Precios de inmuebles en alza dentro de la CDMX

Julio Brito A.

A diferencia de los sismos de 1985, cuando la ciudad se paralizó y generó una gran migración, superior a los 600 mil personas, especialmente a Querétaro, con una gran crisis en el sector inmobiliario, que tardó cinco años para recuperar los niveles de venta y renta anteriores al evento telúrico, resulta que los temblores del año pasado no causaron mella en el sector y por el contrario, los precios retomaron empuje con alzas considerables ante la fuerte demanda y modesta oferta.

Eugene Towle, socio director de la firma de consultoría para Innovación en Investigación Inmobiliaria Softec, señaló que —entre los candidatos al Gobierno de la CDMX y a las alcaldías— nadie habla de su encarecimiento inmobiliario excesivo y menos de alguna estrategia para detener la escalada.

“Lo más curioso es que muchos de ellos quieren enfrentar los efectos del encarecimiento sin tocar la raíz del problema. Hablan de seguridad, vivienda y salario digno, vialidad, sustentabilidad anticorrupción y la expulsión de habitantes hacia la periferia. De lo que no hablan es de una política de regulación urbana que amplíe la oferta de terrenos desarrollables.

 En los principios generales, hablan discretamente de redensificar a la ciudad. Pero la verdad es que se autorizan muy pocos permisos de construcción para más de dos pisos. Existe una demanda creciente y disminuye la oferta.

El resultado: encarecimiento”, Explicó. Para ilustrar lo anterior, el especialista informó que hace 10 años, a valor presente, la vivienda promedio en la CDMX era de alrededor de un millón y medio de pesos, cuando hoy, la vivienda promedio vale 4 millones de pesos. Más del doble. En Monterrey, hace una década la vivienda promedio valía 700 mil pesos. Hoy vale 700 mil. En Guadalajara, el promedio hace diez años era de 900 mil pesos y actualmente conserva el mismo valor.

“¿Por qué?, porque esas otras ciudades no tienen una política restrictiva.” Gene Towle añadió que la industria está produciendo poco menos de 15 mil viviendas al año, ante una demanda que calculamos sobrepasa los 65 mil viviendas anuales. “Estamos subcubriendo el mercado. La normatividad actual en la CDMX hace prácticamente imposible hacer viviendas de menos de un millón y medio de pesos”.

“Lo más sorprendente —dijo— es que ya hemos tenido experiencias muy efectivas para resolver el problema que no se han extendido”, dijo. “Entre 1995 y 1996, en la colonia Nápoles, el Arq. Fernando Torroella, como Director de Administración del Uso del Suelo y Reserva territorial, hizo realmente un trabajo político: se sentó con los colonos y convenció a los vecinos de hacer un programa en el que si juntaban dos terrenos, se permitía cierto aumento de densidad, o sea, permiso para construir más pisos de  departamentos. Si se juntaban tres terrenos, se permitían más pisos y así sucesivamente.

En la mente del arquitecto, su objetivo era generar polígonos más grandes para hacer más eficiente la infraestructura, pero el efecto social fue mucho más potente. Logró que los vecinos se asociaran y cooperaran entre sí en un círculo virtuoso de mayor valor para ellos. La colonia Nápoles pasó de ser de una zona unifamiliar a una multifamiliar con una densidad bastante aceptable.”


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