Debate gris - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 21 de Mayo, 2018
Debate gris | La Crónica de Hoy

Debate gris

Wilfrido Perea Curiel

A pesar de que en las múltiples mesas posdebate, los respectivos representantes de los candidatos presidenciales se arrogan la victoria, en realidad, todos los contendientes quedaron a deber. Predominó la grisura; ahora bien, si se trata de colgarle la medalla a fuerza a alguien, pues entonces el triunfador fue Donald Trump, quien fue el personaje más mencionado, o Yuriria Sierra, la moderadora/ponente que habló más de lo que su rol suponía.

El formato con la participación ciudadana es prometedor: fue lo que más llamó la atención. Aunque con insuficiencias y detalles por afinar, resultó muy alentador que en este tipo de ejercicios democráticos se le brinde voz a la sociedad. Se ha abierto una posibilidad por demás interesante y, sobre todo, útil; corresponde a la autoridad electoral explorar la manera de lograrla mejor.

Este segundo debate no fue precisamente una confrontación de ideas, de hecho, éstas fueron escasas. Tampoco fue una contrastación de proyectos, mucho menos brindó elementos para que el votante pudiera reflexionar el sentido de su sufragio. En medio de tanta alianza ideológicamente improcedente, aún hay mucha confusión en el electorado; ante ello los candidatos, a lo largo de todo el proceso electoral, no han podido comunicar con claridad sus respectivas ofertas.

En síntesis, y en espera de que en los próximos días circule el próximo paquete de encuestas, es muy poco probable que el referido evento del domingo en Tijuana trastoque los números que vienen arrojando los distintos estudios de opinión. Es decir, Meade o Anaya podrían ser beneficiados con algunos puntos porcentuales, hay que esperar a ver quién de ellos sube o baja, pero precisaban tumbar por KO al puntero AMLO y eso no sucedió. López Obrador cedió la media cancha y jugó a la defensiva. El tabasqueño salió a administrar su amplia ventaja; por su parte, Anaya o Meade aprovecharon en alguna medida el espacio, pero de ninguna manera para poner en peligro al abanderado de Morena. La cruenta lucha de estos dos últimos por la medalla de plata ha sido la tónica de la elección y hasta donde puede verse, tal emplazamiento táctico le ha abierto toda una avenida a AMLO.

En este marco, quien perdió más en el segundo debate fue José Antonio Meade. Ubicado sistemáticamente por las encuestas en tercer lugar, dejó ir su oportunidad, quizá la ultima, de hacer algo sobresaliente para meterse a una posición competitiva. Efectivamente, fue claro en sus exposiciones, quizá el más conocedor de los temas en cuestión, sus argumentos estuvieron bien hilvanados, pero que alguien le diga que ya no es secretario de despacho, es ahora candidato a la Presidencia y para su aspiración se demanda mucho más que lucir como un consumado tecnócrata.

Meade nunca se desmarcará de quien lo hizo candidato del PRI, es su decisión, pero lo pinta de cuerpo entero como lo que ha sido toda su vida: un eficiente funcionario público que meramente sabe instrumentar las órdenes que se le dan; como sea, él ha decidido ser el número dos de su propia campaña. Meade nunca ha sido líder político, en todo caso, lo único que ha encabezado es a su propio equipo de trabajo, tal vez probados técnicos, pero inexpertos como políticos. Ellos mismos, recreando el ambiente cortesano que se vive en la alta burocracia, le han fallado a su jefe por no alertarle a tiempo que esa campaña no iba bien, por no asumir oportunamente una postura autocrítica; la noche del domingo los vimos manifestándose en medios y redes sociales como triunfadores del debate, es su fantasía, si es lo que quieren ver, está bien; la sociedad mexicana y hasta la militancia priista ven otra cosa.

Se ha dicho que este proceso es sumamente emocional, lo que predomina es el enojo de la ciudadanía, la reprobación hacia el gobierno y el desgaste de la marca PRI; encima de todo ello, le piden a un candidato como Meade, incapaz de transmitir emoción alguna, que con razonamientos técnicos esgrima una defensa de la gestión de Peña Nieto, una ruta equivocada desde el origen.

 


pereawilfrido@me.com

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