Ciudad

La nueva juventud llegó sobre los micros de siempre

Experimento difícil, ¿qué resulta si Morena, PT y PES convocan a los jóvenes de la CDMX para apoyar a Claudia Sheinbaum en la plaza de la Ciudadela? Los convocados se exponen a los 27° de sensación térmica en la capital del país, esperando que el resultado sea un amalgamado representativo de lo que será la juventud citadina gobernada por Morena… y podría serlo.

Desde las 10 de la mañana, micros y autobuses, algunos rotulados con la propaganda de Mikel Arriola (buisness is business) transportan a la muchachada procedente de algunas escuelas. Les pasan lista y, jóvenes al fin y al cabo, muchos de ellos inician un día de pinta en el centro. No se han quedado ni a los eventos artísticos destinados a entretenerlos antes de los discursos de candidatos.

Aún con estas deserciones, habrá jóvenes en la Ciudadela y serán bastantes. Están, por ejemplo,  los que vienen de Iztapalapa y que, con manta de por medio, pregona que pertenecen, no a una universidad, sino al Mesi (Movimiento de Equidad Social de Izquierda) y que son simpatizantes de Alfredo Hernández Raigosa, reconocidísimo corporativista que trabaja bajo el seudónimo del Camarón.

Llega aimismo un sexteto de muchachos entre los militantes de Encuentro Social, están en proceso de reinserción después de épocas duras en la droga. Van animosos, y permanecerán así las dos horas del mitin de la Sheinbaum.

Están los petistas uniformados de rojo que llevan a un heroico militante metido en una botarga de león. No hay sistema de ventilación que le sirva y abandona el disfraz antes del final del mitin.

Llegan también los unamitas. “¿Pumas o UNAM?”, se le pregunta a una joven que luce la playera futbolera en azul y oro. “Ambos”, responde, “¡Facultad de Derecho!”. Ellos no van pastoreados. Llegan también, en situación similar, alumnos del Politécnico.

Son la parte más animosa sin duda, la que festeja más a las animadoras-arlequines en zancos y las que lanzan goyas y huelums a la menor provocación.

Los morenistas no necesitan playeras ni distintivos. Por descarte, son todos los no pertenecientes a los grupos enunciados.

La amalgama de la juventud, al menos el resultado de la convocatoria, está dado.

Y junto a esos jóvenes se colocan muchos chaburrucos y muchos adultos. Incluso niños que vienen con las familias que llegan a la Ciudadela también en microbuses y autobuses.

En el micrófono se hacen pregones que buscan dar estabilidad a esta amalgama. Con el PES en el foro, se lanzan consignas a favor de la diversidad sexual y se levanta banderas del orgullo gay… Pero luego se les agradece a este partido conservador y antigays su presencia.

En el lento pasar de oradores, el movimiento estudiantil de 1968, el de 1971, la efervescencia universitaria de 1986 y la de 1999 serán declarados antecedentes de la “renovación”. Pero eso es fácil, en este discurso fundacional (“la importancia de lo que vamos a vivir desde las 8 de la noche del 1 de julio”, diría Sheinbaum sobre el arranque de esa nueva era), lo difícil es meter con precisión el bisturí entre la izquierda que fue gobierno con AMLO y el ahora denostado gobierno de Miguel Ángel Mancera (el de Ebrad ya transitó al bando correcto en el imaginario morenista).

Agobiados por el calor, los asistentes al mitin no serán suficientes para llenar la sillería instalada. 

Hay un cálculo que si es posible realizar respecto a este evento: ¿cuántos votos nuevos le ha atriado a Sheinbaum? La respuesta es seguramente un cero rotundo. Pero el verdadero juego de este mitin está, justamente, en el recuento que hace cada “coordinador” de contingente antes de regresar al micro o el autobús que los devolverá a su punto de partida.

PT y PES se reúnen, evalúan, piden explicaciones de lo que salió mal. Hacen el recuento de qué tanto han contribuido en este batido de viernes electoral, cuánta gente han logrado traer y quién cumplió o no cumplió. Luego, la foto del recuerdo.

Los morenistas de cepa no tienen que hacer algo similar. Se van en cuanto la candidata parte, finalmente es probable que el despliegue de simpatizantes del PT y del PES esté destinado a que Morena los vea y finalmente los cuente en el momento importante, cuando haya que hacer gobierno…

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