Música en campañas electorales: Mucha propaganda y poca sustancia política | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 23 de Mayo, 2018

Música en campañas electorales: Mucha propaganda y poca sustancia política

Primera Parte. Crónica analiza el papel de las canciones que han formado parte de la contienda electoral desde la popular “Movimiento Naranja” a las reversiones de temas de reguetón.

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Desde la campaña presidencial de 1988, los siguientes 30 años han significado un cambio radical en la manera en la que los partidos políticos compiten por el voto del electorado en México. Las múltiples reformas al Código Federal Electoral, a lo largo de los años noventa, han abierto espacios de competencia electoral antes inalcanzables para los partidos de oposición.

Tan sólo en la campaña presidencial de 1988 era prácticamente imposible para un partido de oposición contratar espacios en medios electrónicos con la finalidad de comunicar un mensaje político. Las oportunidades que tenían los candidatos de oposición para aparecer en medios de comunicación masiva eran escasas y siempre sujetas a los intereses de los comunicadores. Hoy en día con la música, ya sea rock, reguetón u otros ritmos, candidatos a la presidencia divulgan sus propuestas, o simplemente buscan captar la atención de los ciudadanos.

“Es como un túnel del tiempo. Se pueden recrear diferentes épocas de forma lúdica, histórica y conceptual”, dijo José Woldemberg, especialista en temas electorales, durante la inauguración de  la exposición Ciudadanía y propaganda electoral en México: 1910-2018,  en el Museo Objeto (Modo), que propone un recorrido histórico por los procesos políticos de las elecciones presidenciales de los últimos 108 años. Se retoma el comentario para hablar esta vez del papel de la música en medio de las campañas electorales.

Hoy son épocas en las que “todo vale” para convencer a los ciudadanos de que son la mejor opción política. México tomó así modelos propagandísticos que Estados Unidos y Australia comenzaron a tener en la década de los 80, en los que los candidatos tomaban canciones populares, para dar forma a sus propias versiones que enaltecían, en lo posible, las cualidades de los candidatos, aunque las canciones corrían el riesgo de parecer indignas de seriedad.

Recordemos los casos de las campañas de Barack Obama, definida por canciones populistas ingenuas como “Crush On Obama”, de Amber Lee, y “Yes We Can”, publicada en febrero de 2008 por Will.i.am, integrante del grupo de hip hop, Black Eyed Peas, bajo el nombre de usuario WeCan08. O el de la canción “Gracias a Dios por Silvio” de Italia, escrita por un fan de Silvio Berlusconi.

Octaviano Moya, analista político de Ahome, señaló en un artículo que: “todos los spots en la campaña van encaminados a difundir algo, y su éxito no está en el contenido que tenga cada uno de ellos, sino en el alcance que logre en la audiencia a que va dirigida. La producción del spot se determina por la gente a la que se quiere llegar. Le tiene que gustar en algún momento, y por eso los (anuncios) actuales se hacen de manera diferente, recurriendo a diversos recursos, como canciones, que son los que más pegan”, dijo.

En el caso de los tiempos electorales de México no hay excepción. El caso más popular es la canción “Movimiento Naranja” encargada por el partido Movimiento Ciudadano (MC). Su amplísima difusión se explica por su contenido exageradamente simple en elementos musicales y líricos, que se pueden recibir y reproducir sin ninguna dificultad. El spot protagonizado por el niño Yuawi López, tuvo dos versiones, en una salía él solo, mientras que en la segunda aparecía el candidato Ricardo Anaya, quien se echaba “un palomazo” con el niño.

Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, también lanzó un spot donde interpreta la canción “ADO”, de El Tri, al lado de Juan Zepeda, aspirante al Senado por el PRD: “Hay quienes creen que somos de bandos diferentes, pero para cambiar al régimen y echar un palomazo, somos la misma banda”, es como empieza el video antes de tocar la canción que fue lanzada por el El Tri en 1995.

Más tarde también lanzó otro spot con Zepeda, ahora con el tema de “La Bamba”: “Para bailar la bamba, para bailar la bamba se necesita una poca de gracia, una poca de gracia vamos al Frente. Anaya presidente”, se escucha en el video.

Por su parte José Antonio Meade, de la coalición Juntos por México (PRI-PVEM-Nueva Alianza), tuvo el corrido del “Amigo Pepe Meade”. La canción dice que: “él nació para servir de corazón, cada día por un México mejor”, se puede escuchar al final de la canción.

