El primer año

Manuel Gómez Granados

A finales de mayo se cumplió el primer año de vida de la fiscalía especial que, encabezada por Robert Mueller, trata de establecer qué clase de vínculos existieron entre el comité de campaña de Donald Trump y el gobierno y personalidades de la política y la economía de Rusia. El aniversario pasó prácticamente inadvertido, toda vez que la investigación está lejos de haber concluido, a pesar de que ya hay personas que, a cambio de evitar la vergüenza y los gastos que implican la defensa en las cortes federales de EU, optaron por declararse culpables de distintos cargos. En total, hasta noviembre del año pasado, Mueller había logrado que cuatro personas se declararan culpables. La cifra casi se multiplicó por cinco en los últimos meses, de modo que hasta ahora 19 personas y tres empresas se han declarado culpables de un total de 100 distintos cargos por diferentes tipos de delitos federales.

Eso hace que la fiscalía especial encabezada por Mueller sea ya una de las más eficaces en la historia judicial de EU, pues —en otros casos— habían sido creadas por razones más políticas que penales. Es claro, desde luego, que la investigación de Mueller tiene un componente político, pero —a diferencia de la que encabezó en los noventa Kenneth Starr al investigar a Bill Clinton— Mueller ha procedido con un rigor y diligencia que la han hecho muy eficaz, además de que, en el caso de Trump sí hay abundante materia para proceder contra él, sus familiares y allegados.

Por lo mismo, nadie apuesta a que pueda estar cerca el final de la investigación. Más bien al contrario, lo más probable es que tengamos que llegar a final de año para saber cuáles son los resultados, en el entendido que Mueller podría decidir no hacer públicos sus resultados y simplemente entregarlos al Congreso para que sea esa instancia la que decida qué hacer. Ello está lejos de ofrecer algún confort a Trump pues, aunque en la actualidad los republicanos tienen una mayoría relativamente cómoda en la Cámara de Representantes, es muy probable que eso cambie luego de las elecciones de noviembre de este año.

Prácticamente todas las encuestadoras y agregadoras de encuestas de EU, como el portal 538 (http://fivethirtyeight.com/) anticipan que ocurrirá una suerte de tsunami, que devastará la mayoría republicana, hasta convertirla en una minoría que no tendrá los suficientes votos para vetar las decisiones que tome la, ya para entonces mayoría demócrata, que podría decidir hacer públicos los resultados de la investigación.

A pesar de ello, es necesario reconocer que hay un sector, minoritario pero real, de la opinión pública estadunidense que está lejos de sentirse satisfecha por lo hecho hasta ahora por Mueller, pues consideran que se trata de una campaña alimentada por los demócratas para hacer quedar mal al actual presidente, pero los 100 cargos que ha logrado Mueller, no pueden subestimarse. No en balde, en las primarias que se celebraron en varios estados de EU el martes de la semana que recién terminó, hay un ambiente de victoria que rodea a las campañas demócratas, a tal grado que la intención de voto a escala nacional es de 45.6 por ciento a favor de los demócratas y sólo 39.7 a favor de los republicanos. El arcaico sistema electoral estadunidense hace muy difícil estimar cómo se traduciría esa cifra nacional en cada distrito electoral de EU, pero es una ventaja de seis puntos porcentuales, que no puede subestimarse.

De hecho, el principal afectado por la investigación de Mueller, Donald Trump, está lejos de subestimarlo. Así lo demuestra la cuenta de Twitter del mandatario, que frecuentemente ataca a Mueller.

manuelggranados@gmail.com

 

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