Agua de lluvia…una solución caída del cielo

Conacyt -

Alicia Sosa Martínez y Diego Armando Casas Beltrán*

El agua es un elemento fundamental para la vida en la Tierra y para el ser humano, quien la emplea en múltiples actividades, desde el consumo y la higiene personal hasta el uso industrial. Sin embargo, la cantidad de agua dulce disponible para uso humano en el planeta es muy pequeña (aproximadamente el 0.007% del total del agua en el mundo), y su distribución cada vez es más difícil y costosa, al igual que cada vez es más dudosa su calidad, pues diversos factores como la contaminación generada por residuos domésticos, industriales y agrícolas, la alteración de los ecosistemas, la deforestación, el vertimiento de aguas a altas temperaturas, el cambio climático, entre otras causas, han deteriorado su calidad, por lo que la sociedad ha buscado alternativas para su abastecimiento.

Una de estas alternativas es la captación de agua de lluvia, una técnica de abastecimiento de agua para uso y/o consumo humano, que si bien no es una novedad, representa una opción a la escasez y a los problemas de calidad de otras fuentes.

Esta técnica puede constar de elementos para la recolección, el transporte y el almacenamiento del agua de lluvia que cae sobre una superficie natural o artificial y puede ser utilizada para cualquier fin.

Este sistema ha sido utilizado desde tiempos ancestrales, pues existen registros en Israel y Jordania desde hace más de 4,000 años, así como en otros sitios como Yemen, Irán, Italia, China y México. En nuestro país, uno de los más claros ejemplos de captación de agua de lluvia lo representa la cultura maya, que utilizaba los Chultunes —cisternas excavadas en el suelo— para almacenar el agua que recolectaban en el suelo.

Ante la crisis hídrica mundial, estas técnicas de recolección de agua han retomado auge nuevamente a inicios de este siglo en casi todos los continentes, ejemplo de ello es en países de África, como Botswana, Mali, Sudáfrica, Zimbabwe, Mozambique, donde la situación hídrica es crítica, y la captación de agua de lluvia ha sido una alternativa asequible. En Asia, la India ha promovido esta solución debido a su alta densidad poblacional. En Europa, desde 1998, en Alemania se introdujeron los sistemas de captación de agua de lluvia como mecanismo para contrarrestar las inundaciones, fomentar el uso racional del recurso y promover un microclima más adecuado. En Oceanía, específicamente en Australia, la captación es una solución de abastecimiento en poblados rurales y, en menor medida, para las ciudades. En América, también se han implementado los sistemas de captación en Canadá, Estados Unidos, Brasil, Honduras y México.

En México, diversos proyectos se han implementado. En el Estado de México, por ejemplo, se instaló un sistema de captación de agua de lluvia para abastecer a 6,000 personas en el municipio de San Felipe del Progreso. Este sistema integra la captación, la conducción, el filtrado, el almacenamiento, la disposición y la purificación del agua, de manera que el recurso recolectado es utilizado para consumo humano. En Michoacán, se llevó a cabo un proyecto para poblaciones rurales de la cuenca del lago de Pátzcuaro, con el que se beneficiaron 9,792 habitantes de diez comunidades. Estos sistemas también se han puesto en práctica en otras regiones rurales de San Luis Potosí, Morelos, Guerrero y Zacatecas.

En la península de Yucatán, en 2011 se ejecutó un programa que incluía la promoción y la implementación de sistemas de capación de agua de lluvia en diferentes comunidades enlos estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, el cual fue coordinado por instancias locales, municipales, estatales, federales y la sociedad civil.

Es evidente que la necesidad de abastecimiento de agua es una prioridad, sobre todo para lugares con escasez del recurso y, muchas veces, con bajo nivel económico, sin embargo, la evaluación de la calidad del agua de lluvia no es frecuente. Aunque se podría concebir al agua de lluvia como agua pura, en realidad presenta un enriquecimiento en sus condiciones fisicoquímicas y bacteriológicas por su paso en la atmósfera, donde los gases y las partículas suspendidas pueden ser arrastrados por la lluvia y alterar la calidad del agua para su uso. Por otro lado, también existen alteraciones en la composición del agua cuando entra en contacto con las superficies de recolección y almacenamiento.

Por lo anterior, es importante considerar la evaluación fisicoquímica y bacteriológica del agua para darle un tratamiento adecuado para los usos que quieran darse o, en su defecto, si no es tratada, cuáles usos serían los adecuados acorde a su calidad.

En la península de Yucatán, al no existir cuerpos de agua superficiales, es común que el abastecimiento sea mediante pozos, extrayendo agua del acuífero. Sin embargo, esta actividades vulnerable a la contaminación por infiltraciones, principalmente de origen antropogénico ya que el suelo kárstico (suelo de material carbonatado) de la región, es poroso y altamente permeable, lo que permite con facilidad el paso de contaminantes.

Aunque en apariencia en la península de Yucatán no existe carencia de agua, en realidad la combinación de ciertos factores climáticos, hidrogeológicos, sociales, ecológicos, etc. ha provocado su escasez e, incluso, su restricción en ciertas zonas, por lo que la captación de agua de lluvia podría representar una alternativa complementaria de suministro, sobre todo en época de lluvias en aquellas comunidades que dependen exclusivamente de agua de pozo, cuando el arrastre de material diverso (basura, aceites, desechos animales, etc.) contamina al acuífero por la infiltración de contaminantes hacia el subsuelo.

Si bien, el agua de lluvia podría ser una alternativa, no como la fuente principal de abastecimiento, pero sí como una alternativa complementaria de suministro, presenta algunos aspectos en contra, como su estacionalidad, el cambio climático, la posibilidad de almacenamiento suficiente, así como la percepción y la aceptación de las personas.

En este último punto, es necesario prestar atención, ya que la opinión, la percepción y la aceptación de las personas hacia esta técnica son variables y dependen de la cultura y el conocimiento que posean, por lo que es primordial tomar en cuenta estos aspectos en el caso de promover la implementación de sistemas de captación de agua de lluvia.

Finalmente, es necesario recalcar que las políticas públicas que fortalezcan los sistemas de capación de agua y su consumo en el país son un punto importante a mejorar, empezando con atender los vacíos que al respecto tiene la legislación mexicana y articulando esfuerzos desde todos los frentes: los tres niveles de gobierno, el sector productivo, la academia, los organismos cúpula, las organizaciones no gubernamentales y, por supuesto, la sociedad civil.

 

*Integrantes del Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C.

 

 

 

 

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