Bienestar

Hipertensión arterial, el enemigo silencioso

Se puede tener la presión arterial alta por años y no presentar síntomas

Monitorear la presión arterial en casa previene problemas mayores

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión Arterial. Es un día en el que se pretende que la población mundial tome conciencia sobre la importancia de mantener un estilo de vida saludable y de este modo una presión arterial saludable.

La presión arterial alta, mejor conocida como hipertensión, es una condición en la cual la fuerza de la sangre contra las paredes arteriales es tan alta que eventualmente causará problemas de salud.

La presión arterial es determinada por la cantidad de sangre que el corazón bombea y la cantidad de resistencia de la sangre en las arterias. Mientras más sangre sea bombeada y más delgadas sean las arterias, mayor será la presión arterial.

Se puede tener la presión arterial alta por años y no presentar síntomas, sin embargo la hipertensión sin control eleva los riesgos de problemas cardiacos serios, incluyendo ataques al corazón o accidente cerebro vascular.

La presión arterial alta se desarrolla con el curso de muchos años y afecta a todos eventualmente. Afortunadamente puede ser detectada fácilmente y, una vez diagnosticada, puede trabajar con el médico para controlarla.

La toma de presión arterial debe ser parte de la rutina en una visita al doctor o checarse cada dos años a partir de los 18 años de edad. Los especialistas por lo general recomiendan un monitoreo más frecuente en caso de haber sido diagnosticado con hipertensión o enfermedades cardiovasculares. Los menores de tres años en adelante pueden llevar un control de presión arterial como parte de su chequeo médico anual.

Existen dos tipos de presión arterial elevada: la primaria o esencial y la secundaria. En la más común, conocida como primaria, no hay una causa claramente identificable. Este tipo de presión elevada por lo general aumenta a lo largo de los años.

La hipertensión secundaria se puede presentar como resultado de una condición previa o subyacente. Este tipo de presión sanguínea, conocida como secundaria, tiende a aparecer de repente y los niveles son más elevados incluso que los de la hipertensión primaria. Las causas pueden ser:

  • Enfermedades de riñón.
  • Tumores de la glándula suprarrenal.
  • Defectos congénitos de los vasos sanguíneos.
  • Efectos secundarios de medicamentos como pastillas anticonceptivas, antigripales y analgésicos.
  • Drogas como cocaína o anfetaminas.

Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a prevenir niveles altos de hipertensión, incluso si se está en un tratamiento para disminuir la presión arterial. Para ello se sugiere:

Comer saludablemente. Preferir alimentos como frutas, vegetales, granos enteros y lácteos bajos en grasas. Consumir mucho potasio, que puede ayudar a prevenir y controlar la presión arterial a través de alimentos como: plátano, papa, frijoles, hierbas, ciruela pasa, aguacate y disminuir el consumo de grasas.

Disminuir la sal en la dieta. Un consumo de 1,500 miligramos al día es apropiado para personas con 51 años o más, que tengan hipertensión, diabetes o mal renal crónico.

Por otra parte, las personas saludables, pueden consumir hasta 2,300 miligramos al día o menos. Dejar el salero lejos de la mesa ayuda a poner atención en las cantidades de sodio que contienen alimentos procesados como sopas o cenas congeladas.

Mantener un peso sano: Si tiene sobrepeso, bajar 2.3 kilos ayudará a disminuir el nivel de presión arterial.

Aumentar la actividad física. Fijando una meta de, por lo menos, 30 minutos al día.

Limitar el consumo de alcohol. Incluso con un estado de salud bueno, el alcohol puede elevar la presión arterial. Si bebe, hágalo con moderación: se recomienda hasta una copa al día para mujeres en edades hasta de 65 años y dos copas para los hombres.

No fumar. El tabaco daña las paredes vasculares e incrementa el proceso de envejecimiento de las arterias. Si no puede dejar el cigarro, acuda al médico para asesoría.

Controlar el estrés. Practicando técnicas de relajación, como aflojar los músculos y respiración profunda. Trate de dormir tanto como pueda.

Monitorear la presión arterial en casa. Las mediciones en casa de la tensión arterial le pueden indicar si el medicamento está funcionando y puede alertarle en caso de alguna posible complicación.

Relajándose lo más que se pueda, lo que puede lograr bajando el ritmo, respire lentamente. Tratando de respirar honda y profundamente.

 

 

 

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