Espectáculos

Ocean’s 8: Las estafadoras, producto de imitación que roba la atención

Para ser una típica película sobre la sofisticación de los robos imposibles, Ocean’s 8: Las estafadoras es lo suficientemente entretenida. Cumple al pie de la letra los parámetros de una película comercial y en su calibre no toma demasiados riesgos para ofrecer más de lo que podría. No obstante, como película que pretende ser original es demasiado convencional.

Ya desde hace más de medio siglo atrás, cuando surgió la primera Ocean’s Eleven el argumento y el elenco que conformaron el filme, encabezado entonces por Frank Sinatra,  Dean Martin,  Sammy Davis Jr. y Peter Lawford, entre otros, pasando por la reversión de Steven Soderbergh que culminó en una trilogía encabezada por George Clooney, Julia Roberts, Matt Damon y Brad Pitt, por mencionar algunos, vimos que se trataba de un juego artificioso que se camuflaba en los bellos rostros de figuras de Hollywood.

Si bien, es cierto que la trilogía de Soder­bergh sí llegó a crear complicidad con el espectador, también es innegable que se trataba de una serie de filmes que chantajeaban a través del lenguaje cinematográfico de una forma tan ingeniosa que su irreverencia resultaba satisfactoria. Esto es parte de lo más admirable de Ocean’s 8: cuando más allá de los bellos rostros de las mujeres que brillan en la industria de cine aún hay malabarismo cinematográfico que maravilla. Y lo digo en cuestión de edición no de estructura. La contra es que su argumento huye de la autenticidad, y camufla sus pretensiones de originalidad en situaciones que ya conocemos.

Esta vez, las maestras del robo son mujeres. Debbie Ocean (Sandra Bullock) acaba de salir de la cárcel y planea el robo del siglo. Junto a su mano derecha, Lou (Cate Blanchett), tiene la intención de ejecutar un gran robo en la ciudad de Nueva York. Su objetivo será hacerse con el valioso collar que llevará Daphne Kluger (Anne Hathaway) durante la Met Gala, el importante evento benéfico anual que marca el inicio de la temporada en la industria, conocido por la asistencia de multitud de estrellas y celebridades. Para llevar a cabo su plan, Debbie y Lou reclutarán a Nine Ball (Rihanna), Amita (Mindy Kaling), Constance (Awkwafina), Rose (Helena Bonham Carter) y Tammy (Sarah Paulson). Claro que, las sospechas de un agente de seguros (James Corden) pondrán en riesgo el meticuloso plan trazado por la banda de atracadoras.

Otro acierto es que pronto olvidamos que posiblemente la película llegue como parte del discurso del empoderamiento femenino de la actualidad. Las actrices brillan por sí mismas y roban cámara con su encanto y simpatía, aunque algunos personajes como el de Helena Bonham Carter no dejan de ser fastidiosos y sin imaginación. Por lo demás, el elenco cumple de buena forma: Rihanna sin hacer mucho es la más encantadora y Bullock sin hacer tanto tampoco cobra mayor protagonismo sobre las otras.

Sí es una película que vale la pena ver, aunque sea solo por un poco de diversión.

Estrenos

Un nuevo camino

Director: Ben Lewin (EU, 2017)

Wendy Walcott tiene 28 años, le gusta bailar mientras escucha música en su iPod y teje suéteres para objetos inanimados. Ella trabaja en Cinnabon y es autista. Para probarle a su hermana mayor que es capaz de cuidarse por sí misma, se escapa de la clínica en la que vive para ir a presentar su guion de Star Trek en un concurso de escritura. Lo que más anhela, es poder regresar a su hogar y, si su guion gana el concurso, podrá probar que es autosuficiente. De esto va esta película que promete robarte el corazón, y si bien no lo logra por completo, sí te mueve algunas emociones en su función de filme adorable. Aunque sí pienso que Dakota Fanning es uno de los talentos juveniles más interesantes del momento, acá queda a deber la historia a causa de su mismo temor de preferir ser mejor película por hablar sobre la bondad (en el que todo mundo es bueno y correcto menos algunos), que en su desafío a la sociedad sobre el trato a las personas con algún tipo de disfuncionalidad.

Prometo no enamorarme

Director: Alejandro Sugich (México, 2017)

La primera vez que vi esta película aún tenía el nombre de Helena, y su nuevo título no le ayudará mucho más que para atrapar a aquellos fanáticos de los filmes rosas. Terrible. Cuenta la historia de Iván (Alfonso Dosal) y Julieta (Natalia Varela), que se conocen mientras ella espera a su marido, Daniel (Alfonso André), con quien pretende revivir una historia de amor frustrado. El tiempo pasa, Daniel no llega a la cita y Julieta acaba pasando con Iván en un día inolvidable para ambos, que lleva tomar decisiones cruciales sobre sus sentimientos. Tengo que decir que al principio la película me había parecido con un planteamiento interesante, con escenas que hacían recordar a la inigualable trilogía Before, pero en su desarrollo todo se va cayendo a pedazos, desde la poco creíble química entre los protagonistas, pasando por el absurdo de las metáforas sobre la música (ni hablar de Alfonso André), hasta su terrible resolución. Con películas como esta, así como otras películas mexicanas sobre el romance, me pregunto si de verdad los mexicanos tenemos tan pocas historias que inspiren amor.

 

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