El debate y la nueva geografía de poderes - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 20 de Mayo, 2018
El debate y la nueva geografía de poderes | La Crónica de Hoy

El debate y la nueva geografía de poderes

Isidro H. Cisneros

Toda campaña electoral es un proceso de persuasión política de carácter intenso, planeado y controlado, que tiene el propósito de influir sobre los votantes. Los debates presidenciales son parte sustantiva de este proceso porque contribuyen al realineamiento de las fuerzas que se confrontan por el poder político, por medio de la conquista de las preferencias de los ciudadanos. Ahora son claros los bloques que se han constituido: el democrático liberal y el populista. Esta nueva geografía del poder invita a reflexionar sobre las transformaciones del mercado político que se perfilan para México. Nuestra democratización se caracteriza por elecciones cerradas y por una vigorosa competencia entre candidatos, que es representativa del desplazamiento desde un sistema hegemónico hacia un sistema abierto y pluralista. En el pasado reciente, las elecciones no eran ni competitivas, ni libres, ni justas, por el contrario, los procesos electorales se concebían como meros rituales y formalismos que contribuían a la reproducción del sistema político prevaleciente.

Hoy el sufragio se ha consolidado como un procedimiento institucional a través del cual el cuerpo electoral manifiesta libremente sus preferencias políticas. Su finalidad es la selección de los gobernantes y representantes populares. El voto se ha constituido como un derecho y al mismo tiempo, como un deber, es una función pública y una garantía jurídica que los ciudadanos tienen a su disposición para renovar pacíficamente a la clase política. En los países democráticos las elecciones son uno de los momentos de mayor efervescencia y visibilidad del proceso político, y representan una oportunidad para que los ciudadanos tomen partido, dado que los electores indecisos son volátiles, versátiles, móviles y fluctuantes. Son ciudadanos comprometidos con la democratización, exigentes y difícilmente manipulables porque analizan críticamente las propuestas y exigen resultados. Los candidatos compiten por este importante sector del electorado que puede definir el resultado de la sucesión presidencial y el cambio definitivo de la geografía del poder.

El debate produjo mayor claridad para un sector de los electores y estableció un vínculo persuasivo respecto a los potenciales votantes. No obstante, persiste la desconfianza ciudadana frente a ofertas políticas aderezadas con una demagogia que asfixia. Por ello, ahora el mayor reto del sistema político es combatir el abstencionismo latente que puede ser pasivo o activo. Antaño la movilidad electoral resultaba de las pobres alternativas políticas en competencia, actualmente, deriva de los candidatos y de su capacidad para brindar a los electores identidades políticas claras resultado de campañas eficientes así como de más y mejores debates.

La competencia democrática exige que el conflicto político se someta a específicas reglas del juego basadas en tres aspectos: competencia, libertad de elección y relevancia política. La competencia se relaciona con las propuestas de los candidatos, la libertad de elección con un voto informado respecto a las diferentes alternativas, mientras que la relevancia política exige que los resultados electorales tengan un peso determinante sobre quienes gobernarán. Es clara la importancia que la deliberación democrática tiene para los electores. El debate presidencial rompió esquemas y ayudó a conocer mejor a los candidatos. Aún faltan 40 días de campaña y un debate más, queda el reto de consolidar la nueva geografía del poder que se está configurando.


isidroh.cisneros@gmail.com
@isidrohcisneros
agitadoresdeideas.com

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