Cultura

El poema es un salmón que va a contracorriente: César Cortés

El joven escritor habla de su libro arx poética, el cual no busca la racionalidad filosófica y certidumbre, sino el abismo donde está el verso

César Cortés Vega (Ciudad de México, 1976) es un artista visual que ha construido sus piezas en torno a la literatura o un poeta que escribe moldeando los significados de las palabras. Premio Interamericano de Poesía Navachiste, 2012, por Reven, César ha expuesto sus obras en bienales y festivales en donde la poética nunca ha dejado de estar. Este artista charló con Crónica sobre su poemario arx poética (Proyecto Literal, 2016) en donde ambas disciplinas conviven en un ambiente experimental.

— ¿Cómo es el contacto entre las dos disciplinas artísticas que practicas: el arte visual y la poesía?

— Siempre me interesaron las dos vías pero primero estudié artes visuales, pero éstas no me dieron del todo lo que necesitaba. Por eso, todo lo que hacía en el arte visual lo pasaba por mis referentes literarios. Entonces entré a la SOGEM, una escuela libre y creativa, y ahí entendí el problema de los vínculos, que la literatura se hace del diálogo entre disciplinas y personas. Cuando trabajé con ambos elementos hice algo que se parecía más a lo experimental. Ahí sucedió, entonces, el texto en la imagen y la imagen en el texto.

— ¿Tu arte visual también es experimental?

— El arte visual siempre fue más arriesgado y experimental que la escritura de poesía. Porque, por ejemplo, ya en el siglo XX se tiene el arte no objetual, como el performance, en donde el objeto se independiza del proceso de producción; sin embargo, en la literatura todo es más formal, hasta no mucho se mantenía en los límites de la forma y el objeto, ya que la poesía siempre estará en la palabra y eso es difícil de transformar.

— En este sentido, en tu poemario arx poética ¿crees que las palabras son insuficientes?

— Este poemario tiene una forma y lenguaje arriesgado, porque no se sabe qué va a surgir de ahí, esto causa vértigo. Hay un padre conceptual de este vértigo que es Vicente Huidrobro, pues en Altazor y otros poemas va cabalgando a un desconcierto significativo, que tiene que ver con la repetición y el remolino de las palabras hacia el precipicio. Huidobro crea un discurso que no estaba predeterminado. Aquí busco eso, no entrar en la racionalidad filosófica para crear un discurso que ofrezca certidumbre, sino lo contrario, en el abismo está la poesía.

— Visualizas al mundo como un solo símbolo con dos caras: el frente y su envés, lo animado y lo inanimado, que a la vez son la misma cosa, ¿por qué?

— Sí, es un desbarrancadero del lenguaje y al hacerlo éste pierde su significado. Por ejemplo, en mi poema «Patria» hablo del desquebrajamiento de nuestra patria, donde se van acabando sus mitos debido a la corrupción, por ejemplo. Pero la palabra «patria» casi nunca se usa en negativo. Entonces el poema es un salmón que va a contracorriente, que intenta deconstruir este significado con la imagen de huesos enterrados, de un monarca-presidente que no dice nada y donde nosotros somos súbditos o no.

— Pensando en el libro, ¿crees que la escritura un acto violento?

— De un modo sí, es una violencia de significados. Yo conozco a personas que se enojan por no entender lo que se les dice poéticamente. Si uno deja de llamarle mesa a la mesa algo en lo social se desarticula. Entonces en la poesía hay cierta autonomía en torno a los significados y esto violenta lo convencional y la mirada del mundo como la tenemos concebida.

— En el libro hay hipertexto, cuadros visuales con mensajes e imágenes que no tienen que ver precisamente con los poemas, ¿qué significan?

— Estos hipertextos son una voz externa, como de un lector que opina sobre los poemas. Son imágenes que parecerían fortuitas, pero en realidad éstas dialogan con el texto como si fuera un personaje oscuro a lo largo de los poemas que reflexiona sobre qué quiere decir el poema; en este sentido también es una crítica a la banalidad en la que también puede caer el significado del lenguaje.

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