Hilda Krüger: de espía nazi a migrante en México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 18 de Mayo, 2018

Hilda Krüger: de espía nazi a migrante en México

Hilda Krüger: de espía nazi a migrante en México | La Crónica de Hoy

Acaso algún aficionado al cine mexicano la haya visto en filmes como “El burro que tocó la flauta” o “Adulterio”. La leyenda la define, sin nombre, como “la amante alemana del presidente  Alemán”. Se llamó Hilda (Hilde) Krüger, y llegó a México a los 28 años, a mediados de 1941, según declaró, para trabajar en el mundo del espectáculo. Cuando llenó su ficha migratoria, en el espacio donde le pedían “referencias”, puso el nombre del entonces secretario de Gobernación,  Miguel Alemán. Tenía permiso, según el documento, para quedarse por un año, refrendable. Y sí, era una informante de la Alemania nazi.

Los elementos documentales que obran en archivos estadounidenses –México era, por su cercanía a Estados Unidos un espacio con intensa actividad propagandística y de espionaje de varios países- demuestran que Krüger llegó a México con la encomienda de entablar vínculos con personajes encumbrados de la política mexicana, a fin de determinar si nuestro país cedería o no a las presiones estadounidenses para entrar en la guerra mundial en el bloque Aliado.  Juan Alberto Cedillo, historiador regiomontano que le ha seguido la pista a Krüger, halló reportes que prueban, tanto un vínculo sentimental entre el secretario Alemán y la actriz germana, como las tareas de información que ella realizaba, en colaboración con algunos alemanes establecidos en México. Hilda Krugër vivió una buena temporada en la colonia Juárez, en el cruce de las calles de Londres y Dinamarca, a unos pocos pasos de donde hoy se encuentra La Crónica de Hoy.

Las actividades de contraespionaje estadounidenses permitieron a las autoridades mexicanas frenar las actividades del grupo alemán, y los espías fueron deportados. Krüger no. La hipótesis del historiador Cedillo es que fue el penúltimo gesto afectuoso de Miguel Alemán. El último fue, aparentemente, casarla con Ignacio de la Torre y Formento –sobrino de Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz- para regularizar su situación en el país.

Hilda actuó en películas, escribió libros y poemas, y se interesó seriamente por la figura de Sor Juana Inés de la Cruz. Su gran amiga, la investigadora mexicana Ida Rodríguez Prampolini, fue su compañía constante algunos años. Después, Krüger cayó en melancolía; le dolía el desamparo que, a sus ojos, sufría la Alemania derrotada. Se divorció de De la Torre y se fue a Nueva York, donde volvió a casarse, aunque la unión también terminó en divorcio.

Hacia 1958, Hilde Krüger regresó a Alemania. Desapareció, se hizo una sombra. Regresó a México en los años 80 del siglo pasado, y hay quien la vio visitando su antiguo hogar de la colonia Juárez. Una década después, se reunió con su amiga Rodríguez Prampolini.  Esa fue la despedida definitiva: murió en Baviera, cuando el siglo XX se acercaba a su última década: ni Alemania ni el mundo, eran aquellos en los que había vivido grandes aventuras

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