los partidos populistas italianos para elevar el tono de sus denuncias contra el bloque comunitario y contra los partidos tradicionales italianos, a los que acusan de ser incapaces de enfrentarse al eje Bruselas-París-Berlín, y de acelerar la comatosa economía transalpina. El anunció, hace un mes, del FMI de que el PIB per cápita de España ha superado al de Italia —el temido sorpasso— fue un mazazo para el orgullo italiano y combustible para los antieuropeos que claman: “Italia primero”.

Pero, como señala un editorial del diario La Stampa, los italianos ya votaron y será casi inevitable que las dos formaciones populistas formen gobierno. Otra cosa muy distinta será gobernar y adaptarse a la realidad europea, por muy repudiable que sea. Ahí está el primer ministro griego, Alexis Tsipras, que prometía una revolución populista desde la izquierda, y acabó pasando por el aro de Merkel.

El problema es que la economía de Italia es varias veces la de Grecia, Polonia y Hungría juntas.

¿Berlusconi, otra vez? Existe finalmente un tercero en discordia: el eterno Silvio Berlusconi, resurgido de las cenizas tras la sorprendente rehabilitación de un juez, que hace tres días le levantó el castigo por fraude fiscal.

Si hace una semana el líder de Forza Italia dio un paso atrás para permitir que formasen gobierno su aliado de la Liga y el M5E, que tenía vetado al exprimer ministro, ahora podría estar pensando en provocar nuevas elecciones y presentarse él como candidato, con la esperanza de regresar por cuarta vez al poder y presentarse como el “populista que necesita Europa para derribar al populismo en Italia”. En otras palabras: la tragicomedia italiana en estado puro, se mire por donde se mire.

fransink@outlook.com

 

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