Espectáculos

Panorama actual del cine mexicano y su momento histórico

Rumbo al Ariel. Crónica hace un recuento de las estadísticas más recientes en torno al séptimo arte en México, que ha recuperado terreno en la taquilla con cifras históricas en los primeros meses del 2018

En diciembre del 2017 el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) dio a conocer una estadística que tenía la paradoja de ser alentadora y pesimista a la vez. El cine mexicano es más productivo que nunca, pero también es menos visto: En el 2017 se llegaron a producir 175 largometrajes, de los cuales 96 tuvieron apoyos gubernamentales, a través de los fondos y estímulos fiscales Foprocine, Fidecine y Eficine, lo que en conjunto representó una inversión de 855 millones de pesos (mdp).

Esta cifra mantiene un índice de aumento de producción que se ha dado a conocer en los últimos años pues en el 2015 se celebraba que se había conseguido la cifra de más películas producidas en un año, cuando llegó a 140 producciones, que superaba a las 135 que se consiguieron en 1958 y a las 130, del 2014. Luego con la publicación del Anuario Estadístico del Cine Mexicano, del 2017 se anunció un récord más de producción al llegar a las 162 películas en todo el 2016. Ahora los 175 largometrajes ubican a México entre los veinte países con mayor producción cinematográfica a nivel mundial y dentro de los tres primeros en América Latina.

Esta cifra histórica sería más alentadora si no existiera su contraparte de la exhibición, que en el 2017 bajó su índice en comparación con el 2016. De acuerdo con las cifras oficiales de las 162 películas de ese año, llegaron a las salas de cine un total de 90 filmes que fueron vistas por 30.5 millones de personas, de las cuales ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza obtuvo 5.9 millones de espectadores, y No manches Frida, de Nacho G. Velilla, 5.1 millones, que dejaron a 88 películas con la asistencia de 20 millones de personas.

En 2017 cerró con la cifra de 85 películas mexicanas estrenadas y 21.5 millones de asistentes. De esos filmes, los que más impacto tuvieron fueron comedias, lideradas por Hazlo como hombre, de Nicolás López, con 4.3 millones de asistentes; seguida de 3 idiotas, de Carlos Bolado, con 2.6, y Cómo cortar a tu patán, de Gabriela Tagliavini, con 2.3 millones.

Si tomamos en cuenta las cinco películas con más asistencis suman 12.5 millones de personas, por lo que los otros 9 millones de asistentes que restan se repartieron entre 80 filmes. En la lista publicada por Imcine, llama la atención que el documental La era de la desconexión sólo llegó a tener 16 asistentes.

Asimismo, se estima que en ese mismo año alrededor de 69 millones de espectadores vieron cine mexicano de reciente producción: 22.4 millones en salas cinematográficas y 46.5 millones en televisión abierta nacional y las plataformas en internet Cinema México Digital y FilminLatino (Canacine 2018; Imcine, 2017).

No obstante esa contraparte desalentadora ha dado resultados más satisfactorios para los primeros cuatro meses del 2018. El cine mexicano parece que ha vuelto a reconectar un poco con su público pues de acuerdo con cifras dadas por el mismo Imcine: entre enero y abril del 2018, el cine mexicano representó 15% del total de la asistencia a salas de cine, lo cual significa el porcentaje más alto en un primer cuatrimestre de lo que se tiene registrado en los últimos 30 años.

“Con ingresos por 572 millones de pesos, el cine mexicano rompe varios récords y consigue la taquilla más alta en por lo menos los últimos 10 años”, de acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

Por su parte, el Imcine en el comunicado difundido hace un mes informó que de enero a abril se han estrenado 29 películas mexicanas en el periodo, con lo que se han alcanzado ventas por 12.7 millones de boletos para el cine nacional; sin embargo, la institución le suma 400,000 a los 12.3 millones de estrenos.

Hasta el mes de abril las pelícu­las mexicanas más taquilleras eran: La boda de Valentina; obtuvo ingresos por 158.9 millones de pesos (mdp) con 3.30 millones de boletos vendidos; Una mujer sin filtro recaudó 103.5 mdp y 2.10 millones de entradas, mientras que La leyenda del charro negro alcanzó 100.5 mdp y 2.30 millones de boletos comercializados.

