Espectáculos

Sueño en otro idioma se lleva la máxima corona del Ariel

En una ceremonia en la que el filme de Ernesto Contreras compitió al parejo con La región salvaje de Amat Escalante, ganó el filme sobre la esperanza por encima del reflejo sobre la violencia

La edición 60 de la entrega de los Premios Ariel, que entrega la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), a lo mejor del cine mexicano ofreció una competencia pareja entre las películas Sueño en otro idioma, de Ernesto Contreras, y La región salvaje, de Amat Escalante, que se llevaron seis y cinco estatuillas respectivamente. La diferencia de la noche se dio en la categoría máxima de Mejor Película en la que el filme esperanzador se impuso al que reflexiona sobre la violencia de género en México.

En una de las ceremonias más políticas y sociales que se recuerden en las que predominó, sobre todo, el recordar la violencia en el país a raíz del caso de los estudiantes de Jalisco; el talento mexicano de cine se inclinó por una historia que reflexiona sobre la perdida de la identidad, a través del caso de dos ancianos que son los únicos que saben hablar una lengua y que viven enemistados.

“Ojalá que la fuerza de la comunidad cinematográfica que se mostró hoy sea la misma para su gente”, dijo la productora Mónica Lozano al recibir el Ariel de Oro a la Mejor Película. Mientras que Ernesto Contreras, director del filme agregó: “Entre todo lo que se ha dicho de lo que queremos como país, no nos olvidemos de los indígenas”, luego citó a uno de sus colegas de rodaje, “Imagínate que en México hay 68 lenguas indígenas. 68 formas de decir te quiero. 68 formas de decir gracias”.

Los seis premios que se llevó el filme además de Mejor Película fueron: Mejor Sonido, Mejor Música Original, Mejor Guión, Mejor Fotografía y Mejor Actor Protagonista para Eligio Meléndez: “en estos momentos tan atroces siempre hay ciclos que llegan fatalmente. Aquí nos tocó nacer y trabajar. Lo único que nos queda es no dejar el hospital con tanto loco”, dijo en su discurso.

La cinta de Amat Escalante se llevó los siguientes cinco premios: Mejores Efectos Visuales, Mejores Efectos Especiales, Mejor Actriz de Cuadro para Bernarda Trueba, Mejor Edición y Mejor Director, quién al recibir el galardón recordó al fallecido Eugenio Polgovsk y además dijo: “Se acumulan las injusticias y atrocidades. Estamos enfermos, ojalá nos curemos pronto, yo creo que sí”.

Destacó en la velada el premio a Mejor Actriz para Karina Gidi: “me gusta que sea en este momento del cine nacional que haya ganado, gracias a la directora Natalia Beristain por poner los versos de Rosario Castellanos en mi boca”, dijo.

El Mejor Documental fue para La libertad del diablo de Everardo González quien añadió: “hay tanto que decir; México tiene sus playas, olmecas y mayas pero también sus desaparecidos, secuestros y su violencia. Tristemente una película sobre violencia que comenzó hace seis años sigue siendo vigente, casi coyuntural y eso habla muy mal de nosotros somos sociedad”, dijo.

Otros premios destacados de la noche fueron: Mejor Película Iberoamericana para la chilena Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio; Mejor Ópera Prima para El vigilante de Diego Ros y desde luego, los homenajes a las trayectorias de la actriz Queta Lavat y el cinefotógrafo Toni Khun.

“No son tres, somos todos”

El lunes 23 de abril la Fiscalía de Jalisco dio a conocer que contaban con evidencia para confirmar que los estudiantes de cine desaparecidos el 19 de marzo fueron golpeados, asesinados y disueltos en ácido por narcotraficantes. Ese mismo día se dieron a conocer los nominados al Ariel.

La noche de ayer el talento que desfiló por la alfombra roja mostró solidaridad por el lamentable acontecimiento. Algunos llegaron con distintivos y playeras que decían “No son tres, somos todos”, entre ellos destacó la directora Issa López, una de las impulsoras del homenaje que se vivió la noche de ayer:

“Tenemos tres hermanos muertos de la comunidad cinematográfica que nunca van a poder estar aquí porque estaban en el lugar equivocado, es inaceptable. Entonces decidimos traerlos con nosotros, porque no vamos a permitir olvidarlos y vamos a levantar la voz”, dijo la cineasta a Crónica.

Por su parte Sebastián Hofmann, director de Tiempo compartido, también habló al respecto a este medio: “Es un homenaje a estos chavos que como yo cuando estudiaba cine, tenían el sueño de llegar a ser parte de esto, de caminar por esta alfombra y competir por un Ariel. El sueño de ellos se vio frustrado por un estado fallido. Si yo estoy aquí, es porque a mí no me desaparecieron y no sé si eso es suerte”, dijo.

En el transcurso de la ceremonia también hubo discursos y menciones al respecto, aunque sin duda el momento más simbólico se dio cuando estuvieron en el escenario Lucía Bello, Mónica Ruíz e Ignacio Rosaslanda, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales, a la que pertenecían los jóvenes asesinados: “Por nuestros hermanos, que mueren a diario por la tiranía de los cobardes; por los desaparecidos, a cuyas madres acompañaremos en su lucha siempre. No permitiremos que nos hunda la indiferencia y a través del arte alzaremos la voz. Paremos esta guerra. No son tres, somos todos”, dijo una de las estudiantes.

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