¿La carrera presidencial deja en el olvido al medio ambiente? - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 23 de Mayo, 2018
¿La carrera presidencial deja en el olvido al medio ambiente? | La Crónica de Hoy

¿La carrera presidencial deja en el olvido al medio ambiente?

Voces de la UAM

Aleida Azamar Alonso*

El gobierno mexicano señala con orgullo que el país está en el lugar 15 a nivel mundial por el tamaño de su Producto Interno Bruto (PIB) —justo debajo de España—; sin embargo, el PIB per cápita es de 9,064 dólares, lo que nos coloca en el lugar 73 de 140 países, mientras que España está en el sitio 30 con 28,200 dólares por individuo (Banco Mundial, 2018). Es cierto que los habitantes de la nación europea son la tercera parte del nuestro, pero su territorio corresponde al 15% del de México. Esta comparación sirve para observar la fragilidad de los datos con los que nuestro gobierno ostenta los logros que en pocas ocasiones se perciben en la cotidianeidad.

Tambiénnos mencionan con vehemencia la disminución de la pobreza —la cual se redujo 6% entre 2014 y 2016—, se enarbolala tasa de desempleo, una de las más bajas en el mundo(3.4%) y, el fuerte compromiso de protección a la biodiversidad —ya que la riqueza natural del país es una de las más grandes globalmente—. Pero, una cosa es cómo se observan las cifras macroeconómicas y otra muy distinta la manera en que se miden.

La pobreza dejó de estimarse de forma directa (quien “realmente puede” cubrir sus necesidades), para evaluarse indirectamente (quien “potencialmente podría” cubrir sus carencias apoyadas por programas asistenciales). Por otra parte, para la cuestión laboral, la metodología empleada contabiliza a toda persona que haya trabajado al menos una hora durante la semana, aunque sea limpiando parabrisas o vendiendo dulces en el Metro —trabajo informal—.

En el ámbito de la protección ecológica —derecho constitucional de todos los mexicanos— nuestro país ha dependido, en casi toda su historia, de actividades extractivas: agrícolas, mineras y petroleras, aunque en las últimas décadas se han extendido a las forestales, pesqueras y el agua, entre otras. Dichas actividades han generado pobreza, marginación y desempleo, además de una crisis de justicia ambiental.

Por estas razones resulta relevante analizar las propuestas de los actuales candidatos a la presidencia de la República, ya que la equidad y el bienestar social van de la mano con la protección ecológica.

La coalición electoral Por México al Frente manifiesta que es necesario elaborar reformas constitucionales para la inclusión de criterios de sustentabilidad y uso racional de la tierra y el agua, aunque no señala de qué forma se realizarían dichas exigencias a los sectores empresarial y público. Agrega que se debe impulsar la participación ciudadana en las urbes para la gestión de recursos y servicios, pero margina a los pobladores rurales al invisibilizarlos en la toma de decisiones. En el aspecto de energéticos mantiene una posición de competencia global y criterios de rentabilidad motivados por tendencias de mercado, lo que contraviene cualquier perspectiva de sustentabilidad.

Sus intenciones tienen cierto matiz social y descentralizador, pero los núcleos urbanos son la base de su proyecto, ignorando la diversidad sociocultural del país; se limita a plantear una estructura productivista ajena a los valores socioambientales y no establece cuáles serían los mecanismos —impuestos, prevención legislativa, etc.— que se utilizarían para concretizar sus propuestas políticas.

Por otra parte, la coalición Todos por México presenta un plan más reducido que el del resto de los partidos políticos, carece de fondo y de planteamientos prácticos. Se divide en objetivos, estrategias y líneas de acción, con una extensión menor a 20 palabras cada uno, sin una explicación sobre cómo podrían realizarse. En sus objetivos menciona la necesidad de reducir la contaminación, incrementar la fortaleza institucional para la protección del agua, la biodiversidad y el manejo sustentable de desechos; pero no describe qué acciones se llevarán a cabo ni de qué forma, más allá de prometer reformas constitucionales (que no dependen únicamente del presidente).

Igual que con la primera coalición, se mantiene una actitud de abandono al campo, apoyo al productivismo y falta de propuestas o mecanismos para realizar sus planes. Adicionalmente, se ignora el componente ciudadano y se vulnera el derecho de participación plural en la toma de decisiones para la protección ambiental.

La coalición Juntos Haremos Historia ha puesto a disposición pública su plan de gobierno para el periodo 2018-2024. En este documento se explican varios elementos: denuncias directas al daño que provoca el extractivismo, abandono al campo, vulneración a los pueblos indígenas. Asimismo, manifiesta la necesidad de incorporar a la población rural en la toma de decisiones, como lo señala el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al cual México se encuentra adscrito, además destaca la mención al buen vivir, un criterio de protección a los derechos de la naturaleza.

El documento describe ampliamente los ejes de protección al agua, crecimiento sustentable,desarrollo socioambiental, así como la migración hacia el aprovechamiento de energías alternativas a los hidrocarburos. Asimismo, parte del texto menciona que el aprovechamiento de los recursos naturales nacionales se hará mediante prácticas intensivas de control estatal, en alusión al neodesarrollismo contemporáneo que ha tenido diversos resultados en otros países, pero las propuestas también carecen de un mecanismo específico para transformarlas en acciones concretas.

Interesa destacar que los tres contendientes a la presidencia con mayor representatividad están considerando a la naturaleza como si fuera una mercancía con la que se pudiera comerciar, además sus propuestas ambientales carecen de ideas para potenciar a las economías rurales desde una perspectiva sustentable que impulse la creación de cadenas productivas de valor. Igualmente se omite el tema de cómo incrementar el control sobre el extractivismo; estas ausencias son mucho más notables en el caso de los dos primeros proyectos políticos (Por México al Frente y Todos por México). Por ello, es fundamental la organización social que evidencie los problemas reales que se viven actualmente y no sólo enfocarse en resaltar las cifras con las que se quiere demostrar que el país se encuentra “bien” económicamente cuando es evidente que no es así.

* Profesora Investigadora del Departamento de Producción Económica, de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Imprimir

Comentarios