De acuerdo con cifras de un medio especializado “con los 572 millones de pesos en taquilla, el crecimiento del cine mexicano en estos primeros meses es de 57% respecto al año pasado, cuando en el mismo periodo obtuvo 364 millones de pesos. Mientas que en venta de boletos el crecimiento es de 57.6 % en comparación al año pasado, cuando se alcanzaron 7.8 millones de entradas comercializadas”.

También crece el porcentaje de ingresos de la taquilla mexicana respecto a la taquilla total; en el 2017, en el mismo periodo fue de 8.2%; ahora es de 14.6 por ciento. Con este arranque, el cine mexicano podría tener un año récord en su historia y superar los 1,016 millones de pesos en taquilla del año pasado.

Datos de Canacine muestran que México es el cuarto país con mayor crecimiento en venta de boletos a nivel mundial y el segundo en cuanto a construcción de salas con 297 nuevos recintos. Esto significa que la gente sí va al cine, pero no está consumiendo demasiados contenidos nacionales. Menos del 10% del total de ingresos de las películas en el año corresponden a producciones mexicanas, una pequeña porción a comparación de los estrenos internacionales.

Para corregir el tema de la exhi­bición, Jorge Sánchez Sosa, director del Imcine, dio a conocer que también se trabaja en una iniciativa para dar créditos a las salas de cine con la finalidad de reactivar la asistencia en cuestión de espacios para exhibir el cine mexicano. Esta iniciativa comenzó un año atrás, “pensamos que se iba a hacer un mecanismo de fianzas por aseguradoras y no fue posible, ahora estamos cambiando a un mecanismo de garantía para que el crédito sea devuelto”, dijo en un encuentro con los medios.

Por otro lado también están los números alentadores respecto a la presencia mexicana en los festivales de cine del mundo. De acuerdo con el último Anuario Estadístico del Cine Mexicano, que recopila datos del 2017, las películas mexicanas registraron 410 participaciones en encuentros fílmicos internacionales y se obtuvieron alrededor de 100 galardones, entre ellos el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes para Las hijas de Abril, de Michel Franco; el Premio Amnistía Internacional que recibió Everardo González en el Festival de Cine de Berlín por su documental La libertad del Diablo; y los más de 30 reconocimientos que obtuvo Tempestad, filme con el que además, Tatiana Huezo representará a México en la próxima entrega de los Premios Goya, en la categoría de Mejor Película Iberoamericana.

En medio de este panorama es que llega la máxima celebración del cine mexicano. Los Premios Ariel, que se entregarán este martes en el Palacio de Bellas Artes. Fue el pasado 23 de abril cuando la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) dio a conocer las nominaciones de su edición 60.

Es Sueño en otro idioma, del cineasta Ernesto Contreras (también presidente de la Academia) la cinta que encabeza la competencia, con 16 nominaciones, incluidas las categorías como Mejor Película, Actor (Eligio Meléndez), Revelación Femenina (Nicolasa Ortiz Monasterio), Efectos Especiales y Guion Original.

El filme, que aborda la historia del encuentro entre los dos últimos hablantes de una lengua indígena, se disputa el premio a Mejor Película contra Batallas íntimas, de Lucía Gaja; La libertad del diablo, de Everardo González; Tiempo compartido, de Sebastián Hofmann y La región salvaje, de Amat Escalante.

Es precisamente el más reciente filme de Escalante el que secunda con más nominaciones la lista, con 12 menciones, con una historia que reflexiona contra la homofobia y el machismo, en la cual incluye elementos fantásticos y de ciencia ficción, por la que hace año y medio ganó el León de Plata al Mejor Director de La Mostra de Venecia.

Desde luego que aún ninguna de las películas que aspiran a ser la mejor del año en México figuran en la lista de las que han sido más atractivas para los espectadores mexicanos, parte de eso de acuerdo con la comunidad cinematográfica mexicana, se ha responsabilizado a las cadenas como Cinépolis y Cinemex que no cumplen con 10 por ciento del tiempo en pantalla para el cine mexicano.

Aunque cabe destacar que de acuerdo con el estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República las estadísticas dicen otra cosa: “El promedio de cuota de pantalla para películas mexicanas fue de 21%, esto es, por cada 100 estrenos de películas en salas de cine, 79 correspondieron a filmes extranjeros y sólo 21 filmes nacionales”, dice según los números del 2017.

La última vez que se intentó cambiar la ley para aumentar el tiempo en pantalla en beneficio del cine mexicano fue el 14 de diciembre del 2017. La senadora Marcela Guerra del PRI presentó una iniciativa para reformar el artículo 19 de la Ley Federal de Cinematografía.

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