“Le hice ver al patrón canadiense que no somos ni burros ni esclavos”: Ernesto Alonso Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 28 de Mayo, 2018

“Le hice ver al patrón canadiense que no somos ni burros ni esclavos”: Ernesto Alonso Santillán

“Le hice ver al patrón canadiense que no somos ni burros ni esclavos”: Ernesto Alonso Santillán | La Crónica de Hoy

Ernesto Alonso Santillán ha tenido multiempleos. Ingresos precarios han hecho que el hombre de 40 años de edad busque trabajo de casi lo que sea: chofer, agente de ventas, cobrador...

Es uno más de los aventureros que, con papeles en mano, van de jornaleros agrícolas al Canadá en 2018, los mismos a los que Crónica da seguimiento desde el inicio de la temporada.

Desde hace mes y medio está allá, en Ontario como parte del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales de la Secretaría del trabajo federal.

Para emprender lo que él considera una aventura, dejó en México a su hijo de 15 años de edad y a su esposa, quien tiene ya seis meses de embarazo.

“La primera vez que fui (hace tres años) a Canadá mi esposa estaba contenta por la cuestión económica, pero a la vez sí es complicado; la primera vez, cuatro meses; ésta estábamos entre que sí o que no venía, porque ahora es por ocho meses”.

“Entonces el sacrificio de dejarlos allá (en México), aunque en este caso está mi hijo únicamente con ella, tiene 15 años, gracias a Dios es responsable...”, dice a Ernesto a Crónica.

Nacido en Nayarit, pero habitante de Baja California Sur desde el primer año de edad, Ernesto actualmente tiene su casa en Los Cabos, en donde para tener un buen ingreso económico es necesario hablar inglés.

La experiencia para trabajar el campo, menciona, la adquirió desde que era niño en la cosecha de naranja y en el empaque de albahaca, cuando vivía en Ciudad Constitución (BCS); y cuando cortó caña en Nayarit.

Lo mejor de irse allá, dice, es aprender otro idioma y conocer otros lugares, pues “trabajamos muchas horas, sí, pero salgo a conocer. No me gusta estar quieto”.

En Ontario, refirió, la calidad de vida es muy buena. Aunque no todo es gratificante. Ernesto sabe, por ejemplo, que la situación laboral siempre podrá  presentar problemas: “De repente miro situaciones de los patrones que un poco lo quieren traer a uno como si fuera un esclavo, y ese tipo de situaciones. Lo viví, aunque en mi caso platiqué con el empleador y le hice ver que nosotros no somos ni burros, ni esclavos. Hubo diálogo”.

“Pero he visto, no en mi granja, sino en otras, que hay empleadores que en verdad son exageradamente negreros”, expone.

El contrato de Ernesto, vigente del 15 de abril al 15 de diciembre, señala que deberá podar, recortar, cosechar y limpiar en el área de trabajo, siguiendo todas las políticas de la compañía.

Y aunque debe pasar una larga temporada fuera de México añorando a la familia, Ernesto aseguró que continuará yendo a Canadá mientras lo contraten, porque quiere, en un futuro cercano, tener algún negocio que le permita vivir bien en México.

“Apenas estamos tapando hoyos, pagando adeudos; ahora en esta temporada, si Dios quiere, ya va a quedar dinero para nosotros. La intención es hacer al menos uno o dos negocios, que sean rentables en México, posiblemente para dar algún empleo o más si se puede”, dice Ernesto.

Actualmente su hijo estudia la preparatoria y el propósito es que termine la universidad.

“¿Es difícil? Sí, es muy difícil por el tiempo que paso en Canadá. Pero yo quisiera seguir hasta que me jubile”.

Si por algún motivo no regresa a Canadá, “quiero tener las armas necesarias para no ganar cualquier cosa en Los Cabos, sino ganar mucho más, y para eso se ocupa idioma y se ocupa estudio, entonces voy a tratar de estudiar preparatoria; ya  tengo la secundaria, estudiar preparatoria tal vez abierta y tratar de estudiar universidad en linea”, concluye el jornalero.

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