Sin patrioterismos; ser mexicano no basta - Fernando Argueta | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 17 de Mayo, 2018
Sin patrioterismos; ser mexicano no basta | La Crónica de Hoy

Sin patrioterismos; ser mexicano no basta

Fernando Argueta

Que el quarterback Luis Pérez, egresado de la Universidad Texas A&M Commerce, haya firmado ya un contrato con los Carneros de Los Angeles, ya sea porque el equipo se percató del talento innegable del jugador o por representar un imán latino para ganar adeptos en el estado y la ciudad a la que acaban de regresar, es digno de celebrarse, pero de ahí a dejar la objetividad de lado y caer en el “patrioterismo barato” al que somos tan adeptos los mexicanos de que “hay que apoyarlo a muerte por ser mexicano sin evaluar su situación en la que llega así como sus alcances en la Liga, es otra cosa distinta.

UNA MALA COSTUMBRE

Porque algo debe quedar bien claro, un atleta se gana el apoyo por su calidad y desempeño, no por su nacionalidad, y eso a veces no lo entienden los aficionados mexicanos, que se casan con la bizarra idea de que por ser “paisano” (en estos casos, indirecto, pues no son netamente deportistas nacidos en México, sino eslabón de una segunda o tercera generación ya arraigada en Estados Unidos), se le debe apoyar sin importar si realmente lo merece o no.

Y eso lo vemos en cualquier deporte y Liga del mundo en la que participan jugadores mexicanos. El clásico y trillado argumento de los comentaristas es que “ojala gané el mexicano o el equipo del mexicano”, y se tiende a ensalzar su labor por mínima que esta sea; sin embargo eso es precisamente lo que no deja crecer a los atletas, porque se les aplaude todo por el simple hecho de tener una raíz latina.

Lo anterior lo hemos visto en el boxeo, en el tenis, en el béisbol, en deporte amateur y hasta en justas olímpicas, donde la idea y consigna es que gane el mexicano a como dé lugar, y en muchas ocasiones sin tener en cuenta que los rivales son superiores.

La realidad es que eso debe cambiar, el apoyo debe ser verdadero cuando se sabe que realmente existen las condiciones y la capacidad del deportista para destacar, y no sólo por consentir o apapachar. El apoyo debe ser para el atleta que de verdad es bueno, y no sólo por el hecho de ser de origen mexicano. Porque hay que saber diferenciar entre el apoyo y la porra.

TRES QB CON RAÍCES MEXICANAS

En la NFL hay casos recientes. Tony Romo, ex quarterback de los Vaqueros de Dallas, con raíces mexicanas (su abuelo era de Coahuila) pero nacido en San Diego, California, ganó muchos adeptos mexicanos por el simple hecho de tener esa etiqueta. Jamás estuvo al nivel de Roger Staubach o de Troy Aikman, y sin embargo para muchos connacionales si lo fue y merecía más; pero ¿por qué?, ¿por el sólo hecho de tener origen mexicano?

Mark Sánchez, también de origen mexicano, nacido en Long Beach, California, quien fue una estrella colegial con los Troyanos de USC, llegó a la NFL en 2009 y se ganó la admiración por su trabajo con los Jets; no en vano los llevó a dos finales de Conferencia consecutivas en sus dos primeras temporadas. Hasta ahí todo iba bien, y era válido apoyarlo no por ser mexicano, sino por ser un buen jugador. Después de esas dos campañas, su desempeño bajó enormemente y en vez de juzgar su trabajo se le seguía dando un apoyo excesivo por culpa de ese patrioterismo. TV Azteca lo tenía en un altar cuando en realidad ya no era ni la sombra de sus inicios en la NFL.

Por lo que se refiere a Jeff García, mariscal que se dio a conocer con los 49ers de San Francisco en 1999, la historia fue muy diferente. Nacido en Gilroy, California, es nieto de inmigrantes originarios de San Juan de los Lagos, Jalisco. Jeff se ganó la admiración de muchos seguidores mexicanos del equipo por su estilo de juego espectacular y agresivo, jamás por ser de origen mexicano. Su padre. Bob, habla perfectamente el español y en su visita a México nunca se le publicitó por ser un jugador de raíces mexicanas, sino por ser un digno sucesor de la posición en los 49ers.

García mantuvo su nivel tras su salida del equipo de San Francisco, al jugar posteriormente con Filadelfia y Tampa Bay, y siempre se le reconoció por su trabajo, no por su origen.

Ahora es el turno de Luis Pérez, su talento está comprobado, no sólo fue campeón con su universidad, sino que además ganó el Trofeo Harlon Hill al mejor jugador de la NCAA División II.

Su realidad es que podrá competir por la plaza de sustituto de Jared Goff, no más. Y no es válido caer en apasionamientos futboleros de que simplemente por ser mexicano debe ser apoyado; ese apoyo debe ganarlo por ser un buen jugador y dar su mejor esfuerzo con los Carneros o con cualquier otro equipo. Así que, dejémoslo claro, el éxito se basa en la capacidad, no en una simpatía por nacionalidad.

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