Sobrecorregir resta naturalidad a la poesía, señala Aurelia Cortés | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 26 de Mayo, 2018

Sobrecorregir resta naturalidad a la poesía, señala Aurelia Cortés

La joven poeta dice que la inspiración es sólo un comienzo en la escritura, porque entre ésta y el resultado final hay un trabajo meticuloso, “mucha labor de carpintería”

Sobrecorregir resta naturalidad a la poesía, señala Aurelia Cortés | La Crónica de Hoy
Aurelia Cortés Peyrón presentó este año su primer libro: Alguien vivió aquí.

Aurelia Cortés Peyron nació en la Ciudad de México en 1986. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM y una maestría en San Francisco State University. Producto de su trabajo como becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas fue su primer libro: Alguien vivió aquí (Argonáutica, 2018), en el cual trata temas como la destrucción de la materia a través del tiempo y la muerte como eterno conflicto. Charlamos con esta poeta que considera a la escritura un oficio meticuloso parecido al de la carpintería. 

— ¿Cuando comenzaste la escritura de este libro qué visión tenías de la poesía y cuál tuviste cuando terminaste de editarlo?

— La idea popular que se tiene del escritor es una idea heredada del Romanticismo: que la escritura viene por inspiración casi divina y que el trabajo nos lo dicta algún espíritu sobrenatural, pero la verdad es que la inspiración es sólo un comienzo y entre la inspiración y el trabajo final hay mucha labor de carpintería. Cuando al fin terminé me di cuenta de que “sobrecorregir” es un riesgo, porque le resta naturalidad a la escritura y también ambigüedad, que es una cualidad que valoro de la poesía; me di cuenta de que la crítica literaria a veces peca de interpretar como intencionales detalles que quizá el escritor incluyó inconscientemente y me di cuenta de que la poesía es un género en el que caben muchas tradiciones.

— En tus poemas noto que hay una fuga de aves, colores, sonidos, si es así, ¿una liberación de qué?

— No lo había pensado necesariamente como una “liberación de algo”. Creo que siento una fascinación por los medios dúctiles, por llamarlos así, como el aire y el agua. Son elementos que permiten el viaje de las partículas, los sonidos, son el medio en el que vivimos y podríamos definirlos de manera precisa, gracias a la física, pero aun así siempre queda un halo de misterio.

— El tema de la muerte está presente en tus poemas. La degradación de una casa, el cometa deshaciéndose, ¿por qué?

— Apreciar o reflexionar sobre la muerte o la destrucción me parece una condición necesaria para apreciar la vida. Tomamos decisiones a partir del hecho de que somos mortales y todo lo humano, toda creación y conflicto del ser están vinculados a esta noción. El estado actual de las cosas, por otra parte, es deplorable y está lleno de muerte, las que vemos a diario en las noticias y, todas las que ocultan, son parte de un mal social mayor y más complejo que no abordo en mis poemas.

— En algunos poemas parecería que hay una lucha contra, quizás, algún poder establecido, poder vertical, patriarcal, ¿crees en ello?

— Ningún poema de este libro es intencionalmente feminista, aunque quizá se aborde periféricamente el tema de los estereotipos femeninos en poemas como las naturalezas muertas, donde aparecen los vestidos de novia en un aparador o las mujeres que se maquillan en el transporte público. Aunque no escriba poemas sobre temas de género, me considero feminista. No creo que necesariamente la poesía sea el campo de batalla de esta lucha.

— Para la escritura de este libro en ¿qué autores leíste y por qué? ¿O en qué otras disciplinas te inspiraste?

— Creo que dos fuentes de inspiración notorias son los “Nocturnos” de Xavier Villaurrutia, por un lado y, por el otro, los fragmentos de De la naturaleza de las cosas, de Lucrecio, que especulan sobre lo que sucede con el alma y el cuerpo después de la muerte. Las artes visuales son otro punto de partida para mi poesía.

— ¿Qué piensas de la poesía de tus contemporáneos, qué voces te agradan, qué formas?

— Me entusiasma ver una pluralidad de voces y que cada vez se escribe más poesía en contra del estereotipo de la poesía “solemne”; también me da gusto ver que somos cada vez más mujeres poetas, un género que siempre ha estado dominado por un canon masculino. Disfruto la poesía que experimenta con la sonoridad y la forma y que involucra a veces otros medios, como los medios visuales.

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