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Ataque de pitbulls en la Del Valle: mascota y dueño, heridos; el MP se desentiende

La dueña de los canes agresores los deja en casa de su madre, un departamento inapropiado para esa raza. Ningún médico legista quiso dejar constancia de la agresión. Esta semana retiraron del brazo de Luis, una de las víctimas, la última astilla del colmillo de uno de los pitbull

El pasado 11 de mayo, Irene y Luis paseaban a sus perros collies por la calle de Miguel Laurent, en la colonia Del Valle, cuando del número 304 aparecieron dos pitbulls que iniciaron un ataque, del que resultarían heridos las mascotas de la pareja y Luis, quien recibió mordidas al repeler el ataque.

Los pitbulls resultaron pertenecer a una mujer que acostumbra dejárselos a su madre, una anciana que fue arrastrada ese día por los animales. El MP  ubicado en las instalaciones de la Delegación Benito Juárez fue enterado del ataque, pero finalmente no levantó acta alguna y remitió a Luis (un paciente de lupus) al hospital de Xoco, donde los médicos señalaron que no podían hacer la revisión legista.

A Luis le fue retirada la última astilla de colmillo hace 5 días, en tanto los perros fueron recogidos por su verdadera dueña y aparentemente los ha escondido. No se les ha visto más.

Vecinos consultados por Crónica conocen bien a los pitbull. Encerrados casi todo el día, al salir se muestran ansiosos; rara vez la anciana consigue controlarlos; les grita, intenta jalarlos, sin muchos resultados.

El 11 de mayo pasado el ataque a otras mascotas llegó al extremo. Uno de los perros se enganchó en las patas de su presa y se negaba a soltarla. El segundo pitbull se mostró menos fiero, pero al intentar participar en la refriega, evitó que el primero pudiera ser controlado más fácilmente.

Un taxista detuvo su auto a media avenida al ver el ataque de los pitbull; para entonces Irene trataba de someter al más agresivo de los animales, se montaba sobre su lomo y trataba de interponerse entre atacante y atacado. Luis, al hacer lo mismo, se llevó una mordida. El taxista sacó de su cajuela un lazo con el que lograron someterlo.

Una de las mascotas atacadas terminó verdaderamente malherida, por lo que fue llevada a un veterinario cercano.

Finalmente, la anciana recogió las correas de los pitbull y regresó a su casa con los canes ya bajo control, amenazando con demandar a Irene por haber pateado al perro. La mujer también se llevó un golpe en el rostro debido al jalón de los animales justo al momento de iniciar el ataque.

En el MP de la Procuraduría Capitalina, la agencia en la sede delegacional, la atención a Irene y Luis fue lenta y displicente. El personal legista veía la televisión, con escenas de venezolanos tratando de cruzar hacia Colombia. “A ellos sí les pasa algo feo”, fue el comentario que recibieron los denunciantes.

El médico legista revisó en Irene golpes y raspones; en Luis una mordida en el brazo y les pidió ir a su centro de salud u hospital a que se les atendiera y les dieran una acta que, de nuevo, el médico legista revisaría para determinar lo que proseguía.

Después, esperar. Por último, el MP acepta remitirlos al Hospital de Xoco para la evaluación legista de Luis. Ésta no acontece, una jovencita de 23 años aproximadamente les dice que no hay ni personal, ni herramientas para hacerlo.

Las víctimas y frustrados denunciantes toman la decisión de llevar a Luis a un médico privado, temen complicaciones por su enfermedad.

Para el 23 de mayo el brazo de Luis mostraba una hinchazón rara. De nuevo en el médico, le sacaron una astilla de colmillo.

Los collies siguen en recuperación. Irene y Luis pasean nuevamente por las calles de la Benito Juárez con su mascota. El ataque, sancionado por la Ley, no existió desde el punto de vista legal ya que el MP optó, una vez más, por no registrar los sucesos. La dueña de los pitbull los llevó a otro lado, nadie sabe si adecuado para ese tipo de animales…

“La responsabilidad es del dueño”

[Shanon Falcón ]

El presidente de la Sociedad Mexicana de ­pitbull Terrier Americano, Erdin Alonso Martínez, asegura que esta raza no es de las más agresivas, sino que eso es una fama que le han colgado en la actualidad. En un entorno como el de la Ciudad de México, el pitbull registra ocho incidentes de ataque de 2016 a 2018, algo mucho menor a lo que registran perros de razas pequeñas como los ­cocker o los french. Y, aclara Alonso, una mordedura de un pitbull es responsabilidad del dueño, no del animal. Mantenerlo en estrés derivado de encierros o malos manejos es lo que explica que un animal cuya característica principal no es la agresividad termine inmiscuido en incidentes con lesiones a personas u otros animales.

El pitbull chilango sólo puede ser perro de compañía. Alonso Martínez señala que los incidentes no derivan de un problema de raza, sino de quien es el responsable del perro.

La agresión de los perros, añade, es de los dueños. La agresión en un perro se genera por dos causas: estrés, que puede ser de alto nivel si deriva en miedo; o bien por territorialidad, comida o supervivencia.

Hacer obligatoria “la educación canina”, el adiestramiento, es un camino para evitar problemas, señala Alonso Martínez, porque la humanización a la que son sometidos en la actualidad provoca en el perro afectaciones, al grado de que el animal no sabe cuál su rol como perro, además de que no se le facilita la actividad física y se le confina en espacios pequeños, lo que es uno de los factores que más afecta al  pitbull, ya que tiene la necesidad instintiva de movilidad.

La conclusión del presidente de la Sociedad Mexicana de pitbull Terrier Americano es clara: Ejercer el derecho de adquirir un perro genera responsabilidades, las de velar y solventar sus necesidades alimentarias, sociales y reproductivas.

“También como dueño y responsable tienes que pasearlo siempre con correa, primeramente haciendo simulacros de paseo, para controlar conductas, tanto por el dueño mismo como por otras personas. Un perro desequilibrado obstaculiza la función de los médicos veterinarios, exponiéndolos a mordidas a ellos también”.

Las lesiones por mordida a un humano son equiparables a la categoría de herida por arma punzocortante (del dueño a la víctima); cuando es de ­perro a perro, se considera daño a propiedad ajena.

En caso de que se abra una carpeta de investigación, se decide la retención del can para mantenerlo en observación, a finde que se determine si es peligroso. En caso de ser un perro reincidente se canaliza a un centro de atención a animales domésticos. Los dueños se hacen acreedores a una sanción administrativa. En caso extremo, se retira al perro de su propietario, para después reasignarlo mediante una enajenación (adopción). El sacrificio del animal ya no es una opción bajo la perspectiva de respeto a la vida de esta especie.

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