Cultura

“La muerte de Roth parece marcar el fin de una época en la literatura contemporánea”: Mauricio Montiel

Lamentan en Twitter el deceso del autor de pastoral americana ◗ “Tuvo una de las más grandes trayectorias literarias, en la que cada libro es de primera clase”, dijo el editor Ross Miller

Philip Roth falleció ayer a los 85 años de edad.

El fallecimiento del escritor Philip Roth (Estados Unidos, 1933 – Estados Unidos, 2018) se dio la noche del martes en un hospital de Nueva York, a causa de una insuficiencia cardiaca; acontecimiento que cimbró a la comunidad literaria a nivel internacional, por lo que diferentes personalidades manifestaron su sentir.

“Tuvo una de las más grandes trayectorias literarias, en la que cada libro es de primera clase”, dijo el editor literario Ross Miller, encargado de revisar sus trabajos para la Biblioteca de Estados Unidos.

“No tuvo rival, especialmente entre The Counterlife y The Dying Animal”, agregó Miller en declaraciones reproducidas en las últimas horas al recordar la trayectoria del autor.

La literatura de Philip Roth trascendió fronteras a través de títulos como El profesor del deseo, El lamento de Portnoy, Me casé con un comunista y Elegía, por lo que escritores de diferentes latitudes expresaron su sentir.

Una de ellas fue Rosa Montero, quien a través de su cuenta de Twitter (@BrunaHusky), escribió: “Murió el gran Philip Roth sin ganar el Nobel, maldita sea. Igual que lo hizo Ursula K. Le Guin. Pero lo ganó gente como Le Clezio. En fin. No sé por qué le damos ese valor mitómano a ese premio”.

En la misma red social, el escritor Fabrizio Mejía (@fabriziomejia) indicó que de toda la obra literaria de Roth, sus predilectos eran los libros Pastoral Americana, Operación Shylock y Patrimonio, tres obras a las que calificó como “extraordinarias”.

En su cuenta, el narrador, ensayista, poeta y traductor mexicano Mauricio Montiel (@Elhombredetweed) señaló que “Philip Roth deja un legado de varias obras monumentales. En mi lista personal esta dolorosa inmersión en las aguas procelosas de la paternidad y la enfermedad terminal ocupa un sitio privilegiado”.

Montiel dedicó varios tuits sobre el deceso de Philip Roth, en los que analizó el legado del escritor estadounidense, así como las lecciones que, desde su punto de vista, dio por medio de sus personajes.

“La muerte de Philip Roth parece marcar el fin de una época en la literatura contemporánea, el término de una estética que se plantea también como ética. Queda Don DeLillo, otro narrador de casta que se preocupa por explorar los abismos de la sociedad estadounidense. Muchas lecciones valiosas nos ha dejado Philip Roth, y una de ellas es el retrato de la masculinidad en crisis permanente. Su alter ego Nathan Zuckerman ya ha pasado a la historia literaria como epítome del hombre descastado y errabundo en busca quizá inútil de sentido”.

A través de Twitter, el crítico Gerardo Kleinburg (@gkleinburg) escribió que el deceso del escritor norteamericano era un suceso que “todos –junto con su entrañable, patético, legendario Portnoy– lo lamentamos. Inmenso novelista: tan estadunidense, tan judío, tan personal y tan universal. Autor referencial cuya no-obtención del Nobel pone a este premio en su justo y pequeño sitio”.

Antonio Ortuño, autor de Méjico, La fila india y El rastro, hizo lo propio en su cuenta (@AntonioOrtugno), donde escribió: “Philip Roth no habría llorado por Philip Roth: habría contado cómo fue que el muerto contrajo la sífilis en 1961. Escribió novelas agudas, maliciosas, eruditas. De ninguna puede sacarse una frase para ponerla en un póster con un atardecer. ¿Se puede hablar mejor de un escritor?”.

Guillermo Fadanelli y Enrique Krauze también utilizaron Twitter para manifestar sus condolencias, mientras que en Facebook, el escritor Braulio Peralta dijo que no lamentaba el deceso de Philip Roth, pues “85 años son suficientes para hacer las obras que hizo. En este libro (Patrimonio), el autor se convierte al final en el hijo/padre de su padre para ordenarle ponerse un sweter, y así... El viejo que regresa a la infancia. Philip Roth consumó sus deseos en escrituras. No lo lamento porque 85 años son suficientes para hacer las obras que hizo. No lo lloren: léanlo: saben mejor las lágrimas, en atención a la palabra escrita...”

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