La amnistía de AMLO tendría nulo efecto pacificador: especialista | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 17 de Mayo, 2018

La amnistía de AMLO tendría nulo efecto pacificador: especialista

El problema de la violencia no está en los que cultivan la droga o las mulas que la transportan, sino en los gatilleros violentos, que no están incluidos en la medida, advierte Jaime López Aranda

La amnistía de AMLO tendría  nulo efecto pacificador: especialista | La Crónica de Hoy

La controvertida amnistía que propone Andrés Manuel López Obrador se desvanece en manos de sus asesores y los efectos pacificadores que se buscaban resultarían prácticamente nulos, de acuerdo con el especialista Jaime López Aranda.

Eso sí, el plan que fue detallado ayer por Loretta Ortiz, colaboradora de AMLO, en la revista Nexos, incluye una consulta popular al inicio de la administración del tabasqueño, a escala nacional, para que los ciudadanos opinen si les parece justo liberar a 30 mil campesinos y jóvenes que, empujados por necesidades económicas (de acuerdo con la justificación del proyecto), transportaron o vendieron drogas.

Ortiz Ahlf, quien junto con Alfonso Durazo está a cargo del tema, aclaró ayer que la amnistía lopezobradorista estaría sólo al alcance de quienes no hayan cometido delitos violentos.

En la práctica, esta aclaración de Ortiz significa que los gatilleros violentos en activo, quienes se disputan plazas a balazos y quienes han participado en ajustes de cuentas, no están incluidos en este ofrecimiento.

LAS ACLARACIONES. En el texto “La propuesta de amnistía de AMLO: algunas precisiones”, Ortiz Ahlf señaló que la Ley de Amnistía fue desvirtuada luego de que López Obrador la propusiera como mecanismo para detener los homicidios y otros crímenes de alto impacto, que acompañan la guerra contra el narco.

La jurista señala que lo propuesto es establecer la justicia transicional que logre “una pacificación del país, sin dejar de reconocer y castigar las violaciones graves de derechos humanos”. 

“Su objetivo es reconocer la dignidad de los individuos, reconocer a las víctimas, admitir las violaciones de derechos humanos con el fin de evitar que se repitan hechos como los que se cometieron y promover iniciativas de paz, reparación, reconciliación y democracia”, añade.

Para llegar a la amnistía, explica Ortiz en el citado texto, es necesario “consultar al pueblo”, ya que se trata de reformas legales e institucionales “necesarias para garantizar la no repetición”.

Pero en el apartado de alcances, la propuesta toma sus verdaderas dimensiones (bastante discretas y limitadas): Para lograr “cortar el ciclo de violencia en aras de construir la paz” e “incentivar a los grupos sociales vulnerables que han actuado en la ilegalidad a desarmarse”, la Ley de Amnistía sólo acogería a quienes estén implicados en “delitos relacionados al narcotráfico en los que NO medie violencia”. Ortiz enumera que la siembra, cultivo, producción, transporte y consumo de estupefacientes y psicotrópicos como las únicas faltas a contemplar.

Los gatilleros armados, en activo, que se disputan plazas en el país, quedarían así fuera del plan.

MERA MAROMA. Jaime López Aranda Trewartha, especialista en temas de seguridad pública, se muetra crítico a lo expuesto a través de Nexos. El especialista indica que sí es posible llamar a lo expuesto por Ortiz como una verdadera amnistía, añade “¿es una amnistía para el narcotráfico? No, es para un pedacito del problema que ellos identifican como víctimas del narco y del sistema neoliberal”.

Aranda Trewartha, quien ha colaborado con el Sistema Nacional de Seguridad Pública y el Cisen en diferentes etapas, dice que “el efecto que puede tener sobre la violencia, si tiene alguno, sería pequeño. Puede resultar inexistente. Usando el lenguaje de quien propone esto: no están atendiendo las causas profundas ni estructurales de la violencia. El problema de la violencia no está en los que cultivan o las mulitas que transportan la droga, el problema de los homicidios dolosos se centra en los grupos que ejercen violencia constante, que están especializados en ello y que están fuera de este esquema de amnistía”.

Añade dos elementos e indica sobre el texto de Ortiz: “Es una maroma: plantear que alguien violó leyes federales por necesidad. Es difícil decir que no tuvieran otra actividad accesible cuando para muchos sencillamente entraron a esto porque era más redituable económicamente”.

El tercer punto deficiente tiene que ver con quienes verdaderamente se vieron arrastrados por pobreza: “Si se legaliza la droga, estas personas no estarían incluidas en el esquema de comercialización legal, ni se beneficiarían. ¿Los admistían y luego qué? A ver: ¿dónde están las opciones de reinserción laboral?”.

Y finalmente señala que el esquema es limitado en cuanto al número de beneficiarios: “En el esquema más amplio, beneficiarías a 30 mil personal, esto se basa en los datos duros y con la versión más amplia. Con los problemas de reincidencia y los de reinserción laboral, no sería aventurado pensar que 10 mil de ellos romperían su amnistía muy pronto. La garantía de no repetición es falsa, está completamente vacía”, finaliza.

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