No soy un hombre fácil - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 05 de Junio, 2018
No soy un hombre fácil | La Crónica de Hoy

No soy un hombre fácil

Wendy Garrido Granada

No hay nada más ridículo que los roles de género. Imagine un mundo donde las mujeres hubieran sido las dominantes y los hombres los dominados por siglos. Un mundo exactamente igual al que ahora existe, pero con la única diferencia que los papeles de género están invertidos. Las mujeres se deben comportar como lo hacen los hombres y los hombres como supuestamente deben hacerlo las mujeres. Ésa es la premisa de la película francesa No soy un hombre fácil, un título soso para remarcar la idea de una industria cultural llena de clichés, al mero estilo de las chick flicks.

La idea central del filme también utiliza —de forma irónica— la estructura narrativa de una comedia insípida. Un hombre sufre un golpe en la cabeza y las expresiones y roles de género cambian por completo. Sin alguna explicación coherente. Todos los clichés y estereotipos impuestos a las mujeres ahora se aplican a los hombres. Ahora lo que nosotros llamamos “lo femenino” es lo que caracteriza a los hombres y no a las mujeres. 

Las mujeres son las bomberas, empresarias, gerentes, jefas, carniceras, abogadas, escritoras; las exitosas, las millonarias, las poderosas, las que más ocupan los espacios públicos, las representantes políticas. Los hombres son los que se encargan de las tareas de cuidado, niñeros, amos de casa o asistentes personales.

Las mujeres son las acosadoras en las calles, en las oficinas, en la familia. Las violentas. Las que creen que “los masculinistas”, el símil de las feministas, luchan y se quejan por nada. Que son hipócritas porque no quieren perder sus “privilegios” como no pagar la cuenta, recibir regalos, o que les cedan los asientos o abran las puertas.

Las mujeres usan trajes, hacen pesas, no se depilan, pero eso sí, se asustan si un hombre tampoco lo hace, lo llaman “cerdo”, antihigiénico y obviamente los rechazan sexualmente por tener vello en las axilas, piernas,  cara o pecho.  Las mujeres justifican sus actos violentos o injustos porque creen que es lo natural o biológico. Las mujeres tienen las ideas sexistas.

La publicidad hipersexualiza a los hombres. Los hombres tienen que elegir entre sus profesiones o su familia. Los hombres son los que no deben estar gordos o feos. Los hombres son molestados por ser “solterones”. Los que se dicen frases como “hay que apoyarnos entre hombres”.

El personaje principal, llamado  Damien, que entra de repente a este “mundo al revés”, incluso se enamora de la escritora talentosa pero con bloqueo de escritora, patana, millonaria, famosa, mentirosa, que contrata prostitutas, que intimida a sus empleados. Damien para conquistarla tiene que hacerse un cambio de imagen y seguir los roles de género para darle una lección, que será —obviamente— conquistarla.

El filme es sumamente divertido e irónico. Todo lo que se ha considerado históricamente como “lo femenino”, la cineasta francesa lo expresa en los hombres para evidenciar que los roles o lo que supuestamente consideramos como “femenino” o “masculino”, son expresiones construidas culturalmente y que cuando son visualizadas en el género dominante se puede apreciar lo ridículas y peligrosas que pueden llegar a ser para el género dominado.

Una recomendación para una noche entre chicos, antes del chisme para criticar a otros chicos y hablar de amores y  después de la lucha de almohadas, barniz en los dedos, mascarillas faciales y hasta pepinos en los ojos. En caso de no tener amigos, se sugiere verla con una copa de vino tinto, palomitas reducidas en grasa y acariciando a su gato.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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