La reina de la tortura - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 23 de Mayo, 2018
La reina de la tortura | La Crónica de Hoy

La reina de la tortura

Concepción Badillo

Las mujeres espías siempre han despertado imaginación e intriga. Pensamos en ellas como seductoras, glamurosas, sensuales, algo así como si todas fueran Mata Hari, la bailarina exótica que en Francia espió para los alemanes durante la Primera Guerra Mundial y que, según la leyenda, lo último que hizo  fue aventarle besos a los oficiales del escuadrón que en octubre de 1917 la fusilaron cuando tenía 41 años de edad y había causado la muerte de cientos de soldados aliados.

Como ella hay otras que en diversa épocas de la historia han ayudado a sus países como agentes encubiertas  y Estados Unidos no podía quedarse atrás. De hecho ahora por primera vez tiene como espía jefe a una mujer: Gina Haspel quien esta semana se convirtió en directora de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, el máximo organismo gubernamental de espías que, fundado en 1947, hasta hoy había estado sólo en manos de varones y dominado por ellos.

La nueva espía en jefe tiene 66 años de edad y 33 de trabajar  sacando información útil para Estados Unidos, en una carrera que se inició en 1985 cuando las oportunidades para mujeres espías eran mínimas. El problema, dicen sus críticos, es que en mucho su fama y reputación, que la llevaron al puesto, se basan en los métodos que favoreció en su trabajo y que le han dado el sobrenombre de Reina de la Tortura.

Y es que cuando Estados Unidos, con la administración del presidente  George W. Bush declaró la guerra contra el terrorismo luego de los ataques  a Washington y Nueva York el 11 de septiembre de 2001, los agentes de la CIA bajo el principio  presidencial de que “están con nosotros o están en contra” volvieron a usar procedimientos  similares a los que utilizaban cuando en el pasado querían derrocar a gobiernos latinoamericanos.

Es entonces cuando se acusa a Gina la Sangrienta como se le conoce, de haber ordenado y supervisado prácticas de tortura en la cárcel que Washington tenía en Tailandia, donde los prisioneros eran sofocados sumergiéndoles en agua, se les forzaba a no dormir, eran golpeados aventándolos  contra las paredes y “guardados” en pequeñas  cajas de madera, todo esto con el permiso, complacencia y aprobación de la Casa Blanca.

Algunas  versiones no confirmadas por las autoridades,  aseguran que la señora Haspel ordenaba el secuestro de personas a las que luego se les encerraba en pequeños  armarios con víboras. Todo esto como parte del programa de tortura que Washington oficialmente denominó “Metodos avanzados de interrogación”.

Quienes simpatizan con la nueva directora de la CIA nombrada por el presidente Donald Trump y confirmada por el Senado con una votación de 54-45 —incluyendo seis demócratas que le dieron su apoyo—, piensan que la señora Haspel no merece otra cosa sino la gratitud del pueblo estadunidense,  porque, dice el analista Deroy Murdock, “personal de inteligencia como ella,  son quienes evitaron que los terroristas hicieran algo peor”.

Sin embargo por órdenes de ella se torturó en busca de información a inocentes como Abu Zubaydah, a quien se acusaba de ser uno de los líderes del grupo Al Qaeda y que, después se comprobó, ni siquiera era miembro de organización  terrorista alguna.

Gina Haspel, que también ordenó la destrucción  de 92 cintas de video prueba de las torturas, ha dicho que ella sólo siguió un programa creado y aprobado por políticos y legisladores en Washington.  Algunos de quienes trabajaron cerca de ella aseguran que nunca se le noto incómoda presenciando esas prácticas brutales, sino al contrario.

El senador John McCain, quien a su vez fuera prisionero y torturado durante cinco años en Vietnam,  desde su lecho de enfermo en Arizona, donde batalla contra un cáncer cerebral, pidió a sus colegas que se opusieran a la nominación de Haspel, pero no tuvo éxito. Se dice que los legisladores prefirieron alguien  que conoce la CIA a la perfección, a dejar que Trump, quien ha dicho estar a favor de la tortura,  nombrara en su lugar como titular a algún donante derechista sin conocimiento interno de la agencia.

La práctica de la tortura se suspendió  cuando aún estaba en funciones  Bush, pero fue cancelada definitivamente en 2009, cuando el entonces presidente Barack Obama firmó una Orden Ejecutiva prohibiéndola,  en su segundo día como gobernante.  Sin embargo, siguiendo lo que era su lema: “miremos hacia adelante  y no al pasado”, su administración  optó por no castigar a los torturadores. Hoy, una de ellos, ha sido promovida y premiada y está al frente de una de las instituciones  más importantes para la sobrevivencia y seguridad de los Estados Unidos.

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