Hipócrates reloaded - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 04 de Junio, 2018
Hipócrates reloaded | La Crónica de Hoy

Hipócrates reloaded

Fernando de las Fuentes

La mejor farmacia está dentro de su sistema

Robert C. Peale

Somos emocionalmente responsables de cualquier disfunción o enfermedad de nuestro cuerpo. Si después de leer esto prefiere no continuar, lo entiendo. Pocas ideas nos causan más rechazo que ésta, porque ubica la sanación en un terreno desconocido y aterrador: la aceptación, procesamiento y liberación del dolor psíquico.

La forma en que no queremos sentirnos cobra vida en el cuerpo, porque la energía del dolor emocional no desaparece, solo se transforma en enfermedad si tratamos de evadirlo. A mayor represión del sentimiento, mayor el padecimiento corporal.

Pero entrarle a eso de saber qué estamos sintiendo y viajar interiormente a momentos dolorosos de la vida para después perdonar, abrazar, comprender, y así sanar emocional y corporalmente, no es nada atractivo, ni fácil ni elegible frente a una cirugía, una píldora o una vida de cirugías y píldoras.

Nada personal tengo por supuesto en contra de la medicina. Nos ha ayudado a alargar nuestras vidas y mejorar nuestros cuerpos en todos sentidos. Pero solo nosotros podemos transformar nuestras células, para bien o para mal, fortalecer o debilitar nuestro sistema inmunológico; por tanto, sanar o enfermar.

La medicina es un coadyuvante de la verdadera sanación, holística por cierto, pues desde el cuerpo, respirando, durmiendo, caminando y comiendo bien, podemos incidir en el estado de ánimo, produciendo las hormonas necesarias para sentir bienestar, lo que nos facilita cambiar nuestras emociones de negativa a positivas; pero, ojo, solo momentáneamente. La sanación definitiva es un trabajo psicoterapéutico, lo hagamos con un profesional o con un acompañante idóneo. Es un buceo interior, hacia aguas profundas; atemorizante al principio, emocionante y apasionante después, mientras más se avanza y más hondo se llega.

Pero comencemos el enfoque holístico con padecimientos muy comunes, para los cuales la medicina tiene pocas respuestas y menos opciones. Hablemos de alergias.

La ciencia psicobiologista ha llegado a la conclusión de que la mayoría de las alergias (algunos sostienen que incluso el 90%) se deben a impactos emocionales que sufrimos a lo largo de nuestras vidas, de los cuales estamos huyendo. Percibidos como un peligro de vida o muerte --es decir, literalmente sentimos que el dolor puede matarnos--, tratamos de enterrarlos en lo más profundo de nosotros, ahí donde nunca vamos.

Este es el proceso: vivencia traumática>asociación simbólica subconsciente de la emoción no procesada con algún estímulo sensorial presente (olfativo, auditivo, gustativo, táctil, visual), producido por un elemento físico que se convierte en el alérgeno (polen, pelo de gato, polvo, etc.)> respuesta fisiológica en sucesivas ocasiones, con el fin de mantenernos alejados de la amenaza, tanto física, como psicológica.

Sin embargo, funciona al revés: la reacción física nos acerca al dolor emocional cada vez que aquello que convertimos en un alérgeno hace efecto en nosotros, pero a la vez nos impide hacer contacto con la experiencia traumática, ocupados como estamos en las molestias de la crisis alérgica.

Ahora bien, la pequeña porción de alergias que no se deben a traumas psicológicos propios, obedecen a otros dos factores más o menos similares: eventos traumáticos de familia (transgeneracional) e impactos emocionales de la madre durante el embarazo (gestacional). Así pues, los elementos externos a los cuales culpamos, son solo coyunturales.

Hay incluso amplias clasificaciones sobre el significado de cada alergia. La rinitis, por ejemplo, es consecuencia de un deseo de echar a un intruso de nuestro espacio de seguridad o libertad. Si se trata de una persona, es generalmente alguien de quien, paradójicamente, queremos aprobación.

En fin, tome esto con las reservas que guste, pero la próxima vez que tenga una crisis alérgica, pregúntese qué es lo que no quiere sentir, qué dolor y qué miedos ocultos lo atenazan. Escuche, sienta. No morirá, no se desmoronará.

Si lo hace bien, verá curada su alergia y de su médico oirá: “Bueno, es que así como vienen se van”.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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