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El dictador se encomienda a Chávez y a Maradona

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, cerró ayer la campaña para las elecciones del domingo con un acto en el que contó con la presencia estelar de Maradona, que robó protagonismo al mandatario que busca su reelección.
Con una camisa con el rostro de Hugo Chávez estampado, Maduro se quitó una vez más responsabilidad de la grave crisis que atraviesa Venezuela y echó la culpa a las “mafias” y al “burócrata que toma sus decisiones en sus oficinas con aire acondicionado y se olvidan del pueblo”. Prometió que cuando sea reelegido presidente levantará la economía.
Por su parte, un excesivamente eufórico Maradona, bailó, dio saltos en el escenario, ondeó la bandera venezolana y se declaró un “soldado de Maduro”.
 

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