La videopolítica

José Carlos Castañeda

René Magrite pintó un cuadro enigmático sobre la inestabilidad de lo real. Con su mirada surrealista, representa una ventana con los cristales rotos. Pero si se miran los trozos de la ventana tirados en el suelo, sorprende encontrar el paisaje fragmentado de un jardín.  Ese panorama hecho trizas refleja la percepción de una realidad que se encuentra intacta. Aquel jardín que un poco antes de romperse era el escenario natural o la realidad que podía verse a través de la ventana. ¿Por qué la imagen del jardín está rota en los trozos de la ventana, mientras si se mira por el hueco del ventanal, el paisaje real de ese mismo jardín está íntegro y en paz? La armonía se despedaza en la imagen, pero en realidad se conserva impecable. Esta obra es un pretexto para reflexionar sobre la diferencia entre realidad y percepción. La ventana es nuestra apertura al mundo, nuestro modo de observarlo. No somos testigos de los hechos. Interpretamos imágenes, percepciones sobre lo que sucede. Las nuevas herramientas tecnológicas ofrecen una mayor capacidad para capturar la realidad y convertirla en imágenes. Pero las imágenes son suficientes para conocer la verdad. ¿Ver significa conocer? La comunicación está en una encrucijada ante el desarrollo de las nuevas tecnologías y el abandono de la cultura del lector. 

Giovanni Sartori ha construido un alegato en contra de lo que ha llamado la sociedad teledirigida. Su principal argumento se basa en una denuncia de la crisis de la lectura. Tras la pérdida de la cultura del lector, la sociedad política se encuentra a merced de los medios de comunicación, que informan menos y sin rigor. Un dato es suficiente para recalcar el contraste entre la prensa escrita y la información televisada: el número de palabras que lee un lector de periódicos y el número de palabras que emite un conductor de noticieros. No sólo la diferencia es abrumadora, también es un ejemplo de cómo la televisión ha sustituido a la reflexión escrita y al pensamiento abstracto, por la síntesis noticiosa y las imágenes escandalosas. No tiene ni caso decir que las redes sociales son parte de ese mismo fenómeno de reduccionismo y simplificación de las ideas.

No sólo es una cuestión de ética de los medios, sino un dilema más complejo: una incompatibilidad en el orden del lenguaje. Algunas palabras tienen un referente en imágenes, pero no todas las palabras se condensan en éstas.

Por ejemplo, la palabra casa se ilustra con una imagen sencilla, pero la justicia no se sintetiza con la figura de una balanza. No es suficiente esa imagen para comprender un concepto. La justicia es un concepto, una abstracción.

A partir de esta diferencia del lenguaje, entre las palabras concretas y las abstractas, Sartori plantea una crítica de la cultura de la imagen o la videocultura.

El punto central de su crítica radica en un problema que de nuevo remite a la distinción entre texto e imagen. Algunos afirman que una imagen es más eficaz para transmitir un mensaje. Se dice que una imagen vale más que mil palabras, pero esta frase hecha, ¿es verdad?  “En la época de la imagen, los acontecimientos han dejado de relatarse. Durante mucho tiempo, la única forma de saber qué nos ha pasado era contarlo”.

Un ejemplo de este desencuentro entre la imagen y el texto es el pie de foto, que impone un contenido ajeno a la fotografía, introduce la visión del periodista más allá de lo que ha sido capturado por el lente. A ese gesto periodístico podría llamársele “poner en contexto” y esta tarea es esencial al trabajo noticioso. Una imagen sin contexto podría malinterpretarse.

Las imágenes no son inteligibles por sí mismas, necesitan ser explicadas y, por supuesto, se prestan a ser interpretadas. Por lo demás, la imagen es superficie, no tiene ni la profundidad del texto. En una cultura que ha perdido a sus lectores, la prensa se encuentra sometida a una seducción mediática, no menos peligrosa: la palabra sustituida por la imagen significa una pérdida no sólo en términos de información, sino de reflexión, análisis y crítica de la información. Más allá de los medios, la palabra escrita es el único resguardo para reivindicar las ideas.


@ccastanedaf4

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