Curiosity detecta más indicios de que pudo haber vida en Marte | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 07 de Junio, 2018

Curiosity detecta más indicios de que pudo haber vida en Marte

Aún se desconoce si las móleculas son de origen biológico, pero es un hito importante en la investigación, dice el Premio Crónica, Rafael Navarro, quien forma parte de la misión de la NASA

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“Oh, estos son los compuestos orgánicos en mi vecindario… metano, que crece cada verano y antiguos componentes de carbono atrapados en piedra”, escribió el rover Curiosity en su Twitter la tarde de ayer, cuando el equipo del explorador marciano y la NASA dieron una gran noticia sobre sus más recientes descubrimientos. “No he encontrado vida en Marte, pero las señales demuestran que estamos en el camino correcto”, añadió en el tuit.

Los hallazgos de moléculas orgánicas en sedimentos de roca de hace tres mil millones de años cerca de la superficie, así como las variaciones en los niveles de metano en la atmósfera marciana, fueron detectados por el explorador que permanece en el planeta rojo desde 2012. Los resultados de la investigación se publican en la más reciente edición de la revista Science.

Las moléculas orgánicas contienen carbono, hidrógeno y también podrían tener oxígeno, nitrógeno y otros elementos, los cuales están asociados a la vida como la conocemos. No obstante, los científicos advierten que este tipo de compuestos podrían ser de origen no biológico, por lo que no hay que cantar victoria aún.

Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM y Premio Crónica, ha formado parte del equipo científico del Curiosity y de sus descubrimientos. El científico explica a Crónica cuáles son los anuncios realizados ayer por la agencia espacial estadunidense.

“Se trata de dos hallazgos importantes, el primero es la concentración de metano en Marte, el cual tiene oscilaciones relacionadas con su clima y estaciones del año; esto nos indica que hay cavernas a lo largo de todo el planeta generando el gas y que los procesos que lo liberan podrían ser desconocidos para el Marte actual”.

El otro descubrimiento, añadió, es el hallazgo de compuestos orgánicos refractarios, que soportan temperaturas por encima de los 500 grados centígrados. Son muy antiguos y se preservaron a lo largo del tiempo geológico debido a que sufrieron un proceso de vulcanización al reaccionar con el azufre del Cráter Gale —donde se hizo el hallazgo— cuando los sedimentos estaban en el fondo de lo que fue un lago.

Los resultados tienen como base los datos del instrumento SAM —en cuyo diseño participó Navarro— localizado en la parte frontal de Curiosity, y que taladra rocas sedimentarias lacustres que son calentadas a diferentes temperaturas; conforme aumenta la temperatura se van liberando los gases que están presentes en las muestras y que posteriormente son analizados.

“Probablemente estos son los hallazgos más importantes del Curiosity, de entre los muchos que ha realizado, pero esperamos todavía otros mayores”. El rover fue lanzado para aportar este tipo de información, entonces, ¿cuál podría ser un hallazgo mayor?

“Tenemos evidencia de compuestos orgánicos, pero no sabemos si son de origen biológico o químico; algo más importante sería hallar que son generados por seres vivos, aunque aún así no sabríamos si es de vida existente o rastro de una que se formó hace millones de años. Ese sería el siguiente paso”.

El Curiosity, explica, tiene experimentos para encontrar si hay este tipo de compuestos: SAM tiene un horno que calienta las muestras y si hay compuestos orgánicos los destruye sin saber el origen. Hay otros experimentos en curso donde utilizan un reactivo para catalizar los compuestos orgánicos que no son volátiles. “Es como si le pusiéramos alas a una oruga y la volviéramos mariposa. Trabajamos en estos experimentos para obtener información y saber si hay compuestos de origen orgánico”.

FUTURO MARCIANO. El rover marciano aún tiene trabajo por hacer, camino por recorrer y piedras por taladrar y la NASA espera que su vida y reactor nuclear se prolonguen hasta finales unos cuantos años más, cuando arribe su gemelo terrestre, alrededor del 2020. Éste se compondrá por otros instrumentos que perforará y colectará rocas de suelo, para posteriormente encapsularlas; otro robot (aún se desconoce la fecha) será enviado para recoger las capsulas colectadas y serán enviadas al espacio, donde otra misión las traerá a Tierra. Quizá pase una década más antes de ello.

Pero a lo largo de la próxima década se llevarán a cabo otras misiones, como la ExoMars de la Agencia Espacial Europea, que enviará un rover que realizará perforaciones más profundas en el planeta rojo y que podrá buscar más compuestos orgánicos de origen biológico.

Navarro también participará en esta misión, con un experimento que utilizará percloratos, los cuales tienen las capacidad de capturar el agua de la atmósfera: al hidratarse podrán saber cuántas veces a lo largo del año se puede formar agua líquida, lo cual será útil para saber si es posible que haya agua en la superficie y, más aún, si se puede utilizar en las siguientes misiones para capturar agua en Marte y no llevarla desde la Tierra.

Desde que puso en jaque los resultados de las misiones Viking de la NASA, pasando por el Desierto de Atacama para estudiar la generación de percloratos como en Marte, y con las misiones actuales, Navarro forma parte de esa tripulación científica que algún día podrán dar la gran noticia, la cual cambiará la concepción de la vida y del hombre en el Universo.

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