Espectáculos

De Shakespeare a la violencia en Chihuahua, en una adaptación de Ricardo III

Teatro. Los realizadores hablaron sobre el reto que enfrentaron con la puesta en escena Yo tenía un Ricardo hasta que Ricardo lo mató

La obra se presenta en el domo ubicado en el patio del Museo Tamayo.

Perfilado como uno de los 10 estados con mayor número de violencia en México, Chihuahua arrojó un saldo de 27 asesinatos de forma violenta, durante la primera semana del 2018, según registros policiacos. La mayor parte de los casos están relacionados con la disputa que mantienen los cárteles del narcotráfico en Ciudad Juárez.

De enero a noviembre de 2017, el estado reportó 860 homicidios con arma de fuego, mientras que en 2016 fueron 791 durante todo el año. Desde que inició el 2018, las muertes han incrementado de manera considerable, colocándolo como el estado con el mayor número de feminicidios al año, de acuerdo con datos presentados por la Policía Capitalina y Federal.

La situación llamó la atención tanto del director de la compañía Teatro Bárbaro, como de los actores que forman parte de este equipo. Una realidad que se expone en la puesta en escena Yo tenía un Ricardo hasta que Ricardo lo mató,  que se presenta en el domo ubicado en el patio del Museo Tamayo.

La obra es una adaptación de la tragedia de William Shakespeare, titulada Ricardo III, en la que Teatro Bárbaro expone estos aspectos de Chihuahua, ubicándola como una ciudad llena de acontecimientos de violencia que cimbraron al estado y al país, con experiencias propias de los integrantes del proyecto y con la afinada convergencia de los textos del dramaturgo inglés.

En entrevista con Crónica, los realizadores hablaron sobre el reto a enfrentar con esta puesta en escena, la cual concluirá funciones el 3 de junio: “Es una investigación de los asuntos de violencia de Chihuahua, nosotros queríamos hacer un clásico, pero la realidad nos sobrepasa y no nos quedó más que hablar de lo que no queremos y lo que sí queremos”, dijo Luis Bizarro, director de Teatro Bárbaro.

“Es un trozo de Chihuahua, de lo que nos duele, y al entrelazarlo con las obras de Shakespeare, se convirtió en una experiencia formidable. Estamos abordando un clásico en el que se toca a la violencia como consecuencia, pero siento que el verdadero tema es la lucha de poder, porque todas las similitudes que encontramos en los actos detrás de esto, es la imposición por la fuerza en cada uno de los monólogos”, explicó la actriz Yaundé Santana.

La historia comienza en una época de ruina moral, en la que la lucha por el poder se convierte en una carnicería, salvaje y sangrienta. México se yergue desdibujado, fracturado, deforme y profundamente dolido, con una imagen que no puede ser otra que la de Ricardo III, rey de Inglaterra.

“Mi personaje es la madre del asesino de esta historia (Ricardo), pero lo importante de esto es que cada actor escribió su propio personaje, añadiéndole historias verídicas. Escogí un tema que me dolía, como la homofobia, así que tuve que hacer una investigación de todos estos crímenes de odio, para luego combinarlos con la historia de la madre de un asesino”, compartió Rosa Peña.

“El protagonista de nuestra historia somos nosotros mismos, yo hablo de una historia que me pasó, y al ligarlo tratamos de hacerlo contemporáneo, pero la tragedia de Ricardo III, es una situación que vivimos en la actualidad, el contexto de inseguridad es realmente preocupante”, agregó Rogelio Quintana.

Ricardo III es la última obra de una tetralogía sobre la historia de Inglaterra. Después de Hamlet, es la pieza más larga del dramaturgo. La tetralogía entera fue compuesta al inicio de la carrera de Shakespeare, así que la fecha más probable de su escritura se sitúa entre 1591 y 1592.

La historia se desenvuelve durante el reinado de Ricardo III de York, derrotado en la batalla de Bosworth en 1485, después de la disputa entre las familias de Lancaster y York (Guerra de las Dos Rosas) y la toma de posesión definitiva de los Tudor. El monarca Ricardo III se describe en un tono negativo.

Debido a que cada uno escribió su propio monólogo, la puesta adquiere un carácter muy íntimo y personal que permite la cercanía con el público: “además de permitirnos mostrar a Chihuahua como un personaje, hacemos una denuncia, les hablamos del Chihuahua que no queremos, para hacer conciencia del lugar que sí queremos”, mencionó Miguel Serna.

“Entrelazo mi personaje con una situación que vivió mi familia, tuvimos la pérdida de algunos familiares desaparecidos por la Policía Federal, es una situación que preocupa a la gente que es de ahí, pero que se vive en todo México”, explicó Iván Mena.

“Cuando decidimos hacer estas historias de arte, descubrimos el eco que hay en la gente y que todos tenemos un Ricardo en común. Son temas de violencia, narcotráfico y más; nos gustaría en un futuro abordar otros temas, hay que hablar de lo que nos duele”, declaró Rogelio.

“Es algo que nos duele, es una experiencia muy relacionada con la realidad, sin grandes aparatos de ilusión, donde cada actor brindó su testimonio vital y conectó directamente con algún personaje de Ricardo. Son experiencias para entender lo que nos está pasando y no normalizar los puntos de violencia”, dijo Bizarro.

“Son temas tan recurrentes que creemos que es algo normal del día a día. Pero al ver la obra, entenderán que nuestro mundo no es inexacto, sino inconsciente y eso cada vez se nos va quedando más arraigado”, concluyó.

 

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