Además llegó a ritmo de reguetón la canción “Él es así”,  para captar la atención de los más jóvenes: “Él es honesto, lleno de ideas y también de sueños que entiende de valores y respeto, él es así es Pepe Meade… Vamos con Pepe porque sí se puede”, dice el tema.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, del partido Morena, llegó el 18 de marzo un video con el nombre “Niña Bien”, sobre una chica votante indecisa, rica y voluptuosa que entra a una iglesia y confiesa sus dudas a Dios. Ella invita a su audiencia a “cambiar el destino de nuestro país” y “sacar al PRI” del poder, mientras su horrorizada familia mira desde las bancas del recinto.

El candidato además ha tenido otras notas musicales. Su esposa Beatriz Gutierrez Muller en el documental Esto soy interpretó “El Necio” del cantautor cubano Silvio Rodríguez.

También a través de redes sociales circuló un video de la canción “Piénsalo” de la Banda MS que fue adaptada en apoyo al precandidato de Morena: “Tú y yo votando para presidente, no sé... piénsalo, a votar por Morena el primero de julio, no sé...piénsalo”, comienza la canción.

Más aún en el 2012, un colectivo de artistas lanzaron otra versión de “La Bamba”, en la que participaron miembros de las bandas Santa Sabina y Panteón Rococó, entre otras: “Hoy dedico la bamba, hoy dedico la bamba para la gente que te mira de frente, que quiere un presidente que sea decente, ay! arriba y arriba”, dice la primera estrofa.

Para Roberto Rock, analista político y director de La Silla Rota, los anuncios no tienen contenido político: “Ninguno de los que se proyectaron aborda los verdaderos problemas nacionales, sólo sirvieron para posicionar mejor a esos candidatos, para que sean más conocidos. No sirven para mejorar el debate público. Con los temas que proyectan, le apuestan a que no haya ideas que se discutan”, comentó.

Junto a ellos actualmente hay otros casos curiosos. La canción “Felices los 4” del cantante colombiano Maluma fue adaptada por el Partido Verde para que Meade anunciara la coalición con el PRI. En ese evento también se adaptó la letra “La Mordidita” de Ricky Martín.

El fallecido Juan Gabriel colaboró con la campaña presidencial de Francisco Labastida, del año 2000 con una estrofa que algunos todavía tararean: “Ni ‘Temo’, ni ‘Chente’, Francisco va a ser el presidente. Ni el PRD, ni el PAN, el PRI es el que va a ganar”.

El ahora electo diputado federal por Cosamaloapan, Veracruz, Tarek Abdalá con esta “apropiación” del tema “Happy”, de Pharrell Williams; Alejandro Moreno Cárdenas durante su campaña por la gubernatura de Campeche regaló a la población local esta versión de “El Taxi” de Osmani García y Pitbull.

Diego Leyva, candidato del PAN para diputado federal, usan temas como “Soy un simple mortal”, de Ernesto Chavana; Noé Bernardino El Vale, candidato del PRI y PVEM para diputado federal, canta “Toma que toma”; el PRI en Nayarit usa spots con “Vivir mi vida”, de Marc Anthony.

A propósito de este caso de modificar las letras de las canciones surge la pregunta de si violan algún derecho de autor, como explica en Economía Hoy la abogada Ana Elisa Crespo, experta en propiedad intelectual y derechos de autor: “Lo que están haciendo estos políticos es una obra derivada de la original para la que no tienen permiso del autor”, dice la abogada.

Tal y como menciona el artículo 131bis de la Ley Federal del Derecho de Autor en México “Los productores de fonogramas tienen el derecho a percibir una remuneración por el uso o explotación de sus fonogramas que se hagan con fines de lucro directo o indirecto, por cualquier medio o comunicación pública o puesta a disposición”, y por lo tanto, va en contra de la ley “comunicar o utilizar públicamente una obra protegida por cualquier medio, y de cualquier forma sin la autorización previa y expresa del autor, de sus legítimos herederos o del titular del derecho patrimonial de autor”, según el artículo 231 de la ley.

Finalmente cabe destacar que la principal crítica al respecto es la falta de interés y sustancia política: “Deberían tenerlo, pero no siempre es así. Y no es así porque lo que quieren es informar de manera simple. Tiene que ser entendido en una estrategia de campaña. Algunos, claro que tienen ideas concretas, porque es parte de la estrategia. Pero en general, como son proyectados en medios masivos de comunicación, son sencillos, con lenguaje comprensible, con contextos cotidianos para la gente”, concluyó en otro artículo Rodrigo Salazar Elena, de Flacso.

 

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