Las películas que buscan la cumbre del cine mexicano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 05 de Junio, 2018

Las películas que buscan la cumbre del cine mexicano

Las películas que buscan la cumbre del cine mexicano | La Crónica de Hoy

Enamorada, de Emilio El Indio Fernández; Los olvidados, de Luis Buñuel; El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein; Como agua para chocolate, de Alfonso Arau; La invención de Cronos, de Guillermo del Toro; Amores perros, de Alejandro González Iñárritu y La jaula de oro, de Diego Quemada-Diez, además de ser historias que reflejan parte de la identidad de México, son parte del selecto grupo de filmes que han ganado el Ariel de Oro a la Mejor Película del cine nacional.

Esta noche la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) realiza la ceremonia número 60 de su historia, en el palacio de Bellas Artes, en una contienda que busca coronar (como ha ocurrido en los últimos años) el buen momento del cine mexicano que expertos han llamado una nueva Época de Oro, gracias a la trascendencia internacional que ha tenido en los festivales de cine más importantes del mundo. Crónica echa un vistazo a las películas que aspiran a Mejor Película:

Sueño en otro idioma. La película que encabeza la lista de nominaciones con 16 menciones, además de sus buenas críticas y recibimiento en las salas de cine, llega a la competencia con la particularidad de que es dirigida por Ernesto Contreras, actual presidente de la AMACC, motivo por el cual declinó su inscripción en la categoría de Mejor Dirección.

Es una película entrañable, que desafía la concepción de la espiritualidad y condena el condicionamiento y adoctrinamiento religioso con la historia de dos hombres mayores, Evaristo e Isauro, peleados desde la juventud posiblemente por causas sentimentales y que el destino les da la oportunidad de reconciliarse gracias a la ayuda de Martín, un joven lingüista que va a buscarlos porque son los únicos que hablan el idioma zacril y él busca rescatarlo.

“Me interesaba probar y explorar otros terrenos, por un lado, la cuestión urbana la agotamos con Las oscuras primaveras y también me interesaba el tema de esas búsquedas del milagro, a través de la condición humana y mística. Habla de las lenguas pero también del pasado, la aceptación y la diversidad”, explicó el cineasta a Crónica. La película compite un año después de ganar el Premio del Público en el Festival de Sundance.

Batallas íntimas. Lo que comienza con unas escenas de boda, romance y promesas de amor, se convierte pronto en una serie de testimonios de denuncias penales en contra de esposos violentos, relatos de intentos de asesinato, supervivencia y superación. Presenta a cinco mujeres víctimas de violencia doméstica, quienes han salido adelante y han rehecho sus vidas: Martha, de México; Carmen, de España; Mina, de Finlandia; Lyra, de Estados Unidos; y Roxana, de la India son las mujeres cuyas vidas forman el documental de Lucía Gaja.

Se trata de una historia que nace de una nota periodística que la directora leyó durante la gira promocional de su película anterior: “Contaba que un hombre de 75 años había asesinado a su esposa, de la misma edad, en la cocina de su casa, a puñaladas, el día de su cumpleaños”, dijo y añadió, “ahí empecé a reflexionar y a tratar de entender por qué podría pasar la violencia doméstica y porque tiene tan grandes dimensiones. Por qué en un lugar como el hogar, donde una mujer debería sentirse segura, no lo está”. El filme responde con una mirada poética a hacer un reclamo para dejar de normalizar la violencia doméstica y de género.

La libertad del diablo. Se trata de un filme  documental psicológico dirigido por Everardo González, en el cual se muestra una serie de testimonios de diferentes trincheras que han vivido, sufrido o formado parte de la violencia; explican experiencias tan desgarradoras que enchinan la piel y además tiene la peculiaridad de que los personajes que dan sus testimonios usan máscaras como las que se utilizan para ocultar quemaduras con la intención de “inspirar a liberar el miedo de hablar ante la cámara”.

“La película es un ensayo. Un coro de voces que reflexionan en torno a conceptos como el miedo, la obediencia, el odio y la compasión, en un escenario muy complejo que fueron 10 años de lo que llamamos la Guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico. Es una especie de reflexión de lo que pasó social y psicológicamente en ese periodo, en voz de quienes sufrieron la violencia como víctimas y de otros que la detonaron como victimarios”, expresó Everardo a Crónica. La película triunfó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y en los Premios Fénix.

La región salvaje. En este filme Amat Escalante tiene una aproximación al cine de terror y fantasía con una historia cruda en la que hace una reflexión sobre la sexualidad como motivo de violencia para hablar de la injusticia. Cuenta la historia de una joven madre que cría a sus hijos junto a su marido. Sus vidas provincianas son alteradas con la llegada de la misteriosa Verónica, quien los convence de que en el bosque cercano, en una cabaña aislada, existe una criatura que aparece para cambiar la visión de vida de los personajes.

“La sexualidad y el deseo nunca se van a ir, aunque lo traten de golpear. La tensión y la violencia que puede haber entre el hombre y la mujer nunca se va a ir a menos de que empiecen a medicar a los hombres, que les den un tipo de hormona para que se tranquilicen, eso es algo que existe y se tiene que ajustar porque no es justificable el daño. Eso es lo que esta película representa, que los tiempos van cambiando y la mujer se va liberando, se va deshaciendo de todos esos elementos que la dañan, ojalá en un país como México donde hay tanto feminicidio cambie algo”, dijo el cineasta a Crónica. Por este filme Amat ganó el León de Plata al Mejor Director de la Mostra de Venecia.

Tiempo compartido. Es la historia de dos familias diferentes que viajan a un hotel y a las que por un error administrativo hospedan en la misma villa; los choques iniciales por las diferencias, permiten un proceso que las termina acercandolas. El lugar además juega un papel fundamental porque los tiempos compartidos son vendidos con una retorcida idea de que la felicidad puede llegar por métodos poco comunes.

“Digamos que son personajes orgánicos atrapados en un espacio inorgánico y artificial, donde no puedes mostrar emociones reales o por lo menos emociones negativas como el dolor”, compartió el cineasta y agregó “de alguna manera también es una historia muy humana, es una historia de sobrevivencia, es un relato de neurosis y también es una crítica al sistema familiar del patriarca mexicano o global”, dijo el director Sebastián Hofmann a Crónica. El filme ganó el Premio al Mejor Guion en Sundance.

 

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