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Rusia 2018, el adiós de las tradiciones

Para cuando concluya la Copa del Mundo de Rusia el próximo 15 de julio, un montón de tradiciones y costumbres creadas a lo largo de casi 90 años, habrán llegado a su fin, dando paso, con el impresionante espíritu comercial de la FIFA, a que el próximo evento, a celebrarse en Qatar en el 2022, se lleve a cabo a pesar del enorme escándalo de corrupción con el que fue asignada la sede, y al último Mundial de 32 selecciones, pues a partir del 2026, habrá 48 invitados.

La sede de ese evento del 2026, que será asignada dentro de 8 días el 13 de Junio en el Congreso de la FIFA en Moscú, será definida entre las dos únicas candidaturas, la tripartita de Estados Unidos, México y Canadá y la de Marruecos, representante del Continente Africano que pretende arrebatar lo que una costumbre impuesta por Joseph Blatter, dejó entrever que sería para Concacaf.

El sistema de rotaciones de Blatter, movido a su entero placer, provocó que en este milenio, Europa ya haya tenido dos mundiales de los 5 que se hayan disputado a la conclusión de Rusia 2018. Africa organizó uno, Asia tuvo uno y tendrá otro dentro de cuatro años y Sudamérica pudo finalmente volver a ser sede después de los 36 años  que transcurrieron entre Argentina 78 y Brasil 2014. La Concacaf fue sede por última vez en 1994 hace 28 años y serán 36 para cuando se lleve a cabo la Copa del Mundo de 2026.

Blatter apoya a Marruecos que a su vez es apoyado por Qatar, la nación que empoderó al dirigente suizo para que alcanzara la presidencia de la FIFA en 1998, por lo que se ha convertido en vocero del rey del país africano, simplemente para corresponder a los favores que lo llevaron a ser uno de los hombres más poderosos sobre la tierra.

En la lista de partidos de escaso interés internacional que se llevarán a cabo en este Mundial, como ha sucedido desde que se incrementó el número de participantes para Francia 98, incluye los duelos de musulmanes contra musulmanes entre Marruecos e Irán y el Egipto contra Arabia Saudita, el Panamá contra Túnez, Senegal-Japón o el Australia-Perú, sólo por citar algunos, aunque ese número crecerá de manera sustancial cuando lleguemos a 48 selecciones dentro de 8 años, aunque parece que nadie está preocupado. Al menos en la FIFA.

Además, el nuevo formato de 48 selecciones nos dará 16 grupos de tres selecciones, con los dos mejores de cada uno de esos grupos avanzando a la segunda ronda, donde 32 equipos, muchos de ellos sin ninguna prosapia habrán conseguido finalmente el objetivo de “alguna vez” avanzar más allá de la primera vuelta.

Habría que agregar que el próximo Mundial se llevará a cabo en Invierno para evitar las altas temperaturas en el Península Arabiga, lo cual también transformará el evento que, sólo cuando se llevó a cabo en Argentina y en Sudáfrica, se efectuó en el Invierno, por estar esos países abajo del Ecuador, pero que no fue cuando el resto del mundo, y en particular el del futbol, está pensando en playeras, chanclas, calor, sol, lentes y cervezas bien frías. Y mire que hace cuatro años en Brasil, hubo sedes con temperaturas realmente frías y con lluvia y otras con un calor brutal como el de Fortaleza donde jugó México contra Brasil y Holanda.

La llegada del VAR, la presencia de más tecnología y las condicionantes cada día más importantes, la influencia de las cadenas de televisión y la danza de los millones de dólares, amenaza con terminar con un evento que fue el sueño de millones de aficionados en el mundo, aspiracional al ciento por ciento, pero que en aras del negocio, se ha ido transformando lentamente hasta convertirse en una codiciada joya, en la que anunciantes y organizadores comparten los beneficios y han ido olvidando la esencia del futbol, al grado que para el día 13, el punto más importante para la asignación de la sede es, que candidatura entregará más beneficios económicos a la FIFA.

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