Rajoy no dimitirá: pues que lo echen - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 24 de Mayo, 2018
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Rajoy no dimitirá: pues que lo echen

Fran Ruiz

Si España fuera un país de cultura protestante o nipona, Mariano Rajoy presentaría hoy mismo su renuncia irrevocable al cargo de presidente del Gobierno, luego de sentenciar la Audiencia Nacional que su Partido Popular (PP) montó el clásico esquema de corrupción de asociación mafiosa entre empresarios y dirigentes políticos, para repartirse el dinero de contratos públicos. Pero como su cultura es hispanocatólica, dimitir no es sinónimo de arrepentimiento o de asumir su parte de responsabilidad. Dimitir es sinónimo de debilidad y es admitir que es culpable.

Por eso, Rajoy no piensa dimitir, como no lo hace nadie en ninguna de nuestras naciones latinoamericanas, herederas de la cultura ibérica.

Casi coincidiendo con el escándalo de los 7 millones de dólares que costó la Casa Blanca del presidente Peña Nieto, construida por la empresa Higa, se conoció la dimisión en Estados Unidos del congresista Aaron Schock, porque malversó 37 mil dólares en redecorar su despacho. Podría dar muchos ejemplos más, pero basta con este para ver cómo la falta de ética de nuestros políticos —que se aferran al cargo y aquí no ha pasado nada— alimenta ese círculo vicioso de la corrupción y la impunidad.

Pero volvamos a Rajoy, que es el protagonista. Ayer, tras conocer que el PP se convirtió en el primer partido de la democracia española en ser condenado por corrupción, el mandatario conservador dijo despectivamente que “el hecho de que hayan 10 o 15 condenados no significa que el partido sea corrupto”. De acuerdo, pero el problema es que no son 10 o 15, son decenas de políticos y altos cargos del PP que han sido condenados en los últimos años por el caso Gürtel y por otros escándalos de corrupción. Hay de todo: desde presidentes de gobiernos regionales, ministros de Rajoy y de Aznar, alcaldes y, sobre todo, el que fuera tesorero del PP, Luis Bárcenas, el mismo que manejaba sus corruptelas desde su despacho, a poquitos metros del despacho de Rajoy en la sede del PP en Madrid.

Cuando en 2011 estalló el escándalo de las cuentas millonarias de Bárcenas, descubiertas en bancos suizos, Rajoy envió un mensaje de solidaridad a su compañero en el que decía: “Luis, lo entiendo. Se fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”.

Ahora, cuando se ha conocido la dura sentencia que consideró probada la caja chica del PP y que acabó con duras penas de cárcel (33 años para Bárcenas), Rajoy asegura que él no tenía conocimiento de lo que hacía su vecino de despacho, ni nunca sospechó que su sorprendente tren de vida, como el de otros compañeros, se debía a los maletines que cada tanto llevaba Correa a la sede del PP.

España no puede seguir soportando que siga en manos de unos partidos tradicionales carcomidos por la corrupción. Por eso, el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, debe presentar hoy mismo una moción de censura para derribar al gobierno corrupto del PP, aunque ello signifique que el propio PSOE sea duramente castigado en las urnas por sus propios escándalos de corrupción. Pero al menos morirá con algo de la dignidad que le falta a Rajoy.

fransink@outlook.com

 

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