Camino para recuperar mi rostro, una reflexión sobre la identidad | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 18 de Mayo, 2018

Camino para recuperar mi rostro, una reflexión sobre la identidad

Hugo Arrevillaga dice que la obra está basada en la novela Rostro recuperado, de Mouawad, en la cual el autor realiza un viaje a su pasado para buscar reconocerse

Camino para recuperar mi rostro,  una reflexión sobre la identidad | La Crónica de Hoy

En Camino para recuperar mi rostro, el director de teatro Hugo Arrevillaga invita principalmente a los jóvenes a reflexionar sobre su identidad y la compasión a partir de los sucesos que marcaron a Wajdi Mouawad, escritor, actor y director canadiense. 

En entrevista, comenta que el montaje es resultado de la adaptación para teatro de la novela autobiográfica Rostro recuperado (2002), en la Wajdi Mouawad describe a través de Wahab, su alter ego, sucesos como la guerra Líbano (1973) hasta la muerte de su madre en Canadá, 12 años después.

“La novela propone una búsqueda de la identidad a partir de Wahab. No sólo es el alter ego de Wadji, sino también, de alguna manera es el reflejo de los jóvenes de hoy en día, en función de lo que tienen en su interior”.

Arrevillaga  señala que desde hace un año comenzaron a trabajar en el montaje, y desde ese momento todo el equipo se pregunta cuál es la pertinencia de la obra, los elementos de identidad que representa Mouawad y la relación con la sociedad actual. 

“En el mundo virtual actual, donde la amistad está representada en un like, no se toca la identidad. Esta historia busca hacer reflexionar al espectador, especialmente al público joven, sobre qué es lo que te abstrae de tu entorno a tal punto en el que dejas de reconocer tu rostro y el de la gente que te rodea. Estamos tan habituados a la mentira, en una guerra que no queremos reconocer como tal, atroz, que nos ha costado probablemente más víctimas que aquellos países que son declarados en guerra”. 

Camino para recuperar mi rostro es una traducción de Humberto Pérez Mortera y Nadxeli Yrízar Carrillo; después Hugo Arrevillaga trabajó en el montaje, pero ¿cuáles fueron las complejidades de trasladar ésta novela al teatro? 

“Una novela está para ser leída y una puesta en escena necesita de acciones, de la interacción de los personajes para poder ser más aprehensibles para los espectadores. (Desde joven) He tenido plena confianza que una novela puede ser llevada a la escena sin mayor problema, desafiando los problemas, el espectador es generoso en su imaginación para entrar a la convención escénica de que alguien te está contando algo”.

Aunque, reconoce, un reto fue simplificar la novela, de lo contrario duraría más de nueve horas, por lo que hubo que  seleccionar los momentos fundamentales de la historia, que no traicionaran al personaje principal y el viaje que emprende, hasta que quedaron 2 horas y media, con un intermedio.

“El teatro nos regresa a ese punto primario en el que uno tiene que imaginar y quedarse en silencio por un momento para saber hacia dónde dirigir sus pasos, entre todo el marasmo de información y en un año electoral, con candidatos que buscan hacernos creer que cumplirán sus promesas de campaña o que son lo que este país necesita, ya no sabemos qué pensar. Además, los jóvenes de este país tendrán que tomar decisiones en un futuro”. 

El director añade que con Camino para recuperar mi rostro pudo llegar “al origen” de Wajdi Mouawad, situación que le conmovió, pues pudo constatar la lucha de un joven que puede ser cualquiera que busca defender aquello que ama, como su profesión o a quien ama. 

“Wajdi Mouawad es un héroe de 14 años, cotidiano que no tiene más que confiar en sus sueños, esto me ayudó para volver a confiar en mi trabajo”, concluye Arrevillaga. 

 

➣ El montaje Camino para recuperar mi rostro, dirigido por Hugo Arrevillaga, ofrecerá una única función hoy, a las 19:00 horas, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

 

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