El Estado y el mar

Leopoldo Mendívil

LIC. LUIS ECHEVERRÍA,

EXPRESIDENTE DE MÉXICO:

+Un buen plan, ejecutado ahora, es

mejor que uno perfecto después

Erwin Romell

 

Allá por 1971, durante una charla que tuve con su secretario de Industria y Comercio, Carlos Torres Manzo en algún lugar del Japón, durante la primera visita de usted para promover a México, sobre las posibilidades y las perspectivas de nuestro comercio exterior, él me dijo que las segundas eran reales por nuestra posición geográfica; pero las segundas, deberíamos acrecentarlas…

De entonces a la fecha, México sólo ha construido un puerto de altura, Las Truchas, en Michoacán, el décimo de esa categoría en la costa del Pacífico y otro, Dos Bocas, entre otros ocho de cabotaje, en la costa del Golfo de México, donde hay otros 12 de altura. Nada mala esta cantidad, incluso para la escasa cultura marítima que se nos ha inculcado a los mexicanos a todo lo largo de nuestra historia. Algo incompatible con los más de 11mil kilómetros de línea costera, que nos conectan con una superfície marítima que más que duplica nuestra extensión territorial.

En consonancia con la anterior irregularidad ha estado la política marítima de nuestros gobiernos, que muy escasamente se interesaron en mejorar esas condiciones ya que, a fin de cuentas, nuestro comercio exterior ha estado más que identificado —y casi casi satisfecho…— con nuestra vecina, la mayor economía mundial y, por tanto, también el país del mayor consumo en el planeta.

… Hasta que Donald Trump se apareció en el firmamento político de su país, se convirtió en su presidente y llegó con un látigo largo, duro y apuntado a nuestras espaldas, las de los mexicanos y a nuestro tratado de libre comercio con su país y Canadá y aquí estamos, aún con la duda sobre lo que pueda traer  nuestro futuro.

Pero antes de llegar Trump en su país, llegó Enrique Peña Nieto en el nuestro, usted tuvo la clarividente idea —debemos reconocerlo y además aplaudirlo— de establecer una política de modernización de puertos e incremento de su equipamiento general para exportar más, mucho más e importar también mucho más de lo que en aquellas fechas hacíamos y el viernes pasado pudo informar al país, desde el puerto de Tampico, en Tamaulipas, que le ha dejado a manera de legado una infraesructura portuaria superior al doble de la existente en los últimos 100 años… “Nos propusimos, dijo, transformar a nuestro país en una plataforma logística de talla mundial y lo estamos logrando…” con la expansión de los puertos de Altamira y Matamoros, en Tamaulipas, además de Veracruz, Tuxpan y Coatzacoalcos en  Veracruz; Dos Bocas en Tabasco y otro en Progreso, Yucatán; además de Ensenada, en Baja Califormia, Guaymas, en Sonora, Topolobampo y Mazatlán en Sinaloa, Manzanillo, en Colima, Lázaro Cárdenas en  Michoacán y Salina Cruz en Oaxaca, sobre las márgenes del océano Pacífico. “Son todos ellos, puertos completamente renovados y cada uno ha logrado incrementar en al menos 100 por ciento su capacidad instalada”, informó Peña Nieto.

42 años después de aquella plática que tuve con su secretario de Industria y Comercio, Carlos Torres Manzo, puedo decir que su llamado de entonces al progreso de la infraestructura económica nacional para hacer de México un puente de ida y regreso a lo ancho del planeta, es hoy, don Luis, una realidad y un seguro de desarrollo para, al menos, el siguiente medio siglo…

 

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