Cultura

La poesía es la puerta de toda maravilla, dice Homero Aridjis

Entrevista. El escritor habla de su reciente libro La poesía llama y comenta sentir nostalgia por el concepto de la vida, amor y lo que es el hombre y la mujer, por eso con este libro hace un llamado para regresar la mirada a lo antiguo, justo en momentos difíciles y sin anhelo por los que atraviesa México

"La poesía es la que mantiene vivo los anhelos de la gente. La poesía llama a la puerta pero también es una llama como decía Dante: ‘conozco los signos de la Antigua Llama’, y entonces, la poesía es la puerta de toda maravilla”, señala en entrevista el escritor mexicano Homero Aridjis (Contepec, Michoacán, 1940) a propósito de su nuevo libro La poesía llama.

El poeta y activista ambiental comenta sentir nostalgia por el concepto de la vida, amor y lo que es el hombre y la mujer, por eso con este libro hace un llamado para regresar la mirada a lo antiguo, justo en momentos difíciles y sin anhelo por los que atraviesa México. 

— Empieza un poema diciendo que éste no es un país para los jóvenes…

— Hago alusión al gran poema de William Butler Yeats: Navegando hacia Bizancio, ésta era una ciudad de maravilla en la edad media que tomaron los turcos en 1452. Entonces, como punto de partida retomé el comienzo del poema de William Butler, quien escribió: ‘este no es un lugar para viejos’, que es uno de los grandes versos de la poesía inglesa.

Es decir, ha cambiado el concepto de la vida en este tiempo, estamos rodeados de viejos y no estoy en contra de la vejez y menos cuando fue digna, pero sí de toda esta plaga de gente poderosa, de gente anciana llena de dinero que está chupando la sangre a los jóvenes, porque ellos no tienen oportunidades ni de ser ellos mismos. Vivimos en una especie de gerontocracia.

— En sus poemas hay un ejercicio constante de mirarse al espejo, ¿por qué?

— Tengo un aforismo que dice: rompí el espejo, no creo en mí mismo. Está escrito en el sentido de ver lo efímero y lo vano. Verse en el espejo para verse como realmente es uno. Muchas veces decían en el pueblo sobre alguien que quería criticar o que era muy criticón: pues que se vea en el espejo para que sepa cómo es antes de criticar.

— ¿Siente una nostalgia por el autorretrato?

— Cuando vemos diversas pinturas, los grandes cuadros son autorretratos, por ejemplo, el de Durero es un autorretrato de cuando era joven y se pintaba justamente frente al espejo. Lo mismo hizo Goya y Rembrandt. Tengo una frase que dice: en los autorretratos de Rembrandt están sus días. He practicado en la poesía este tipo de autorretrato, cómo se ve uno a cierta edad, cuando recuerdas los trece años o siete años, o cuando vas caminando por cierta calle, uno se ve a sí mismo.

Fui mucho a la Zona Rosa, al café Tirol, a esos lugares donde hace 50 años íbamos a tomar café; era el México que se destapaba, que se internacionalizaba con su arte. Ahora la Zona Rosa es de lo más decrépito, pero para mí es un ejercicio de verse caminando por ciertas calles, subiendo las escaleras donde uno vivió.

CRÍTICA A LA POLÍTICA. El libro La poesía llama, editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), contiene 135 poemas en donde Homero Aridjis critica las prácticas de la política mexicana, demuestra una nostalgia por la naturaleza y expresa su preocupación por las cifras mujeres asesinadas.

— ¿Los crímenes cometidos en un siglo dejan cicatrices?

— Estamos atravesando cosas horribles. Pienso que los sacerdotes del sacrificio humano, los mexicas, han regresado pero ahora son policías, militares que andan sueltos y andan sacrificando a la gente. Hay una especie de atavismo en nuestra historia porque hubo otras culturas más pacíficas pero la de los mexicas fue una de sacrificadores, lo vemos en el Tzompantli en Templo Mayor. Estamos viviendo en un tiempo de sacrificadores de seres humanos pero los sacrificadores son los narcos.

— En un poema escribe: Necesitamos una matria…

— Ante el machismo, necesitamos una matria. Yo crecí en un matriarcado, éramos cinco hombres y la que llevaba la casa era mi madre, era la más fuerte, crecí en un matriarcado de puros hombres.

Pero México es un matriarcado al revés porque el mexicano de ahora es un hipócrita que festeja a la madre y tiene a la Virgen de Guadalupe como patrona del país pero es un hombre machista, no todos, pero algunos sacrifican a la madre, la hermana e hija. Estamos rodeados de feminicidios

A Aridjis le horroriza que el hombre mexicano haya llegado a una “perversidad sin nombre, de estar matando mujeres en todo el país, eso habla muy mal porque significa que el hombre mexicano odia a la mamá”.

En este poemario, el ambientalista también aborda a la naturaleza como sinónimo de poesía en constante movimiento, por ejemplo, dedica un poema a la extinción de las abejas: Réquiem por una abeja.

“Mi padre era griego y vivió en Michoacán. Entonces mi apellido es griego y el significado en griego es Aritzis, que viene de una palabra que se llama melisurgos: hacedor de miel, aunque después en griego de Turquía pasó a ser Aritzis, que significa lo mismo”.

El origen de su apellido ha hecho que Aridjis sea amante de la naturaleza, que sienta pasión por las abejas y la miel.

“Es uno de los insectos más prodigiosos que existe, las relaciono con el Sol, son insectos solares que producen miel y pasan todo su día trabajando. Son un símbolo de vida pero ahora están los pesticidas que fabrican Monsanto y Bayer que hacen que ellas mueran, amenazando con ello la vida porque son polinizadores, entonces si ellas mueren, mueren los árboles”.

Por último, Aridjis platica una experiencia que tuvo con el poeta y traductor Charles Tomlinson:

“Octavio Paz a veces no tenía sensibilidad por la naturaleza. Una vez fui a ver a mi amigo Charles Tomlinson en Inglaterra. Él vivía en el campo. Fuimos, caminamos mucho y me dijo: eres muy distinto a Octavio Paz. Le pregunté por qué y me dijo: porque Paz caminó como 20 pasos y se cansó, ya no hablaba, pidió regresar a su sala y estando ahí, el ánimo le regresó”, recuerda.

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