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Rajoy, en la cuerda floja, tras condena por corrupción al PP

Duras penas de cárcel para 29 acusados por el caso Gürtel, muchos de ellos dirigentes de la época de Aznar, y para el partido gobernante en España, Rajoy no tiene intención de dimitir

La Justicia española condenó ayer al gubernamental Partido Popular (PP, centroderecha) por lucrarse de una trama corrupta de empresarios y cargos públicos pertenecientes a esa formación, en una histórica sentencia que lo convierte en el primer partido político condenado en democracia en España.

La resolución de la Audiencia Nacional (tribunal que sólo juzga casos de terrorismo, narcotráfico, rebelión y desfalco al Estado) pone contra las cuerdas al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, quien, pese al escándalo, no mostró intención de dimitir.

En concreto, la justicia española ha considerado probada la existencia de una caja chica en la sede central del PP en Madrid, controlada por el entonces tesorero del partido, Luis Bárcenas, en colusión con el empresario Francisco Correa (cuyo apellido en alemán, Gürtel, fue el usado por la Policía para nombra el mayor escándalo de corrupción de la democracia española).

Duras condenas. De los 37 acusados por el caso Gürtel, los jueces condenaron a 29 a altas penas de cárcel, entre ellas 51 años al empresario Correa y 33 al tesorero Luis Bárcenas, que asume también una multa de 44 millones de euros. Su esposa, Rosalía Iglesias, afrontará 15 años de prisión.

Proceso al PP. El tribunal que juzgó la primera etapa del “caso Gürtel”, la desarrollada entre los años 1999 y 2005, considera al PP responsable de haberse lucrado ilegalmente en colusión con el grupo empresarial de Correa, con el que tejió “una estructura de colaboración estable” y un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”.

Según el tribunal, formado por tres jueces, parte de los fondos detraídos al erario público por la red de corrupción “sirvieron para directamente pagar gastos electorales o similares del Partido Popular, o fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada caja B”.

Por este motivo, la histórica sentencia de ayer impone una multa al PP de 245,492 euros, lo que desacredita a Rajoy, en los años del delito ministro del gobierno de Aznar y luego presidente, quien declaró durante el juicio, en calidad de testigo, que no existía ninguna caja chica en el PP.

Rajoy, a la defensiva. Tras conocer las duras sentencias, que suman un total de 375 años de cárcel, Rajoy no mostró ningún signo de que vaya a dimitir. Por el contrario, anunció que su partido recurrirá la sentencia y trató de quitarle importancia al declarar que “unos 10 o 15 casos de corrupción no pueden desacreditar a todo el Partido Popular”.

Posteriormente, una fuente del partido oficialista dijo que “nadie en la dirección del PP, ni en la actual ni en las anteriores, conoció y menos aún amparó ninguna práctica irregular”.

A lo largo de nueve años de investigación, Rajoy y expresidentes de gobiernos regionales del PP, abatidos por la corrupción, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, han negado los hechos e incluso —con grandes dosis de cinismo— se han declarado víctimas de los corruptos.

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