La declinación de Margarita Zavala

José Fernández Santillán

Para María Elena Meneses

In Memoria

 

En plena carrera por la Presidencia de la República, Margarita Zavala decidió retirarse de la contienda como candidata independiente. Su justificación: “Por un principio de congruencia y honestidad política”. Así lo dijo en el Programa Tercer Grado, en Foro TV de Televisa, en el que estuvo como invitada el miércoles 16 de mayo.

Amplió su explicación en los siguientes términos: “Por eso he decidido y aprovecho aquí para decirle a los ciudadanos que retiro mi candidatura de la contienda por un principio de congruencia, de honestidad política y para dejar en libertad a quienes generosamente me han apoyado y tomen su decisión como se debe tomar en esta difícil contienda”.

La declinación de la exprimera dama se presenta en medio de una coincidencia. Por una parte, un día antes, Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente anunció que buscaría a Margarita para que declinara a su favor y así “consolidar un proyecto ganador” rumbo a las elecciones del 1 de julio: “Sí, por supuesto. Mira, yo la tengo en un extraordinario concepto a Margarita; yo estoy en la mejor disposición. Yo te puedo hablar de mi parte hacia ella; la tengo en muy buen concepto, la aprecio y me encantaría que pudiéramos hacer equipo en este momento o en algún otro momento. Estoy no sólo abierto, sino en la mejor disposición”. (Excélsior, 16_V-2018)

Por otra parte, el martes 15 de mayo, La Crónica de Hoy adelantó que Zavala estaba analizando declinar debido a que el financiamiento de particulares no había resultado suficiente para mantener un ritmo de campaña (y aumento de las preferencias electorales) adecuado. En un cálculo de conveniencia, ciertamente, las expectativas de ganar la contienda eran nulas (de acuerdo con la más reciente encuesta de Consulta Mitofsky Zavala tiene un 3.7 por ciento en las preferencias electorales); en cambio, lo que era seguro es que continuarían gastando recursos económicos y seguirían desperdiciando el tiempo y la energía del equipo de campaña; movilizando adherentes sin propósito alguno.

Conviene recordar que tras duros enfrentamientos internos, Margarita decidió renunciar al PAN el 6 de octubre de 2017, al tiempo que anunció su intención de buscar la candidatura independiente. Acusó a Anaya de haber cancelado la vida democrática de su partido. Dijo que procedía así porque, de otra manera, no podría participar en el proceso electoral.

En su mensaje de despedida dijo: “Me voy sin rencor” tras dos años de intentar que el blanquiazul la postulara como candidata a la Presidencia de la República. Su esposo, el expresidente de la República, Felipe Calderón, amenazó con renunciar a su militancia de casi 33 años al partido fundado por Manuel Gómez Morín. “A donde vaya ella, yo iré”. Eso lo dijo el michoacano en diferentes ocasiones, una de las cuales fue en abril de 2017, cuando Juan José Rodríguez Prats lo acusó de pretender imponer a su esposa como candidata, como lo hizo desde Los Pinos con los Presidentes Germán Martínez y César Nava. (Álvaro Delgado, proceso.com.mx, 6-X-2018).

En respuesta a la salida de Zavala, Ricardo Anaya consideró que se trataba de una decisión equivocada que favorecía al PRI. La salida de Margarita del PAN hizo bajar los bonos de Anaya en las encuestas; pero luego “el joven maravilla” se fue recuperando paulatinamente.

Lo que volvió a hacerlo caer o por lo menos estancarse fue el ataque orquestado en su contra por el asunto de la nave industrial en Querétaro, la acusación de lavado de dinero y el manejo de fondos en una organización no gubernamental. Es decir, la instrumentación política de la justicia.

El primer debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, que tuvo lugar el 22 de abril en el Palacio de Minería, hizo repuntar a Anaya. En contraste, en esa ocasión Margarita no lució; es más, se vio nerviosa, titubeante. Nunca logró quitarse de encima la sombra de su marido. Al verla y oírla me recordó a Josefina Vázquez Mota en los debates entre los candidatos a la gubernatura del Estado de México: sobreactuada y sin conexión con la gente.

Ricardo Anaya, luego de conocer la declinación de Margarita, escribió en Twitter: “@Mzavalagc, mujer valiente y de principios. Sus aportaciones al país, y en particular a esta contienda electoral, han sido muy valiosas. A ella y a su equipo, todo mi reconocimiento.” Un guiño para forjar un acercamiento.

La cuestión es que el blanco polémico ha cambiado: ya no es, como en los meses en que Margarita renunció al PAN, el tricolor, sino Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño representa una seria amenaza para la democracia en México. Representa la vertiente populista. Ciertamente, en América Latina el populismo anda de capa caída: vean lo que pasa en Venezuela y Nicaragua. Pero en otras partes el populismo está a la alza. Los demagogos están tomando el poder. Por ejemplo, Andrej Babis en la República Checa quien ocupa el cargo de Primer Ministro a partir del 6 de diciembre de 2017.

Ojalá y Margarita entienda de qué se trata.

 


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