Participación ciudadana en las elecciones: integrante y aliada de la democracia

Jesús Casillas Romero

La participación ciudadana puede ser interpretada de diversas maneras, sin embargo, es seguro que todas tendrán en común la intervención de la sociedad en los asuntos públicos a fin de que todos aportemos, sin que para ello sea necesario formar parte de las estructuras de gobierno ni de los partidos políticos.
Visto así, no cabe duda que la participación ciudadana constituye un elemento integral y pilar de la democracia basado en el derecho ciudadano de intervención, consenso y legitimidad de las acciones y políticas que son de interés común.
También es cierto que una de las formas más importantes de hacerlo es en los comicios electorales. Este año, con la celebración de una de las elecciones nacionales más importantes.
En julio próximo habremos de elegir al siguiente Presidente de la República y la renovación total del Congreso de la Unión, con la concurrencia de 30 elecciones locales, en las que en nueve de ellas se renovarán las gubernaturas, en 27 los congresos locales y en 26 los ayuntamientos.
Más no sólo el gran número de espacios de representación popular la hacen relevante, sino que, como la gran mayoría coincidimos, se trata de elegir entre propuestas radicalmente distintas, con visiones de país y desarrollo muy discrepantes.
Una jornada electoral que se augura intensa y en la cual la participación ciudadana se hace imprescindible para efectuarla de la manera más ordenada, pacífica y transparente, con certeza y objetividad en su desarrollo y resultados.
Lo anterior, con motivo de que las jornadas electorales en realidad recaen sobre los propios mexicanos, ciudadanos que para este día son llamados para participar como funcionarios de casilla. Y es que es común que cuando se habla de participación ciudadana en las elecciones, se relaciona inmediatamente con el derecho a votar y ser votado; empero, una variante importantísima para la construcción de la confianza en las elecciones es la integración de las mesas directivas de casilla.
Esto es así en virtud de que somos nosotros mismos, los ciudadanos, nuestros vecinos y vecinas, quienes el día de las elecciones se encargan de la recepción, escrutinio y cómputo de los votos.
Lamentablemente, un número bastante considerable de mexicanos se niega a participar como funcionario de casilla. De acuerdo con cifras del propio Instituto Nacional Electoral (INE), más de 4 millones de ciudadanos estarían en este supuesto.
Las causas argumentadas son diversas: desde enfermedad, laborales, apatía y reticencia, hasta miedo. Esto constituye una situación grave para la democracia, la certeza, imparcialidad y desarrollo mismo del proceso en puerta.
Nuestro Sistema Electoral está diseñado para que los ciudadanos, ajenos a las autoridades y a los partidos políticos, sean los que reciban y cuenten los votos, con la finalidad de dotar de la mayor confianza e imparcialidad al proceso y sus resultados. Sin vacilación alguna me atrevo a asegurar que se trata de una tarea ciudadana de vital trascendencia para la vida pública y democrática de nuestro país.
Es necesario que los mexicanos reflexionemos y tomemos conciencia sobre la importancia de esta responsabilidad.
Las elecciones en marcha habrán de definir el rumbo del país. Formemos parte de ellas y asumamos juntos, con toda la madurez posible, la mejor decisión para mantener el camino correcto del desarrollo y estabilidad nacional, en este caso, como garantes ciudadanos del voto de los mexicanos.

* Senador por Jalisco.

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