Viejo aeropuerto, nuevas oportunidades

Israel Moreno

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es un lugar emblemático para los habitantes de la delegación Venustiano Carranza; en esta demarcación, la industria de la aviación se ha desarrollado a lo largo de su historia, toda vez que en los terrenos que ahora forman parte de la inmensa colonia Jardín Balbuena, se ubicó una de las primeras pistas de despegue y aterrizaje del país, por lo que debido al crecimiento de la demanda y el desarrollo desmedido de la mancha urbana se tuvo que construir el actual Aeropuerto Benito Juárez.

De esta forma, para los vecinos de la Venustiano Carranza, y me incluyo, los aviones han sido parte de la vida, pues muchos de los que ahí habitan aseguran que, desde niños y adolescentes, se juntaban para pasar un rato y observar los despegues y aterrizajes de las grandes y ruidosas maquinas, las cuales forman muchos de nuestros recuerdos, pues en mi caso, que vivo a escasas cuadras del aeropuerto, me organizaba con mis amigos y subíamos al cerro del peñón para observar desde ahí la pasarela aérea.

Asimismo, este espacio, que para la gran mayoría de los habitantes de la Ciudad de México es una atracción, también ha traído a los carrancenses y su población flotante una serie de problemas que uno de los aeropuertos más grandes del país conlleva, por ejemplo: la inseguridad, el desabasto de agua, la contaminación ambiental y auditiva, así como el tráfico sobre sus principales arterias, entre otros más.

Por lo anterior, coincido con aquellas voces que piden que ahora que se vaya el aeropuerto, parte de los terrenos sea donada a la capital del país para la construcción de un parque y pulmón del oriente de la CDMX, con el fin de que a los habitantes de la Venustiano Carranza se les regrese la tranquilidad y un mejor medio ambiente natural y con ello se les pueda resarcir parte del daño ocasionado por décadas en su salud, ya sea por el estrés o la contaminación.

Esa medida, además de ser justa para la gente del oriente de la ciudad, representaría un buen mensaje del gobierno federal hacia los miles de ciudadanos que por generaciones padecieron los problemas de uno de los aeropuertos más grandes de América Latina. Sería genial que luego de años de estar escuchando, las 24 horas del día, los ruidos ensordecedores de las turbinas de los aviones que aterrizan, los carrancenses tuvieran un área pública donde convivir, recrearse y ejercitarse; y lo digo no porque no existan en esta zona dichos espacios, sino porque, por años, desde el gobierno se ha privilegiado más al poniente que al oriente de la ciudad en servicios de agua, seguridad, transporte público, alumbrado, vialidades, parques y museos, lo que incrementa el valor de las viviendas en la primera zona.

Es así que no veo descabellado el proyecto que el PRD ha estado impulsando para esa zona, que abarca una extensión de 710 hectáreas, en la que bien podría caber toda una Ciudad Universitaria y una unidad politécnica; con ello se estaría garantizando más educación a los jóvenes que por la reducción de las matrículas universitarias interrumpen sus estudios, incluso por la lejanía de los campus que se encuentran hasta el sur de la capital o bien al norte de la misma, dejando al oriente alejado también de escuelas superiores de las principales instituciones académicas.

Para muestra basta un botón, pues en mi gobierno, como jefe delegacional de la Venustiano Carranza, se construyó una preparatoria para los alumnos que tomaban clases en salones de lámina improvisados desde el 2006, lo que deja ver que cuando existe voluntad y compromisos políticos, las cosas se pueden lograr, pues para todo hubo acercamientos y diálogos con las distintas autoridades, tanto de la CDMX como con la UNAM, la UAM y el Politécnico para que todo esto fuera posible y hoy hasta becados están los alumnos de media superior en dicho plantel ubicado a un costado de la Cámara de Diputados.

Y si esto se logró en un espacio que pertenecía a un deportivo, imaginemos la infinidad de cosas que se pueden hacer en dicha extensión, y para empezar, nos da a los ciudadanos del oriente hasta para un pulmón tipo Chapultepec, museo temático, represas de captación de agua y más espacios, todos en favor de los ciudadanos y, lo mejor, de manera gratuita para que no se privatice un solo centímetro cuadrado, lo que representaría un escenario deseable para la mayoría de la gente y sobre todo un equilibrio social entre el oriente y poniente de la capital.

De igual manera y aunque hay quienes han vaticinado una serie de litigios por esos terrenos una vez que se vayan las actuales terminales aéreas, yo estoy convencido que, a final de cuentas, a la gente se le hará justicia por los padecimientos que han soportado, lo que representa una oportunidad de desarrollo real para los habitante del oriente chilango; aunque, claro, también está la opinión de los oportunistas que por la necesidad de hacer política han amenazado con cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), como el señor López Obrador, que en aras de conseguir votos, asegura que cancelará dicho proyecto sumiendo a la metrópoli en el estancamiento y echando a perder la oportunidad de millones de ciudadanos de crecer.

Asimismo, estas ideas retrógradas amagan con dejar a las arcas del país con una enorme deuda económica, toda vez que ya hay contratos firmados y, de cancelarse, no sólo se perdería la millonaria inversión sino que además se tendrían que pagar los diversos finiquitos contractuales empresariales, lo que encarecería aún más el proyecto sin tener, a fin de cuentas, una obra terminada. Pero no nos extraña, pues desde un inicio Morena ha dejado ver la forma de gobernar en caso de ganar la Presidencia de la República.

Twitter: @israelmorenori

 

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