Diversidad cultural: iguales, pero diferentes - Jesús Casillas Romero | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 31 de Mayo, 2018
Diversidad cultural: iguales, pero diferentes | La Crónica de Hoy

Diversidad cultural: iguales, pero diferentes

Jesús Casillas Romero

La semana pasada, el día 21 de mayo, se conmemoró el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, una efeméride con la intención básica de animar a las personas y organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil de todo el mundo a tomar medidas concretas de apoyo a la diversidad.

La Declaración Universal de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre la Diversidad Cutural se aprobó en el año 2001, y al año siguiente, en diciembre de 2002, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró el día 21 de mayo para esta efeméride a través de la resolución 57/249.

Desde entonces, el eje de la campaña de la UNESCO ha sido concienciar sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión; asimismo, combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las personas de diferentes culturas.

Y es que de acuerdo a la ONU, tres cuartas partes de los grandes conflictos han tenido una dimensión cultural. Si esa inercia fuese a la inversa, que tres cuartas partes de los conflictos se hubiesen solucionado gracias a la cooperación y entendimiento intercultural y global, pues definitivamente otra sería la situación del mundo en el que hoy vivimos.

El asunto debiera ser muy simple. Todos somos iguales como personas, con derechos y libertades, pero al mismo tiempo, diferentes en una curiosa contradicción, por cuanto hace a la riqueza de la diversidad cultural, con lenguas, creencias, costumbres y tradiciones diferentes que deben fomentar el cordial mosaico de la variedad de culturas.

El respeto y reconocimiento a nuestras diferencias, contrario al conflicto, debe constituirse, de acuerdo a la misma ONU, como “una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora”.

Con toda razón, debemos fomentar el respeto y reconocimiento de nuestras diferencias culturales para un desarrollo mundial de concordia, y que lejos de la disconformidad, la diversidad cultural de la humanidad sea capaz de generar mayores oportunidades de bienestar.

La idea es sencilla: Mayor diversidad, mayores perspectivas hacia la paz y el desarrollo.

Estos ideales no debieran escapar de la política, que en una multiplicidad de ideas, visiones y concepciones de nación, llega a generar polarización entre los mismos connacionales, que en lugar de escuchar, pensar, decidir, votar y apostar por llevar al país a la paz y el desarrollo, mejor tomamos bando de una manera recalcitrante y la emprendemos contra quien no piensa igual.

Lo vemos a diario con las confrontaciones y discursos de odio que han permeado entre la población. Que si se es de izquierda o de derecha, que si el de un lado es “chairo” o el del otro es “mafioso del poder”.

Sabemos de al menos un candidato que ha sido impulsor de este tipo de discursos, más lo importante es que entendamos que estas polarizaciones no aportan a la democracia. Ojalá que los mexicanos lo reflexionemos, saquemos de estas elecciones la “embestida entre bandos”, y logremos la mejor decisión.

Pluralidad no implica enemistad, en cualquier caso, la violencia no debe tener cabida ni por razones culturales, ideológicas o políticas.

Senador por Jalisco

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