La construcción de política pública de ciencia, tecnología e innovación - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 16 de Mayo, 2018
La construcción de política pública  de ciencia, tecnología e innovación | La Crónica de Hoy

La construcción de política pública de ciencia, tecnología e innovación

Voces de la UAM

Política pública y participación pública son dos conceptos relacionados. Una característica central de la política pública es la participación de las partes interesadas en su formulación. Las partes interesadas son aquellas personas que pueden ser afectadas por las decisiones que toma el gobierno, o aquellos involucrados en las acciones de política que están informados sobre sus consecuencias, o individuos o entidades que tienen conocimientos especializados pertinentes o experiencia sobre el tema en cuestión. La participación pública se construye en buena parte a partir de procesos de diálogo.

México está transitando de tener políticas gubernamentales hacia políticas públicas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Pero, en el diseño de la política de CTI predomina aún un enfoque de arriba hacia abajo, de política gubernamental, en contraposición al de política pública, y hay dificultades para reconocer las voces de las comunidades. Este tránsito requiere fortalecer la participación de todos los destinatarios e involucrados en la formulación de esas políticas. Pero, ¿cómo construir diálogos democráticos e incluyentes en el sector? ¿Cómo asegurar que los resultados de estos diálogos se introducen en la hechura de las políticas de CTI?

El diálogo democrático es un ejercicio de interacción y conflicto. Los procesos de diálogo para la formulación de políticas de CTI se pueden entender como la interacción entre las comunidades de un sistema de CTI. Las comunidades relevantes son: académica, sector productivo, sector público y otros sectores de la sociedad civil organizada. El diálogo se basa en conocimientos, comunicación, coordinación y habilidades de liderazgo, y lleva a las comunidades a la exploración de conflictos y a la búsqueda de acuerdos para la toma de decisiones en torno a la resolución de problemas comunes. Pero, las comunidades tienen diferentes racionalidades, intereses, prioridades, lógicas y capacidades, incluyendo diferentes habilidades para establecer el diálogo e intereses. El diálogo es así un proceso complejo de confrontación de ideas y de construcción colectiva y negociada de una posición.

Las comunidades no son entes homogéneos, por ejemplo, la comunidad académica se integra por universidades, centros de investigación, asociaciones del sector (como la Academia Mexicana de Ciencias o la Academia Nacional de Medicina, entre otras), investigadores, docentes, etcétera. Así, al interior de cada comunidad puede existir una elevada heterogeneidad de los actores que la conforman en cuanto a capacidades, diferencias de lenguaje y asimetrías de poder. Más aún, el proceso de diálogo se desarrolla entre actores que son parte de estas comunidades.

Crecientemente se discute la inclusión de una amplia gama de actores en todo el ciclo de la política de CTI, incluyendo las fases de diseño, implementación y evaluación. Esta participación abriría espacios para un diálogo entre comunidades/actores, de un lado las partes interesadas, y del otro los funcionarios públicos.

Durante los procesos de diálogo entre comunidades y actores tan diversos es importante atender a las asimetrías de poder y la heterogeneidad de capacidades. Las asimetrías de poder se refieren al hecho de que se generan situaciones en las que una de las comunidades (o uno de los actores) que participa en los procesos de diálogo tiene una capacidad, recurso o característica que los demás participantes no poseen, y que le permiten construir hegemonía. En este contexto, prevalece su voluntad, intereses o valores. Asimismo, en los procesos de diálogo coexisten grupos de poder con intereses en conflicto. Adicionalmente, la heterogeneidad de capacidades se relaciona al hecho de que para desarrollar un proceso de diálogo son necesarias diferentes capacidades, tales como la identificación y resolución de problemas, la articulación en redes y la generación de condiciones para compartir conocimiento, generar confianza, aprendizaje conjunto, liderazgo y coordinación. Ninguna comunidad tiene todas las capacidades que se requieren para llevar a término el proceso de diálogo. La heterogeneidad de los actores y la existencia de distancias cognitivas grandes o pequeñas entre las capacidades de los mismos pueden dificultar los procesos de diálogo.

Estos elementos afectan particularmente el desarrollo del diálogo. Incluso, estos dos elementos interactúan, en el sentido de que a mayores capacidades de una comunidad o de un actor de una comunidad se pueden generar asimetrías de poder, y alternativamente, un mayor poder puede conducir a generar mayores capacidades. La existencia de asimetrías de poder y conflictos,y de diferentes niveles de capacidades no se puede solucionar; es necesario reconocer y gestionar las diferencias existentes para asegurar que todas las voces sean oídas y no obstaculicen la generación de consensos. Adicionalmente, en tanto cada comunidad tiene un lenguaje propio, es preciso también desarrollar acciones deliberadas para crear un lenguaje común y clarificar conceptos que faciliten el entendimiento.

Dada esta complejidad, ¿qué actores deben participar en un proceso de diálogo incluyente? Sin duda, todos los actores relevantes deben estar convocados. Es conveniente identificar los eventuales conflictos en torno al objeto del diálogo que puedan emerger, para poder trabajar sobre ellos, de manera de que no atenten contra los acuerdos que se alcancen en el proceso. Los actores y las comunidades poseen diversas características, que pueden acentuar las relaciones asimétricas de poder durante el desarrollo del diálogo. Por ello, es importante tener en cuenta las capacidades de cada uno de los actores involucrados para generar estrategias que permitan disminuir estas asimetrías y poder llevar adelante un proceso de aprendizaje e interacción fluido.

El 5 de abril del presente, el Titular del Ejecutivo Federal presentó al Senado una iniciativa de Reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología (LCT) y Abrogación de la Ley Orgánica del Conacyt. Esta iniciativa no es resultado de un amplio proceso de consulta a las comunidades de CTI. Desafortunadamente, no se basa en procesos de diálogo donde hayan participado las partes interesadas, es decir, aquellas personas que pueden ser afectadas por las decisiones que toma el gobierno, o aquellos involucrados en las acciones de política que están informados sobre sus consecuencias, o individuos o entidades que tienen conocimientos especializados pertinentes o experiencia sobre el tema en cuestión. Solo algunos actores fueron consultados. Esto muestra quetodavía hay muchos espacios para mejorar la participación pública en la formulación de la política de CTI en México.

 

* Profesora-investigadora del departamento de Producción Económica y del Posgrado en Economía, Gestión y Políticas de Innovaciónde la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana.

 

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