Espectáculos

Ara Malikian hechizó la noche capitalina en el Auditorio Nacional

Foto: Notimex

Como parte de la gira internacional de su nuevo material discográfico titulado La increíble historia de Violín, el virtuoso músico libanés, Ara Malikian sedujo al público mexicano en una noche repleta de sensaciones, con base en su singular sentido del humor y la genialidad musical que lleva a cabo junto con su inseparable violín.

La cita fue en el emblemático coloso de Reforma, el Auditorio Nacional, donde pasadas las 20:30 horas saltó al escenario con la interpretación del éxito del músico estadounidense  Jimmy Hendrix, Voodoo Child, para inmediatamente interpretar Requiem de Mozart.

La línea temática de todo el concierto fue la historia de su violín, la cual atraviesa distintas etapas de su vida: desde la infancia, la adolescencia y sus primeras experiencias como violinista en Alemania, hasta llegar a su etapa  como padre.

Luego de dar una emotiva bienvenida y saludos a todos los presentes, Ara Malikian explicó a grandes rasgos la procedencia de su violín, el cual le fue heredado por su abuelo, “El vivió en Líbano, era un señor muy peculiar que aparte de no hablar mucho era muy serio, tenía un apodo que nunca entendíamos, lo conocían como Gregor el bailarín, a lo cual, conociéndolo, no nos imaginábamos porque llamarlo así, entonces por haberme regalado este violín le compuse un tema llamado Kachn Nazar… por si algún día bailaba mi abuelo”, presentó así el tema.

Entonces saltó, corrió, y tomó por asalto el escenario con su eléctrica interpretación, misma que fue ovacionada y aplaudida por todo el aforo que llenó tres cuartos de la capacidad del recinto.

Antes de cada tema el músico libanés narraba de manera humorística la historia de cada melodía, como en  “Con mucha nata”, que surgió cuando se fue a vivir a Alemania, donde, al no hablar alemán, se vio inmiscuido en una serie de malentendidos, llevándolo a amenizar una boda de una pareja judía, misma que lo condujo a crear el tema.

De igual forma contó la historia que inventó acerca de su violín, el cual, según el  hilarante músico, fue creado por un lutier o laudero italiano llamado Alfredo Ravioli,  haciendo broma sobre los famosos lauderos a nivel internacional, historia que desemboca en el tema “Broken eggs”.

De la misma forma, y al ser un amante de la música, combinó la pasión de su padre por la música clásica y la afición de su hermana por el rock, conduciéndolo a crear reversiones de éxitos como “Paraniod Android”  de la banda británica Radiohead; “Life on mars?” del músico británico David Bowie; “Kashmir” de la legendaria banda inglesa Led Zeppelin y “Misirlou”, esta última perteneciente al soundtrack del filme de Quentin Tarantino Pulp fiction (1994).

También interpretó el tema “La campanella” del músico genovés  Niccolò Paganini, a quien reconoció como su máxima influencia. De igual forma destacaron los temas de su autoría como “Bourj Hammoud” y “El vals de Kairo”, tema que corre bajo un vaivén de ritmos y que está inspirado en su hijo.

Finalmente interpretó uno de los temas con una mayor carga emocional, “1915”, el cual está inspirado en su violín, en su abuelo, en su padre, pero sobre todo, en el genocidio ocurrido en Armenia, y en el mismo instrumento que ha pasado de generación en generación, como el causante de que su abuelo pudiera sobrevivir al holocausto armenio y por el que también se siente rescatado, según declaró anteriormente en una conferencia de prensa.

“Ojalá todos tuvieran un violín para poder salvar sus propias vidas”, exclamó Ara Malikian antes de dedicar el tema a su abuelo, justo en el momento álgido del concierto, en el que aprovechó, además, para reprochar el genocidio, la guerra, el terrorismo y las injusticias en el mundo.

Es una segunda despedida interpretó “El verano” de la obra de Vivaldi, Las cuatro estaciones, así como la canción popular mexicana “La Llorona”. Acto seguido, en un arranque de emotividad, bajó del escenario para pasar entre la multitud e interpretar “Aria” de Johann Sebastian Bach, con el que se despidió del público y lo hizo acreedor a una lluvia de aplausos y vitoreos.

havh

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