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Prueba de fuego: Capacitan a cadetes de la PBI en instalaciones del Metro

José Joel Pichardo, director del agrupamiento de la SSP, afirma que la preparación académica y física es tan importante como el contacto y empatía con la sociedad

Hace 76 años se formó la Policía Bancaria e ­Industrial con sólo 21 oficiales, un agrupamiento de la Secretaría de Seguridad ­Pública de la Ciudad de México (SSP-CDMX) que comenzó con el resguardo de inmuebles, hasta cierto punto relegado del resto de escuadrones de la corporación.

Sin embargo, su evolución es tal que de la vigilancia de edificios los agentes de la PBI pasaron a labores con un nivel de responsabilidad más elevado.

La capacitación constante —en materia académica pero también física— ha sido fundamental para poder alcanzar ­estas metas y fijar nuevas; del mismo modo el contacto con la sociedad y la empatía con los capitalinos han jugado un papel ­trascendental para el desarrollo de la policía bancaria.

José Joel Pichardo Nepomuceno, director de la Policía Bancaria e Industrial, explica, en entrevista con Crónica, que los programas generales (basados en inteligencia, derechos humanos, capacitación, profesionalización, modernización y vinculación a la sociedad) son de vital importancia.

Durante su formación, los cadetes de la PBI deben pasar pruebas físicas —que incluyen estrategias de sometimiento y defensa personal— pero también aprobar las materias de la carrera policial —en las que adquieren conocimientos acerca de diversos temas como derechos humanos y manejo de situaciones de crisis—; esto les permitirá enfrentar de mejor forma lo que ocurre en calle.

Y una de las pruebas que deben pasar los cadetes es enfrentar una jornada en instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Esto se debe a que en sus rutas existe todo tipo de casos, desde los médicos (apoyo a personas enfermas, mujeres embarazadas y accidentes) hasta los delitos más comunes en este transporte (robo y acoso).

Es, de acuerdo con el jefe de la PBI, unos de los sitios idóneos para que los aspirantes a elemento de la PBI puedan desarrollar de mejor forma el olfato policial; ahí, en las entrañas de la Red, deben reconocer a una persona que quizá no se siente bien, a un delincuente —tienen que tratar además con vagoneros— y hasta a un suicida.

La forma de caminar, las miradas, apariencia y en general la conducta de quienes viajan en el Metro se analiza en segundos para evitar cualquier incidente; así han impedido, por ejemplo, que en lo que va del año 93 personas se lancen a las vías, una cifra importante si se toma en cuenta que de 2017 hacia atrás, el número de suicidas salvados es cero.

Actualmente la PBI es el agrupamiento que más interfiere en las diferentes etapas del nuevo Sistema de Justicia Penal, desde el primer respondiente (el policía que llega primero a la escena de un crimen o accidente), el resguardo, custodia y traslado de detenidos y procesados, hasta la seguridad en juicios orales en el Tribunal Superior de Justicia capitalino.

En 1941, un acuerdo entre la Asociación de Banqueros y la entonces Jefatura de Policía, permitió crear la Policía Bancaria e Industrial, que inició sus operaciones con 21 hombres exclusivamente al servicio de las instituciones bancarias de aquel entonces.

El objetivo principal era la protección y custodia de sus valores; hoy son más de 17 mil uniformados de la PBI cuya responsabilidad va más allá, y el crecimiento de este grupo ha permitido tener perfiles como los de Fuerza Tarea —un agrupamiento con capacitación especial— por lo que pronto podríamos ver a los agentes de PBI en operativos específicos e incluso desarmando explosivos.

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