Todos los candidatos deberían comprometerse con la reforma educativa

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El pasado 22 de mayo, Crónica publicó en su Sección Nacional, un artículo de don Gilberto Guevara Niebla, quien es uno de los profesionistas de la educación con experiencia para opinar, ya que ha vivido el proceso educativo desde muy distintos ángulos. Fue líder estudiantil en el movimiento del 68, estuvo en prisión y en el exilio. A su regreso trabajó como Director de Evaluación del aprendizaje en las Escuelas Primarias.

Fue promotor del sindicalismo independiente de los trabajadores de UNAM y miembro de su primer Comité. Ha sido maestro de Secundaria, de Preparatoria y de Educación Superior; fue además subsecretario de Educación Básica. Es articulista en varios periódicos y revistas y ha publicado varios libros, entre ellos “Lecturas para Maestros”. Actualmente es Consejero de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, INEE.

Al analizar la cobertura educativa en su artículo, concluye que casi en todo el mundo se ha logrado universalizar la escuela primaria, pero en la mayoría de los países en desarrollo, como México, “la expansión escolar se ha dado en forma acelerada, a trompicones y sin anticipar las exigencias pedagógicas asociadas al crecimiento”. Hace además una afirmación importante que no se ha tenido presente: “escolarizar no es lo mismo que aprender” .

En 1960 el sistema educativo mexicano tenía tres millones de alumnos; gracias al Plan de Once Años, para el año 2000 la matrícula fue de 30 millones. Sin embargo no se establecieron mecanismos de evaluación para tener una información sistemática que informara de sus resultados. El sistema educativo crecía y funcionaba, pero se desconocía qué era lo que aprendían los alumnos. Pudo haber excepciones en algunas escuelas, donde sus directivos evaluaban, pero como sistema no se sabía qué era lo que los alumnos lograban saber.

Nos dice el maestro Guevara Niebla que en 1983, la Universidad de Aguascalientes realizó una evaluación sobre aprendizaje en alumnos de Primaria y Secundaria con resultados muy preocupantes. También nos relata que siete años después la Fundación Arturo Rosenblueth aplicó pruebas a alumnos de sexto de primaria y tercero de secundaria, sobre Matemáticas, Lenguaje y Ciencias Sociales y con escala del 0 a 10 los de primaria obtuvieron promedio de 4.83 y los de secundaria de 3.97. México era un país de reprobados. En el año 2000 con los exámenes PISA y más tarde con los de Enlace, Escala y Planea, el país empezó a tomar conciencia de que no basta escolarizar, sino que hay que lograr un aprendizaje efectivo y para ello es necesario evaluar.

El nuevo Gobierno tendrá la oportunidad de avanzar en este tema; no hay que temerle a las evaluaciones, su información ayudará a una mejor planeación. La evaluación al personal docente se ha hecho necesaria actualmente, debido a la disparidad que a lo largo de los años existió respecto a su capacitación. Tal evaluación no habrá de considerarse como una medida coercitiva sino como un medio para detectar las áreas de oportunidad que los maestros podrán aprovechar para tener éxito en el aprendizaje de sus alumnos. Establecer el mejor currículo y los medios para la capacitación de los nuevos maestros, es otra necesaria tarea.

También se requerirá la atinada y firme energía de la autoridad para eliminar las indebidas prácticas sindicales, que las circunstancias de épocas pasadas permitieron, a fin de restituirle al sindicato su esencia para que pueda desempeñar fielmente su misión.

Sería deseable que los candidatos abordaran a fondo los temas educativos, especialmente sobre la educación básica y media superior, ya que de su eficacia dependerá, en gran medida, el desarrollo del país. 

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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