45 palabras, una legitimidad electoral

Sergio González

Decía mi padre, antiguo funcionario del originario Registro Nacional de Electores: “Sin padrón no hay elección”, tenía razón. Me explico.

Los mexicanos creímos en la democracia cuando tuvimos padrón electoral transparente y en la transición cuando presenciamos elecciones organizadas a partir de un listado nominal confiable y actualizado.

Hoy podemos renovar nuestra fe democrática porque antier, lunes 28 de mayo, el Consejo General del INE aprobó por unanimidad un acuerdo que explica y declara la validez y definitividad de la Lista Nominal y el Padrón que se usarán en la jornada electoral del próximo domingo 1° de julio. Ningún partido político, representante del Congreso o consejero electoral, hizo señalamiento alguno que expresara la más mínima duda sobre la viabilidad administrativa, jurídica, científica o política de nuestros instrumentos registrales electorales.

La clave del acuerdo son apenas 45 palabras pero detrás de ellas hay un ingente caudal de trabajo institucional, técnico y pericial, de hombres y mujeres del Registro Federal de Electores (RFE) que, con denuedo, profesionalismo, responsabilidad y seriedad le sustrajeron horas al día, sueño a la noche y convivencia a sus familias para lograr el encargo fundamental de esa autoridad registral: garantizar calidad, cobertura y precisión de la Lista Nominal y el Padrón Electoral y probarle al país entero, pero sobre todo a los contendientes, que dichos registros están de nuevo y como siempre, bien hechos, actualizados, auditados y depurados.

A esos integérrimos funcionarios, como García Ruiz, Cid, Andrade, Sosa, De Brasdefer y su líder Miranda, hay que reconocerles su convicción y agradecerles su incontrastable actitud de servicio para enfrentar, ilesos y con enorme dignidad, un proceso institucional multifactorial, multidisciplinario, sujeto a la revisión y opinión de diversas instancias internas, como las Comisiones Nacionales de Vigilancia, los partidos políticos, el Comité Técnico del Padrón, la Secretaría Ejecutiva, los asesores de los consejeros y los propios titulares con voz y voto del órgano superior de dirección del INE.

Lo aprobado el lunes pasado reviste de legitimidad política y técnica superlativas a la elección entera y al instituto completo, pues todos sabemos que los registros electorales son el cimiento de todo el edificio comicial. El número de boletas, la cantidad y ubicación de las casillas, el tamaño de los distritos, el número de capacitadores electorales, el registro de nuevos partidos, la ratificación de los existentes e inclusive su financiamiento, dependen de su confiabilidad. Éstas son las 45 palabras: “Se declaran válidos y definitivos tanto el Padrón Electoral como la Lista Nominal de Electores que serán utilizados en la Jornada Electoral a celebrarse el 1° de julio de 2018, con motivo del Proceso Electoral 2017-2018, en los términos señalados en el presente acuerdo.”

Vayamos al mundo y contémosle que los mexicanos sabemos hacer y defender un buen registro electoral, con una cobertura de 99.77 por ciento y compuesto por 89.12 millones de ciudadanos, y que el INE está en lo suyo: Hacer elecciones limpias, transparentes e íntegras, revestidas de legalidad y de un irrefragable compromiso con los principios constitucionales que rigen esta primordial función del Estado mexicano.

gsergioj@gmail.com

@ElConsultor2

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