Nayarit: Un senador necesario - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 23 de Mayo, 2018
Nayarit: Un senador necesario | La Crónica de Hoy

Nayarit: Un senador necesario

René Arce

Hay quienes lo conocen como Guadalupe o Lupillo, otros como Acosta y quizás los más como Naranjo. Nació en un poblado cercano a Los Mochis, Sinaloa, la necesidad de estudiar lo llevó a trasladarse a Tepic para inscribirse en la Universidad Autónoma de Nayarit, en esta institución pública recibió, como tantos jóvenes de esa época, la superficial barnizada ideológica de textos marxistas que lo convirtieron en misionero de “fe revolucionaria”, dispuesto a dar todo por ayudar a construir el paraíso terrenal de los obreros y campesinos.

Acosta Naranjo se destacó principalmente por ser un actor social ligado a demandas de sectores populares del pueblo nayarita. En ese caminar encontró a una joven (Sonia), con quien ha compartido ideales, causas, zozobras, alegrías, techo y lecho, su compañera y camarada, oriunda de Nayarit, quien terminó de anclarlo en ese territorio del cual ya es hijo adoptivo.

Nayarit pudo ser desde 1975 el primer estado del país gobernado por la oposición; sin embargo, un fraude pactado entre el paraestatal Partido Popular Socialista y el PRI le arrebató a Alejandro Gascón Mercado el triunfo. Por cierto, quien dirigía al tricolor en aquella época era Porfirio Muñoz Ledo, hoy compañero de viaje de otro expriista, Andrés Manuel López Obrador. El beneficiario de ese fraude fue el coronel Rogelio Flores Curiel, exjefe de la Policía del entonces Distrito Federal, uno de los responsables del halconazo que provocó que jóvenes estudiantes que se manifestaban sobre la avenida San Cosme fueran asesinados y heridos, el 10 de junio de 1971.

Tuvieron que pasar décadas para que las organizaciones más radicales de la izquierda comprendieran el valor de la democracia liberal, sin adjetivos, como escribió Enrique Krauze. Los golpes de la realidad, como la caída del Muro de Berlín, la insurgencia obrera polaca dirigida por Lech Walesa y finalmente la desintegración de la “Madre Patria Socialista” (URSS), se conjuntaron en el tiempo, con la exclusión y luego salida de un grupo nacionalista y anti-neoliberal del PRI, la Corriente Democratizadora, conducida por un personaje que en su nombre y apellido encerraba un símbolo de 500 años para los mexicanos, Cuauhtémoc Cárdenas.

Los marxistas revolucionarios a finales de los 80, se encontraban en la orfandad ideológica y extraviados de rumbo, por ello se aferraron como náufragos a la cuerda surgida por la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República en 1988. Fue ahí cuando se concretó la fusión de un decadente socialismo estatista y autoritario, con un nacionalismo estatista e igualmente autoritario, la diferencia estribaba que en uno el control lo tenían los comités centrales y en el otro la decisión final era del caudillo.

Sin embargo, el salto fue cualitativamente positivo, ya que de la lucha revolucionaria se pasó a la lucha electoral por el poder. Ese salto ideológico, político y cultural Acosta Naranjo lo vivió como fundador del PRD y lo fue asumiendo como dirigente partidario y legislador, en lo local y en lo nacional. Con el pasar de los años se transformó en un demócrata que absorbió los valores de la libertad en las ideas y la tolerancia ante los diversos pensamientos y acciones, convirtiéndose en un concertador de causas comunes para beneficio de sectores de la ciudadanía. Además, por su experiencia social, ha sido un gran gestor en pro de los municipios más necesitados del país, en particular de los de Nayarit.

El desarrollo de su cultura democrática lo llevó a confrontar sus ideas con caudillos y líderes partidarios autoritarios, sus aportaciones han sido fundamentales para lograr reformas estructurales de gran valía para la nación, así como concretar plataformas comunes entre partidos diferentes ideológicamente que, con su alianza electoral han logrado expulsar a gobiernos corruptos y sátrapas como el de los dos Duarte, en Veracruz y Chihuahua; Borge en Quintana Roo; Sandoval en Nayarit, entre otros.

Hoy que la disyuntiva en el país es entre un gobierno de coalición democrática, de libertades y de progreso o uno autoritario, populista y conservador, será necesaria la voz libre, inteligente propositiva e independiente de un senador que siga el ejemplo de Belisario Domínguez. Guadalupe Acosta Naranjo debe ser esa voz.

Mail: renearcecirigo@gmail.com

Fb: René Arce

Web: renearce.com

Tw: @renearcemx

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