México, sin una ley específica que castigue las agresiones con químicos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 24 de Mayo, 2018

México, sin una ley específica que castigue las agresiones con químicos

La senadora priista Lucero Saldaña planea una iniciativa histórica ◗ “Están consideradas como lesiones dolosas por prejuicios contra la mujer y deben ser clasificadas con un nivel de criminalidad”, dice a Crónica ◗ A nivel mundial, el 80 por ciento de las víctimas es de mujeres

México, sin una ley específica que castigue las agresiones con químicos | La Crónica de Hoy

[ Segunda Parte ]

A diferencia de otros países, en México ninguna ley federal o local contempla como delito específico las agresiones con agentes químicos como el ácido. Casi en su totalidad quedan encuadradas como lesiones dolosas y, en el mejor de los casos, como intentos de homicidio…

Ya en la Cámara alta, la senadora Lucero Saldaña (PRI) planea presentar la primera iniciativa sobre el tema en la historia legislativa de nuestro país:

“Los ataques con ácido derivan en lesiones visibles, marcan rostros, hunden la piel y exponen huesos, causan afectaciones psicológicas y económicas, legislar es un derecho y una manera de defensa, será una bandera que impulsaré”, señaló en entrevista con Crónica.

“Hay un error grave en estas clasificaciones menores, basadas en prejuicios, en culparlas a ellas por vestirse de una determinada manera o en acusarlas de infidelidad. Una norma en este sentido debe ser clara y accesible, partir de que el ácido contra mujeres está incluido en un catálogo de las llamadas prácticas perjudiciales, y es resultado de discriminación, desigualdad y hasta de control de género”.

—¿Qué le parece la figura del intento de homicidio?

—Los intentos tienen menos repercusión, penalidad, por eso no sirve ese ángulo. Hay que darle al asunto una gravedad real, requerimos una ley que aborde la prevención y la clasificación con un nivel de criminalidad y no de intento, para inhibir.

La historia de María del Carmen Sánchez, relatada ayer, no es única o aislada… “Hay mayor incidencia en comunidades rurales donde se considera a la mujer como propiedad u objeto, pero el problema va ligado también a prácticas modernas de trata, sólo que las mujeres prefieren callar ante la culpa y el rechazo familiar o social —ejemplificó la propia Saldaña—. Cuando formé el Instituto Poblano de las Mujeres y la central telefónica 075, recibimos testimonios, con este perfil de violencia, de niñas, jóvenes o esposas que terminaban por suicidarse”.

A nivel mundial, el 80 por ciento de las víctimas es de  mujeres…

Con ayuda del Senado, Crónica logró verificar carpetas de investigación en al menos cuatro estados del país: Ciudad de México, Edomex, Aguascalientes y Puebla. Los anales secretos se escuchan sólo como un zumbido.

“JAMÁS ENTENDISTE”. Ahí, en territorio poblano, una de las voces es la de Luisa, maestra en una primaria de la ciudad de Tepeaca, quien fue atacada con ácido el 30 de noviembre de 2016. El agresor fue su exnovio, también profesor. La causa: ruptura amorosa. “Voy a vengarme de tus desaires”, la amenazó él días antes. Y lo concretó tras filtrarse en su casa de la comunidad de Amozoc: le arrojó la sustancia en el rostro mientras le gritaba: “Es por negarte a volver conmigo, te rogué muchas veces y jamás entendiste”.

Le dejó un surco en la mejilla, marca de por vida.

El sujeto, de nombre Alan Job González Barradas, escapó, pero la mujer encontró la fuerza necesaria para emprender una campaña de captura en redes sociales y mostrar su nivel de peligrosidad.

Doce días después, la Secretaría de Educación Pública del estado anunció la baja del atacante, externó apoyo y acompañamiento a la maestra y se comprometió a “promover acciones para prevenir cualquier tipo de violencia contra las mujeres”.

En este caso, la Fiscalía General obtuvo de un juez de control una orden de aprehensión contra el individuo por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa; a principios de enero de 2017, pudo detenerlo. En la actualidad, continúa en prisión.

“Los tipos llegan a pedir perdón y a decir que lo hicieron porque  querían mucho a la mujer, eso no es creíble. Ver al agresor dentro de una cárcel no es suficiente para curar el daño, lo ideal sería ir más al fondo, transitar por los caminos del daño moral, emocional y económico, aunque muchos de los involucrados no tienen con qué responder. Las víctimas deben soportar, además, la indiferencia y corrupción de las autoridades desde el momento en que presentan las denuncias”, describió Esther Herrera, secretaria general del Centro de Rehabilitación México-Alemania, una asociación civil acompañante de Maricarmen.

—¿Qué nos dejan casos como éstos? —se le preguntó.

—Retos en materia de prevención, en especial desde el seno familiar; platicaba con unas chicas y decían: esto no pasa, pues ya vemos que sí. Hay que voltear la mirada hacia el control de la venta de esta sustancia tan corrosiva y visibilizar los casos para que, por medio de pláticas y conferencias, las agredidas vivan una especie de catarsis, en pro de su mejoría emocional.

Una coincidencia, afirma Esther, “es la relación de codependencia y costumbre a la violencia que sufren las víctimas, dicen que jamás han conocido hombres buenos, desde sus padres hasta sus parejas. Hay que apostar entonces por la orientación en el hogar. He escuchado a mujeres decir: si alguien en casa me hubiera prevenido, no habría pasado esto; a la par, las autoridades debieran permitirnos a las organizaciones sociales brindar charlas, con testimoniales, en busca de alertar a niñas y jóvenes que hoy están comenzando relaciones a muy temprana edad”.

LIMOSNERO. Un expediente distinto es el de José Luis, un menor de 16 años originario de Aguascalientes, a quien una pareja de secuestradores le esparció ácido en la cara para explotarlo en la calle, donde era obligado a pedir limosna.

La detención de los tratantes, ocurrida en febrero de 2017, se originó por la denuncia anónima de una amiga de los padres del joven. “Lo tienen secuestrado en el cuarto de una vecindad del barrio El Llanito”, informó a los ministeriales.

La Fiscalía General del estado documentó detalles del plagio: lo ejecutó un hombre de 26 años y una mujer de 45, quienes conocían a los papás del muchacho y habían tenido diferencias con ellos. Se lo llevaron bajo amenazas desde mayo de 2016. Hubo golpes y tortura. Primero lo llevaron a una casa de seguridad, en el centro de la ciudad, donde lo tuvieron varios días atado de pies y manos.

“Vas a pedir dinero en los cruceros, y si intentas escapar, le cortaremos la cabeza a tus padres”, lo intimidaron.

Para evitar ser ubicados, se trasladaron a ciudades como Guanajuato, Celaya, Irapuato, León y Querétaro. En todos los sitios, lo forzaban de día a pedir limosna y, de noche lo mantenían amordazado. Para incrementar las ganancias, vía la compasión, lo agredieron con ácido en el rostro.

En enero de 2017 regresaron a Aguascalientes y, gracias a una identificación fortuita, fueron detenidos. “Las marcas son porque el chico tiene problemas en la cabeza y sufre de ataques epilépticos”, argumentaron, pero el modo de operación quedó develado y se ordenó su encierro en el Cereso estatal por secuestro agravado.

Son sólo algunos ecos de la falta de control en la venta del ácido, de la vileza y el desinterés institucional…

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