Cultura

“El mundo político vive una gran promiscuidad ideológica”: Daniel Innerarity

Vemos candidaturas que integran elementos contradictorios y poco coherentes, un hecho que está pasando en muchos países, señala el filósofo Daniel Innerarity

Daniel Innerarity presentó la semana pasa en México su reciente libro Política para perplejos.

La gran promiscuidad ideológica parece regir el mundo de la política de hoy y la vemos con candidaturas que integran elementos muy contradictorios y poco coherentes. Esto pasa en muchos países y algunos ejemplos son la Francia de Emmanuel Macron, o en Italia, donde se entienden los dos extremos, dice el filósofo español, Daniel Innerarity.

El integrante de la Academia Europea de Ciencias y Artes estuvo en México la semana pasada para presentar su reciente libro Política para perplejos. En entrevista con Crónica explica que en este panorama de promiscuidad política, la perplejidad es una actitud comprensible entre los dirigentes políticos, quienes están obligados a disimularla, pero los dirigidos, la gente común,  no podemos comprender esto que pasa y menos tener certeza de lo que sucede, “estamos perplejos”.

¿Esta promiscuidad política es parte de la imperfección de la  democracia y genera decepción en las sociedades?, se le pregunta al también autor de El nuevo espacio público, quien señala que este sistema es imperfecto porque funciona a base de ensayo y error. “Institucionaliza la indeterminación del futuro y su apertura, en tanto que permite el combate político para buscar acuerdos y establece procedimientos para designar quién va a gobernar; define la división de poderes, pero además contrasta con aquellos sistemas “perfectos”, que lo que hacen es  predeterminar el futuro, la configuración de alternativas y la dirección que deben tomar los gobernados”.

Esta decepción, que a veces se tiene de la democracia, añade, es por las altas expectativas que con frecuencia tienen los ciudadanos de ésta. “Los  políticos prometen más de lo que pueden llevar a cabo y, por otro lado, un sistema de gobierno siempre está lleno de condicionantes, es limitado en sus recursos económicos y capacidades, por lo que no puede cumplir con las ilusiones” .

Por esto, agrega Daniel Innerarity,  mientras no equilibremos  bien las expectativas, las promesas y los límites, estaremos dentro de un círculo infernal en el cual estamos sometidos a una especie de vaivén entre el populismo y la democracia. “Los políticos, en este círculo, saben manejar muy bien las expectativas populares a base de promesas y luego vienen con sus recetas de austeridad y hablan de lo poco que realmente pueden hacer sobre lo que prometieron. No les importa si cumplen o no. Esto es la realidad: los candidatos de la promesa”.

Por esto, añade el también articulista del diario El País, la reflexión sobre la política es muy importante para fortalecer su dimensión estratégica, es decir, que tenga una visión de largo alcance, que supere los intereses inmediatos de partidos o figuras, que haga el examen de las demandas de la sociedad, que son múltiples, porque de no hacer esto, vamos a cometer graves errores colectivos.

—¿Las redes sociales reflejan esta perplejidad en el mundo?

— Creo que son un espacio abierto que desafía mucho a todas las instituciones que están basadas  en una dificultad de acceso por las mayorías. Están modificando buena parte de la mentalidad y participación humana. Cuando comenzaron se veía una aspecto democratizador, que desestructuró esa configuración vertical del poder, pero ahora vemos que son muy limitadas al momento de establecer una voluntad política comunitaria. Por ejemplo, explican los expertos en redes sociales que son más activos los hombres que las mujeres, quienes tienen mejor formación educativa… y si queremos crear un  espacio público de calidad e igualitario donde todos tengan acceso, tiene que haber una instancia que equilibre lo que no se puede confiar  a la espontaneidad.

Porque, explica, las redes sociales están teniendo un efecto muy interesante contestatario a las acciones mediadas y cosificadas de los partidos políticos, sindicatos y medios de comunicación.

— ¿El pesimismo reina hoy?

— Nunca entendí cómo en el mundo intelectual el pesimismo está tan bien recompensado y veo que este pesimismo es una pose y una postura sin impacto. Los pensadores políticos creen que con su crítica desesperanzadora están poniendo en apuros al sistema, la realidad es que no. Éste los contempla como absolutamente inofensivos, lo que me permite concluir que existe una penuria en la crítica, la cual es necesaria, pero hoy en día se ejerce con el automatismo de la negación a todo, no como la construcción compleja de una realidad, sea para los gobiernos o las artes, y que sea capaz de discernir en el mundo que estamos.

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